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Mateo 26

Biblia del Peregrino (1993)

1Cuando terminó este discurso, Jesús dijo a sus discípulos:

2Sabéis que dentro de dos días se celebra la Pascua y este Hombre será entregado para ser crucificado.

3Entonces se reunieron los sumos sacerdotes y senadores del pueblo en casa del sumo sacerdote Caifás,

4y se pusieron de acuerdo para apoderarse de Jesús con una estratagema y darle muerte.

5Pero añadieron que no debía ser durante las fiestas, para que no se amotinara el pueblo.

6Estando Jesús en Betania, en casa de Simón el Leproso,

7se le acercó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume de mirra carísimo y se lo derramó en la cabeza mientras estaba a la mesa.

8Al verlo, los discípulos dijeron indignados: ¿A qué viene este derroche?

9Se podía haber vendido bien caro para dar el producto a los pobres.

10Jesús lo advirtió y les dijo: ¿Por qué molestáis a esta mujer? Ha hecho una obra buena conmigo.

11A los pobres los tendréis siempre cerca, pero a mí no siempre me tendréis.

12Al derramar el perfume sobre mi cuerpo, estaba preparando mi sepultura.

13Os aseguro que en cualquier parte del mundo donde se proclame la Buena Noticia, se mencionará lo que ha hecho ella.

14Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, se dirigió a los sumos sacerdotes

15y les propuso: ¿Qué me dais si os lo entrego a vosotros? Ellos se pusieron de acuerdo en treinta monedas de plata.

16Desde aquel momento buscaba una ocasión para entregarlo.

17El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?

18Él les contestó: Id a la ciudad, a un tal, y decidle: El maestro dice: mi hora está próxima; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos.

19Los discípulos prepararon la cena de Pascua siguiendo las instrucciones de Jesús.

20Al atardecer se puso a la mesa con los Doce.

21Mientras comían, les dijo: Os aseguro que uno de vosotros me va a entregar.

22Consternados, empezaron a preguntarle uno por uno: ¿Soy yo, Señor?

23Él contestó: El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ése me entregará.

24Este Hombre se va, como está escrito de él; pero, ¡ay de aquél por quien este Hombre será entregado! Más le valdría a ese hombre no haber nacido.

25Le dijo Judas, el traidor: ¿Soy yo, maestro? Le respondió Jesús: Tú lo has dicho.

26Mientras cenaban, Jesús tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a sus discípulos diciendo: Tomad y comed, esto es mi cuerpo.

27Tomando la copa, pronunció la acción de gracias y se la dio diciendo: Bebed todos de ella,

28porque ésta es mi sangre de la alianza, que se derrama por todos para el perdón de los pecados.

29Os digo que en adelante no beberé de este fruto de la vid hasta el día en que beba con vosotros el vino nuevo en el reino de mi Padre.

30Cantaron los salmos y salieron hacia el monte de los Olivos.

31Entonces Jesús les dijo: Esta noche todos vais a fallar por mi causa, como está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño.

32Pero cuando resucite, iré delante de vosotros a Galilea.

33Pedro le contestó: Aunque todos fallen esta noche, yo no fallaré.

34Jesús le respondió: Te aseguro que esta noche, antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces.

35Pedro le replicó: Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Lo mismo dijeron los demás discípulos.

36Entonces Jesús fue con ellos a un lugar llamado Getsemaní y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí mientras yo voy allá a orar.

37Tomó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo y empezó a sentir tristeza y angustia.

38Les dijo: Siento una tristeza mortal; quedaos aquí, velando conmigo.

39Se adelantó un poco y, postrado rostro en tierra, oró así: Padre, si es posible, que se aparte de mí esta copa. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

40Volvió a donde estaban los discípulos. Los encontró dormidos y dijo a Pedro: ¿Será posible que no habéis sido capaces de velar una hora conmigo?

41Velad y orad para no sucumbir en la prueba. El espíritu es decidido, pero la carne es débil.

