Marcos 13
Biblia del Peregrino (1993) ›1Cuando salía del templo, le dijo uno de sus discípulos: Maestro, mira qué piedras y qué construcciones.
2Jesús le contestó: ¿Veis esos grandes edificios? Pues se derrumbarán sin que quede piedra sobre piedra.
3Estaba sentado en el monte de los Olivos, enfrente del templo. Pedro y Santiago, Juan y Andrés le preguntaron aparte:
4¿Cuándo sucederá todo eso? ¿Cuál es la señal de que todo está para acabarse?
5Jesús empezó a decirles: ¡Cuidado, que nadie os engañe!
6Se presentarán muchos en mi nombre diciendo: Soy yo, y engañarán a muchos.
7Cuando oigáis ruido de guerras y noticias de ellas, no os alarméis. Todo eso ha de suceder, pero todavía no es el final.
8Pues se alzará pueblo contra pueblo, reino contra reino. Habrá terremotos en diversos lugares, habrá carestías. Es el comienzo de los dolores de parto.
9Ocupaos de vosotros mismos. Os entregarán a los tribunales, os apalearán en las sinagogas, y por mi causa compareceréis ante magistrados y reyes para dar testimonio ante ellos.
10Pero antes se ha de anunciar en todas las naciones la Buena Noticia.
11Cuando os conduzcan para entregaros, no os preocupéis por lo que tendréis que decir; lo que Dios os inspire en aquel momento es lo que diréis. Pues no seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu Santo.
12Un hermano entregará a su hermano a la muerte, un padre a su hijo; se levantarán hijos contra padres y les darán muerte.
13Seréis odiados por todos a causa de mi nombre. Pero el que aguante hasta el final se salvará.
14Cuando veáis el ídolo abominable erigido donde no se debe el lector que lo entienda , entonces los que viven en Judea que escapen a los montes.
15El que esté en la azotea no baje ni entre en casa a recoger algo;
16el que se encuentre en el campo no vuelva a buscar el manto.
17¡Ay de las preñadas y de las que crían en aquellos días!
18Rezad para que no suceda en invierno.
19Aquellos días habrá una tribulación tan grande como no la hubo desde que Dios creó el mundo hasta ahora, ni la habrá en el futuro.
20Y si el Señor no abreviara aquella etapa, no se salvaría ni uno. Pero, acortará esos días a causa de los que quiere salvar.
21Entonces, si alguien os dice que el Mesías está aquí o allí, no le hagáis caso.
22Pues surgirán falsos mesías y falsos profetas, que harán milagros y prodigios, hasta el punto de engañar, si fuera posible, a los elegidos.
23Vosotros estad atentos, que yo os he prevenido de todo.
24En aquellos días, después de esa tribulación el sol se oscurecerá, la luna no irradiará su resplandor,
25las estrellas caerán del cielo y los ejércitos celestes temblarán.
26Entonces verán llegar al Hijo del Hombre entre nubes, con gran poder y gloria.
27Y enviará a los ángeles para reunir a [sus elegidos desde los cuatros vientos, de un extremo de la tierra a un extremo del cielo.
28Aprended del ejemplo de la higuera: cuando las ramas se ablandan y brotan las hojas, sabéis que está cerca la primavera.
29Lo mismo vosotros, cuando veáis suceder aquello, sabed que el fin está cerca, a las puertas.
30Os aseguro que no pasará esta generación antes de que suceda todo eso.
31Cielo y tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán.
32En cuanto al día y la hora, no los conoce nadie, ni los ángeles en el cielo, ni el hijo; sólo los conoce el Padre.
33¡Atención, estad despiertos, porque no conocéis el día ni la hora!
34Será como un hombre que se va de su casa y se la encarga a sus criados, distribuye las tareas, y al portero le encarga que vigile.
35Así pues, velad que no sabéis cuándo va a llegar el amo de casa, si al anochecer o a medianoche o al canto del gallo o de mañana;
36que, al llegar de repente, no os sorprenda dormidos.
37Lo que os digo a vosotros se lo digo a todos: ¡Velad!