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Lucas 13

Biblia del Peregrino (1993)

1En aquella ocasión se presentaron algunos a informarle acerca de unos galileos cuya sangre había mezclado Pilato con la de sus sacrificios.

2Él contestó: ¿Pensáis que aquellos galileos, dado que sufrieron aquello, eran más pecadores que los demás galileos?

3Os digo que no; pero si no os arrepentís, acabaréis como ellos.

4O aquellos dieciocho sobre los cuales se derrumbó la torre de Siloé y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que el resto de los habitantes de Jerusalén?

5Os digo que no; pero si no os arrepentís acabaréis como ellos.

6Y les propuso la siguiente parábola: Un hombre tenía una higuera plantada en su huerto. Fue a buscar fruto en ella y no lo encontró.

7Dijo al hortelano: Llevo tres años viniendo a buscar fruta en esta higuera y no la hallo. Córtala, que encima está esquilmando el terreno.

8Él le contestó: Señor, déjala todavía este año; cavaré alrededor y la abonaré,

9a ver si da fruto. Si no, la cortas el año que viene.

10Un sábado estaba enseñando en una sinagoga,

11cuando se presentó una mujer que llevaba dieciocho años padeciendo por un espíritu. Andaba encorvada, sin poder enderezarse completamente.

12Jesús, al verla, la llamó y le dijo: Mujer, quedas libre de tu enfermedad.

13Le impuso las manos y al punto se enderezó y daba gloria a Dios.

14El jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en sábado, intervino para decir a la gente: Hay seis días en que se debe trabajar: Venid esos días a sanaros y no en sábado.

15El Señor le respondió: ¡Hipócritas! ¿No suelta cualquiera de vosotros al buey o al asno del pesebre para llevarlo a beber, aunque sea sábado?

16Y a esta hija de Abrahán, a quien Satanás ha tenido atada dieciocho años, ¿no había que soltarle las ataduras en sábado?

17Cuando decía esto, sus adversarios se sentían confundidos, mientras que la gente se alegraba de las maravillas que realizaba.

18Les decía: ¿A qué se parece el reinado de Dios? ¿Con qué lo compararé?

19Se parece a una semilla de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y las aves anidan en sus ramas.

20Añadió: ¿A qué compararé el reinado de Dios?

21Se parece a la levadura que una mujer toma y mezcla con tres medidas de masa, hasta que todo fermenta.

22Camino de Jerusalén, Jesús recorría ciudades y aldeas enseñando.

23Uno le preguntó: Señor, ¿son pocos los que se salvan? Les contestó:

24Pelead para entrar por la puerta estrecha, porque os digo que muchos intentarán y no podrán.

25Apenas se levante el amo de casa y cierre la puerta, os pondréis por fuera a golpear la puerta diciendo: Señor, ábrenos. Él os contestará: No sé de dónde sois.

26Entonces diréis: Contigo comidos y bebimos, en nuestras calles enseñaste.

27Él responderá: Os digo que no sé de dónde sois. Apartaos de mí, malhechores.

28Allí será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reinado de Dios, mientras vosotros sois expulsados.

29Vendrán de oriente y occidente, del norte y el sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

30Mirad, hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

31En aquel momento se acercaron unos fariseos a decirle: Sal y retírate de aquí, porque Herodes intenta matarte.

32Jesús les contestó: Id a decir a ese raposo: mira, hoy y mañana expulso demonios y realizo sanaciones; pasado mañana terminaré.

33Con todo, hoy y mañana y pasado tengo que seguir mi viaje, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén.

34¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los enviados, cuántas veces quise reunir a tus hijos como la gallina reúne a la pollada bajo sus alas; y os resististeis!

35Pues bien, vuestra casa quedará desierta. Os digo que no me veréis hasta [el momento en que digáis: Bendito el que viene en nombre del Señor.

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