Proverbios 28
Biblia del Peregrino (1993) ›1El malvado huye sin que lo persigan, el honrado va seguro como un león.
2Por los crímenes de un país se multiplican sus jefes; un hombre prudente y experto mantiene el orden.
3Pobre que explota a los indigentes es lluvia torrencial que no da pan.
4Los que abandonan la ley alaban al malvado, los que guardan la ley rompen con ellos.
5Los malvados no entienden el derecho, el que consulta al Señor lo entiende todo.
6Más vale pobre que procede con integridad que rico pervertido de conducta doblada.
7El que observa la ley es prudente, el que se junta con disolutos abochorna a su padre.
8El que aumenta sus riquezas prestando a usura acumula para el que se compadece de los pobres.
9Si uno aparta sus oídos de la ley, también su oración será aborrecida.
10El que extravía a los rectos por el mal camino caerá en su propia trampa.
11El rico se cree sabio, el pobre perspicaz lo penetra.
12Gran prestigio es el triunfo de los honrados; cuando se imponen los malvados, se rastrea un hombre.
13El que oculta sus crímenes no prosperará, el que los confiesa y se enmienda será compadecido.
14Dichoso el hombre que teme siempre, el contumaz caerá en la desgracia.
15León rugiente y oso hambriento es el gobernador malvado para los indigentes.
16Un príncipe imprudente oprime a muchos; el que odia el lucro prolongará sus años.
17El hombre culpable de homicidio corre a la fosa: ¡nadie lo sostenga!
18El de conducta intachable se salva, el que se retuerce por dos caminos caerá en uno.
19El que cultiva su campo se saciará de pan, el que va a caza de vaciedades se saciará de miseria.
20Hombre veraz, rico en bendiciones; el que tiene prisa por enriquecerse no quedará impune.
21No es justo ser parcial: por un pedazo de pan el hombre comete un crimen.
22El avaro se apura por enriquecerse y no sabe que le llegará la miseria.
23El que reprende a otro será más estimado que el de lengua aduladora.
24El que roba a sus padres y dice: No he pecado, hace compañía al devastador.
25El codicioso atiza las pendencias, el que confía en el Señor prosperará.
26El que se fía de sí mismo es un necio, el que procede con sensatez está a salvo.
27El que da al pobre no pasará necesidad, el que se desentiende se llenará de maldiciones.
28Cuando se imponen los malvados, uno se esconde; cuando desaparecen, prosperan los justos.