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Lucas 2

Biblia del Peregrino (1993)

1Por entonces se promulgó un decreto del emperador Augusto que ordenaba a todo el mundo inscribirse en un censo.

2Éste fue el primer censo, realizado siendo Quirino gobernador de Siria.

3Acudían todos a inscribirse, cada uno en su ciudad.

4José subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a la Ciudad de David en Judea, llamada Belén pues pertenecía a la Casa y familia de David ,

5a inscribirse con María, su esposa, que estaba encinta.

6Estando ellos allí, le llegó la hora del parto

7y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada.

8Había unos pastores en la zona que velaban por turnos los rebaños a la intemperie.

9Un ángel del Señor se les presentó. La gloria del Señor los cercó de resplandor y ellos se aterrorizaron.

10El ángel les dijo: No temáis. Mirad, os doy una Buena Noticia, una gran alegría para todo el pueblo:

11Hoy os ha nacido en la Ciudad de David el Salvador, el Mesías y Señor.

12Esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.

13Al instante se junto al ángel una multitud del ejército celeste, que alababan a Dios diciendo:

14¡Gloria a Dios en lo alto y en la tierra paz a los hombres que él ama!

15Cuando los ángeles se marcharon al cielo, los pastores se decían: Crucemos hacia Belén, a ver lo que ha sucedido y nos ha comunicado el Señor.

16Fueron aprisa y encontraron a María, a José y al niño acostado en el pesebre.

17Al verlo, les contaron lo que les habían dicho del niño.

18Y todos los que lo oyeron se asombraban de lo que contaban los pastores.

19Pero María lo conservaba y meditaba todo en su corazón.

20Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto; tal como se lo habían anunciado.

21Al octavo día, al tiempo de circuncidarlo, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de que fuera concebido.

22Y, cuando llegó el día de su purificación,

23de acuerdo con la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentárselo al Señor, como manda la ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor;

24y para hacer la ofrenda que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.

25Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo.

26Le había comunicado el Espíritu Santo que no moriría sin antes haber visto al Mesías del Señor.

27Movido, por el mismo Espíritu, se dirigió al templo. Cuando los padres introducían al niño Jesús para cumplir con él lo mandado en la ley,

28Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

29Ahora, Señor, según tu palabra, dejas libre y en paz a tu siervo,

30porque mis ojos han visto a tu salvador,

31que has dispuesto ante todos los pueblos

32como luz revelada a los paganos y como gloria de tu pueblo Israel.

33El padre y la madre estaban admirados de lo que decía acerca del niño.

34Simeón los bendijo y dijo a María, la madre: Mira, éste está colocado de modo que todos en Israel o caigan o se levanten; será una bandera discutida

35y así quedarán patentes los pensamientos de todos. En cuanto a ti, una espada te atravesará el corazón.

36Estaba allí la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad avanzada, casada en su juventud había vivido con su marido siete años,

37desde entonces había permanecido viuda y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, sirviendo noche y día con oraciones y ayunos.

38Se presentó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a cuantos aguardaban la liberación de Jerusalén.

39Cumplidos todos los preceptos de la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.

40El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y el favor de Dios lo acompañaba.

41Por las fiestas de Pascua iban sus padres todos los años a Jerusalén.

42Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según costumbre.

43Al terminar ésta, mientras ellos se volvían, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que sus padres lo supieran.

44Pensando que iba en la caravana, hicieron un día de camino y se pusieron a buscarlo entre los parientes y los conocidos.

45Al no encontrarlo, regresaron a buscarlo a Jerusalén.

46Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.

47Y todos los que lo oían estaban atónitos ante su inteligencia y sus respuestas.

48Al verlo, se quedaron desconcertados, y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.

49Él replicó: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo estar en la casa de mi Padre?

50Ellos no entendieron lo que les dijo.

51Regresó con ellos, fue a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.

52Jesús progresaba en [el saber, en estatura y en el favor de Dios y de los hombres.

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