Isaías 57
Biblia del Peregrino (1993) ›1Perece el inocente, y nadie hace caso; se llevan a los hombres fieles, y nadie comprende que ante la maldad se llevan al inocente,
2para que entre en la paz y descanse en su lecho el que procedía con sinceridad.
3Acercaos vosotros, hijos de bruja, estirpe de adúltera y prostituta:
4¿de quién os burláis abriendo la boca y sacando la lengua? ¿No sois vosotros hijos ilegítimos, prole bastarda?
5Vosotros, que os enceláis entre los robles, bajo cualquier árbol frondoso; que degolláis niños en las torrenteras y entre los huecos de las peñas.
6Los cantos del torrente serán tu herencia, ellos serán tu lote: en su honor derramabas libaciones y ofrecías sacrificios. ¿Podrá eso aplacarme?
7Sobre un monte alto y elevado colocabas tu cama; allá subías a ofrecer sacrificios.
8Tras las jambas de la puerta colocabas tu emblema; te olvidabas de mí, te desnudabas, subías al lecho y hacías sitio; sacabas partido de tus amantes, con los que te gustaba acostarte; mirando el falo.
9Ibas a Moloc con ungüento, prodigando perfumes; despachabas lejos a tus mensajeros, los hacías bajar hasta el abismo.
10Te cansabas de tanto caminar, pero no decías es inútil, recobrabas fuerzas y no desfallecías.
11¿Quién te asustaba, a quién temías para negarme y no acordarte de mí ni pensar en mí? ¿No es que yo callaba y disimulaba, y por eso no me temías?
12Pero yo te denunciaré, tu justicia y tus obras no te aprovecharán;
13tus ídolos ni te librarán cuando grites, a todos los barrerá el viento, un soplo los arrebatará. Pero el que se refugia en mí, heredará el país y poseerá mi Monte Santo.
14Allanad, allanad, despejad el camino, quitad todo tropiezo del camino de mi pueblo,
15porque así dice el Alto y Excelso, Morador eterno, cuyo Nombre es Santo: Yo habito en la altura sagrada, pero estoy con los de espíritu humilde y quebrantado, para reanimar a los humildes, para reanimar el corazón quebrantado.
16No estaré en pleito perpetuo ni me irritaré constantemente, porque ante mí sucumbirán el espíritu y el aliento que he creado.
17Por su delito me irrité un momento, lo herí y me oculté irritado, él se apartó y siguió por su camino.
18Yo vi sus andanzas, pero lo sanaré, lo guiaré, lo llenaré de consuelos; y a los que hacen duelo por él,
19les haré brotar en los labios este canto: Paz al lejano, paz al cercano dice el Señor , y lo sanaré.
20Los malvados son como el mar borrascoso, que no pueden calmarse: sus aguas remueven fango y lodo.
21No hay paz para los malvados dice mi Dios .