Jeremías 5
Biblia del Peregrino (1993) ›1Repasad las calles de Jerusalén, mirad, inspeccionad, buscad en vuestras plazas a ver si hay alguien que respete el derecho y practique la sinceridad; y le perdonaré.
2Cuando dicen: ¡Vive el Señor!, juran en falso;
3y tus ojos, Señor, buscan la sinceridad. Los heriste y no les dolió, los consumiste y no escarmentaban; endurecían la cara como roca y se negaban a convertirse.
4Me dije: éstos son pobretones e ignorantes, no conocen el camino del Señor, el precepto de su Dios;
5me dirigiré a los jefes para hablarles, pues ellos sí conocen el camino del Señor, el precepto de su Dios. Pero todos juntos rompieron el yugo, hicieron saltar las correas;
6por eso un león de la selva los herirá, un lobo de la estepa los despedazará, una pantera acecha sus ciudades y arrebata al que sale, porque son muchas sus culpas y graves sus apostasías.
7Después de todo, ¿podré perdonarte?, tus hijos me abandonaron, juraron por dioses falsos; yo los sacié, ellos fueron adúlteros, se iban en tropel a los burdeles;
8son caballos cebados y lascivos que relinchan cada cual por la mujer del prójimo.
9Y de todo esto, ¿no os tomaré cuentas? -oráculo del Señor-. De un pueblo semejante, ¿no he de vengarme yo mismo?
10Subid a sus azoteas, destruid sin aniquilar; arrancad sus sarmientos, pues ya no son del Señor,
11porque me han sido infieles Israel y Judá -oráculo del Señor-;
12renegaron del Señor diciendo: No es él, no nos pasará nada, no veremos espada ni hambre,
13sus profetas son viento, no tienen palabras del Señor. (Así les sucederá).
14Por eso así dice el Señor, Dios Todopoderoso: Por haber hablado así, haré que mi palabra sea fuego en tu boca que consumirá a ese pueblo como leña.
15Israel, yo voy a conducir contra vosotros un pueblo remoto -oráculo del Señor-: un pueblo vetusto, un pueblo antiquísimo, un pueblo de lengua incomprensible, no entenderás lo que diga:
16su boca es una tumba abierta y todos son guerreros:
17comerá tus mieses y tu pan, comerá a tus hijos y a tus hijas, comerá tus vacas y tus ovejas, comerá tu viña y tu higuera, conquistará a espada las fortalezas en que confías.
18Pero en aquellos días -oráculo del Señor- no los aniquilaré.
19Cuando te pregunten: ¿Por qué nos ha hecho todo esto el Señor, nuestro Dios? Contestarás: Como vosotros me abandonasteis para servir en vuestro país a dioses extranjeros, así serviréis a dioses extranjeros en tierra extraña.
20Anunciad esto a Jacob, pregonad en Judá:
21Escúchalo, pueblo necio y sin juicio, que tiene ojos y no ve, tiene oídos y no oye:
22¿A mí no me respetáis? -oráculo del Señor-. ¿No tembláis en mi presencia? Yo puse la arena como frontera del mar, límite perpetuo que no traspasa; hierve impotente, mugen sus olas,
23pero no lo traspasan; en cambio, este pueblo es duro y rebelde de corazón, y se marcha lejos.
24No piensan: Debemos respetar al Señor, nuestro Dios, que envía las lluvias tempranas y tardías en su sazón y observa las semanas justas para nuestra siega.
25Vuestras culpas han trastornado el orden, vuestros pecados os dejan sin lluvia,
26porque hay en mi pueblo criminales que ponen trampas como cazadores y cavan fosas para cazar hombres:
27sus casas están llenas de fraudes, como canasta llena de pájaros, así es como medran y se enriquecen,
28engordan y prosperan; rebosan de malas palabras, no juzgan según derecho, no defienden la causa del huérfano ni sentencian a favor de los pobres.
29Y de todo esto, ¿no tomaré cuentas? -oráculo del Señor-; de un pueblo semejante, ¿no he de vengarme yo mismo?
30Espantos y abominaciones suceden en el país:
31los profetas profetizan embustes, los sacerdotes dominan por la fuerza, y mi pueblo tan contento. ¿Qué haréis en el desenlace?