42Por segunda vez se alejó a orar: Padre, si esta copa no puede pasar sin que yo la beba, que se haga tu voluntad.

43Volvió de nuevo y los encontró dormidos, pues tenían mucho sueño.

44Los dejó y se apartó por tercera vez repitiendo la misma oración.

45Después se acercó a los discípulos y les dijo: ¡Todavía dormidos y descansando! Está próxima la hora en que este Hombre será entregado en poder de los pecadores.

46Levantaos, vamos; se acerca el que me entrega.

47Todavía estaba hablando cuando llegó Judas, uno de los Doce, acompañado de gente armada de espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes y los senadores del pueblo.

48El traidor les había dado una contraseña: Al que yo bese, ése es; arrestadlo.

49Enseguida, acercándose a Jesús le dijo: ¡Salve, maestro! Y le dio un beso.

50Jesús le dijo: Amigo, ¿a qué has venido? Entonces se acercaron, le echaron mano y arrestaron a Jesús.

51Uno de los que estaban con Jesús desenvainó la espada y de un tajo cortó una oreja al criado del sumo sacerdote.

52Jesús le dijo: Envaina la espada: Quien empuña la espada, a espada muere.

53¿Crees que no puedo pedirle al Padre que me envíe enseguida más de doce legiones de ángeles?

54Pero entonces, ¿cómo se cumplirá lo que está escrito, que esto tiene que suceder?

55Entonces Jesús dijo a la multitud: Habéis salido armados de espadas y palos para capturarme como si se tratara de un asaltante. Diariamente me sentaba en el templo a enseñar y no me arrestasteis.

56Pero todo eso sucede para que se cumplan las profecías. Entonces todos los discípulos lo abandonaron y huyeron.

57Los que lo habían arrestado lo condujeron a casa del sumo sacerdote Caifás, donde se habían reunido los letrados y los senadores.

58Pedro le fue siguiendo a distancia hasta el palacio del sumo sacerdote. Entró y se sentó con los criados para ver en qué acababa aquello.

59Los sumos sacerdotes y el Consejo en pleno buscaban un testimonio falso contra Jesús que permitiera condenarlo a muerte.

60Y, aunque se presentaron muchos testigos falsos, no lo encontraron. Finalmente se presentaron dos

61alegando: Éste ha dicho: Puedo derribar el templo de Dios y reconstruirlo en tres días.

62El sumo sacerdote se puso en pie y le dijo: ¿No respondes a lo que éstos declaran contra ti?

63Pero Jesús seguía callado. El sumo sacerdote le dijo: Por el Dios vivo te conjuro para que nos digas si eres el Mesías, el Hijo de Dios.

64Jesús le respondió: Tú lo has dicho. Y os digo que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Todopoderoso y llegando en las nubes del cielo.

65Entonces el sumo sacerdote, rasgándose sus vestiduras, dijo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué falta nos hacen los testigos? Acabáis de oír la blasfemia.

66¿Cuál es vuestro veredicto? Respondieron: Reo de muerte.

67Entonces le escupieron al rostro, le dieron bofetadas y lo golpeaban

68diciendo: Mesías, adivina quién te ha pegado.

69Pedro estaba sentado fuera, en el patio. Se le acercó una criada y le dijo: Tú también estabas con Jesús el Galileo.

70Él lo negó delante de todos: No sé lo que dices.

71Salió al portal, lo vio otra criada y dijo a los que estaban allí: Éste estaba con Jesús el Nazareno.

72De nuevo lo negó jurando que no conocía a aquel hombre.

73Al poco tiempo se acercaron los que estaban allí y dijeron a Pedro: Realmente tú eres uno de ellos, el acento te delata.

74Entonces empezó a echarse maldiciones y a jurar que no lo conocía. Al punto cantó un gallo

75y Pedro recordó lo que había dicho Jesús: Antes de que cante el gallo, me habrás negado tres veces. Y saliendo afuera, lloró amargamente.

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