Isaías 8
Biblia del Peregrino (1993) ›1El Señor me dijo: Toma una tabla grande, y escribe con caracteres ordinarios: Pronto al saqueo, Presto al botín.
2Entonces yo tomé dos testigos fieles: Urías, sacerdote, y Zacarías, hijo de Berequías.
3Me llegué a la profetisa; ella concibió y dio a luz un hijo. El Señor me dijo:
4Ponle por nombre Pronto al saqueo, Presto al botín. Porque antes de que el niño aprenda a decir papá, mamá, las riquezas de Damasco y el despojo de Samaría serán llevados a presencia del rey de Asiria.
5El Señor volvió a dirigirme la palabra:
6Ya que ese pueblo ha despreciado el agua de Siloé, que corre mansa, por la arrogancia de Rasín y del hijo de Romelías,
7sabed que el Señor hará que los sumerjan las aguas del Éufrates, torrenciales e impetuosas (el rey de Asiria, con todo su ejército); rebasan las orillas, desbordan las riberas,
8invaden Judá, lo inundan, crecen y alcanzan hasta el cuello. Pero se desplegarán sus alas hasta cubrir la anchura de tu tierra, ¡oh Emanuel!
9Ensañaos, pueblos, que saldréis derrotados, escuchadlo, países lejanos: armaos, que saldréis derrotados, armaos, que saldréis derrotados;
10haced planes, que fracasarán; pronunciad amenazas, que no se cumplirán, porque tenemos a Emanuel.
11Así me dijo el Señor, mientras su mano me agarraba y me amonestaba para que no siguiera el camino de este pueblo:
12No llaméis aliados a los que ese pueblo llama aliados, no os aterre ni os atemorice lo que él teme;
13al Señor Todopoderoso llamaréis Santo, él sea vuestro temor; él sea vuestro terror,
14él será piedra para tropezar y roca para despeñarse para las dos Casas de Israel, será lazo y trampa para los habitantes de Jerusalén:
15muchos tropezarán en ella, caerán, se destrozarán, se enredarán y quedarán atrapados.
16Guardo selladas las instrucciones que garantizan mis discípulos,
17y aguardo al Señor, que oculta su rostro a la casa de Jacob, y espero en él.
18Aquí estoy yo con mis hijos, los que me dio el Señor, como signos y presagios para Israel de parte del Señor Todopoderoso, que habita en el Monte Sión.
19Cierto, os dirán: Consultad a los espíritus y adivinos, que susurran y musitan: ¿No consulta un pueblo a sus dioses, y a los muertos acerca de los vivos
20en busca de instrucciones garantizadas? Seguro que os hablarán así.
21Pasará por allí, agobiado y hambriento, y rabioso de hambre maldecirá a su rey y a su Dios. Volverá la cabeza a lo alto
22y mirará a la tierra: todo es aprieto y oscuridad sin salida, angustia y tinieblas densas, sin aurora;
23no habrá salida para la angustiada. Si en días pasados humilló el país de Zabulón y el país de Neftalí, en días futuros ensalzará el camino del mar, allende el Jordán, la comarca de los paganos.