Isaías 6
Biblia del Peregrino (1993) ›1El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo.
2Por encima de él había serafines erguidos, con seis alas cada uno: con dos alas se cubrían el rostro, con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas se cernían.
3Y clamaban alternándose: ¡Santo, santo, santo, el Señor Todopoderoso, la tierra está llena de su gloria!
4Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.
5Yo dije: ¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor Todopoderoso.
6Y voló hacia mí uno de los serafines con un ascua en la mano, que había retirado del altar con unas tenazas;
7la aplicó a mi boca y me dijo: Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.
8Entonces escuché la voz del Señor, que decía: ¿A quién mandaré?, ¿quién irá de nuestra parte? Contesté: Aquí estoy, mándame.
9Él replicó: Anda y di a ese pueblo: Oíd con vuestros oídos, pero sin entender; mirad con vuestros ojos, pero sin comprender.
10Embota el corazón de ese pueblo, endurece su oído, ciega sus ojos: que sus ojos no vean, que sus oídos no oigan, que su corazón no entienda, que no se convierta y sane.
11Pregunté: ¿Hasta cuándo, Señor? Y me contestó: Hasta que se desmoronen las ciudades despobladas y las casas deshabitadas, y queden los campos desolados.
12Porque el Señor alejará a los hombres, y crecerá el abandono en el país.
13Y aunque queden en él uno de cada diez, de nuevo será barrido; encina o roble que, al cortarlos, sólo dejan un tocón. Este tocón será semilla santa.