Isaías 55
Biblia del Peregrino (1993) ›1¡Atención, sedientos!, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar, vino y leche de balde.
2¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta?, ¿y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos, y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
3Prestad oído, venid a mí, escuchadme y viviréis. Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David:
4a él lo hice mi testigo para los pueblos, caudillo y soberano de naciones;
5tú llamarás a un pueblo desconocido, un pueblo que no te conocía correrá hacia ti: por el Señor, tu Dios; por el Santo de Israel, que te honra.
6Buscad al Señor mientras se deje encontrar, invocadlo mientras esté cerca;
7que el malvado abandone su camino y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y se apiadará, a nuestro Dios, que es rico en perdón.
8Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos oráculo del Señor .
9Como el cielo está por encima de la tierra, mis caminos están por encima de los vuestros y mis planes de vuestros planes.
10Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá, sino que empapan la tierra, la fecundan y la hacen germinar, para que dé semilla al sembrador y pan para comer,
11así será mi Palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.
12Saldréis con alegría, os llevarán seguros: montes y colinas romperán a cantar ante vosotros y aplaudirán los árboles silvestres.
13En vez de espinos, crecerá el ciprés; en vez de ortigas, el arrayán: serán el renombre del Señor y monumento perpetuo, indestructible.