Hebreos 7
Biblia del Peregrino (1993) ›1Este Melquisedec es el rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió al encuentro de Abrahán, cuando volvía de derrotar a los reyes, y lo bendijo;
2y Abrahán le dio un décimo de todo el botín. Se llama primero Rey de Justicia, después, Rey de Salem, que significa Rey de Paz.
3Figura sin padre ni madre, sin genealogía, sin principio ni fin de su vida. A semejanza del Hijo de Dios, sigue siendo sacerdote por siempre.
4Observad lo grande que sería, que el patriarca Abrahán le dio un décimo del botín.
5Los descendientes de Leví que reciben el sacerdocio tienen orden de cobrar legalmente diezmos al pueblo, es decir, a sus hermanos, que descienden también de Abrahán.
6En cambio, el que no se incluye en su genealogía cobra diezmos a Abrahán y bendice al titular de la promesa.
7Sin discusión, el menor es bendecido por el mayor.
8En un caso reciben diezmos hombres que han de morir, en otro caso, uno de quien se declara que vive.
9Por así decirlo, Leví, el que cobra diezmos, los pagaba en la persona de Abrahán;
10pues estaba ya en las entrañas del antepasado cuando le salió al encuentro Melquisedec.
11Ahora bien, si por el sacerdocio levítico se lograba la consumación pues por él recibía el pueblo la ley , ¿qué falta hacía nombrar otro sacerdote en la línea de Melquisedec y no en la línea de Aarón?
12Pues un cambio de sacerdocio significa necesariamente un cambio de ley.
13Éste de quien se habla aquí pertenece a otra tribu, de la cual nadie ha oficiado en el altar.
14Es sabido que nuestro Señor procede de Judá, una tribu que no menciona Moisés cuando habla de sacerdotes.
15Y resulta aún más claro, ya que el otro sacerdote es nombrado a semejanza de Melquisedec,
16recibe el título, no en virtud de una ley de sucesión carnal, sino por la fuerza de una vida indestructible.
17Pues le han declarado: Tú eres sacerdote perpetuo en la línea de Melquisedec.
18La disposición precedente es derogada por inútil e ineficaz,
19pues la ley no llevó a cumplimiento nada; ahora se introduce una esperanza más valiosa, por la cual nos acercamos a Dios.
20Y como se hace sin que falte un juramento, aquéllos recibían el sacerdocio sin juramento,
21éste, con el juramento del que le dijo: Lo ha jurado el Señor y no se vuelve atrás: tú eres sacerdote perpetuo,
22así es más valiosa la alianza que Jesús garantiza.
23Aquellos sacerdotes eran numerosos porque la muerte les impedía continuar.
24Éste, en cambio, como permanece siempre, tiene un sacerdocio que no pasa.
25Así puede salvar plenamente a los que por su medio acuden a Dios, pues vive siempre para interceder por ellos.
26Tal es el sumo sacerdote que necesitábamos: santo, sin tacha ni mancha, apartado de los pecadores, ensalzado sobre el cielo.
27Él no necesita, como los otros sumos sacerdotes, ofrecer cada día sacrificios, primero por sus pecados y después por los del pueblo; pues eso lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
28La ley nombra sumos sacerdotes a hombres débiles; el juramento que sucede a la ley nombra a un Hijo consumado para siempre.