Isaías 5
Biblia del Peregrino (1993) ›1Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña: Mi amigo tenía una viña en fértil collado.
2La entrecavó, la descantó y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar. Y esperó que diera uvas, pero dio agrazones.
3Y ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mi viña y yo.
4¿Qué más cabría hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? ¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones?
5Y ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su cerca para que la pisoteen.
6La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
7La viña del Señor Todopoderoso es la casa de Israel, son los hombres de Judá su plantel preferido. Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.
8¡Ay de los que añaden casas a casas y juntan campos con campos, hasta no dejar sitio, y vivir ellos solos en medio del país!
9Soy testigo: lo ha jurado el Señor Todopoderoso: Sus muchas casas serán arrasadas, sus palacios magníficos quedarán deshabitados,
10diez yugadas de viña darán un tonel, una carga de simiente dará una canasta.
11¡Ay de los que madrugan en busca de licores, y hasta el crepúsculo los enciende el vino!
12Todo son cítaras y arpas, panderetas y flautas y vino en sus banquetes, y no atienden a la actividad de Dios ni se fijan en la obra de su mano.
13Y así mi pueblo, inconsciente, va deportado; sus nobles mueren de hambre, y la plebe se abrasa de sed.
14El abismo ensancha sus fauces, dilata la boca sin medida: allá bajan los nobles y la plebe, su tumulto y sus festejos.
15Será doblegado el mortal, será humillado el hombre, los ojos arrogantes serán humillados.
16El Señor Todopoderoso será exaltado al juzgar, el Dios santo mostrará su santidad en la sentencia.
17pastarán corderos como en praderas propias, chivos cebados tascarán en sus ruinas,
18¡Ay de los que arrastran a sí la culpa con cuerdas de bueyes, y el pecado con sogas de carretas!
19Los que dicen: Que se dé prisa, que apresure su obra, para que la veamos; que se cumpla enseguida el plan del Santo de Israel, para que lo comprobemos.
20¡Ay de los que llaman al mal bien y al bien mal, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!
21¡Ay de los que se tienen por sabios y se creen inteligentes!
22¡Ay de los valientes para beber vino y aguerridos para mezclar licores;
23de los que por soborno absuelven al culpable y niegan justicia al inocente!
24Pues bien, como la lengua de fuego devora el rastrojo y la paja se consume en la llama, su raíz se pudrirá, sus brotes volarán como polvo. Porque rechazaron la ley del Señor Todopoderoso y despreciaron la Palabra del Santo de Israel.
25Por eso se inflama la ira del Señor contra su pueblo y extiende la mano para herirlo. Tiemblan los montes, yacen los cadáveres como basura por las calles. Y con todo eso no se aplaca su ira, sigue extendida su mano.
26Izará una enseña para un pueblo remoto, silbará hacia el confín de la tierra: miradlo llegar veloz y ligero.
27Nadie se cansa, nadie tropieza, no se acuesta, no se duerme, no se desciñe el cinturón de los lomos, no se desata la correa de las sandalias.
28Sus saetas están aguzadas y todos los arcos tensos; las pezuñas de sus caballos son pedernal y las ruedas, torbellinos.
29Su rugido es de león, ruge como los cachorros, gruñe y atrapa la presa, la retiene, y nadie se la arranca.
30Aquel día bramará contra él como brama el mar. Mira a la tierra en espesas tinieblas, nubarrones oscurecen la luz.