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Gálatas 4

Biblia del Peregrino (1993)

1Digo lo siguiente: mientras el heredero es menor de edad, aunque sea dueño de todo, no se distingue del esclavo;

2sino que está sometido a tutores y administradores hasta la fecha fijada por su padre.

3Lo mismo nosotros, mientras éramos menores de edad, éramos esclavos de los elementos cósmicos.

4Pero cuando se cumplió el plazo, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,

5para que rescatase a los súbditos de la ley y nosotros recibiéramos la condición de hijos.

6Y como sois hijos, Dios infundió en vuestro corazón el Espíritu de su Hijo, que clama: Abba Padre.

7De modo que no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres heredero por disposición de Dios.

8Antes, cuando no conocíais a Dios, venerabais a los que realmente no son dioses.

9Ahora que reconocéis a Dios, mejor, que Él os reconoce, ¿por qué os volvéis de nuevo a esos elementos débiles e indigentes?, ¿por qué queréis otra vez volver a venerarlos?

10Respetáis ciertos días, meses, estaciones y años.

11Me temo que lo que he trabajado por vosotros resulte vano.

12Por favor, poneos en mi lugar como yo me pongo en el vuestro: en nada me habéis ofendido.

13Sabéis que cuando os anuncié por primera vez la Buena Noticia, fue con ocasión de una enfermedad corporal;

14y vosotros vencisteis la tentación de despreciarme o evitar mi contagio, antes bien, me acogisteis como a un mensajero de Dios, como al Mesías Jesús.

15¿Dónde ha quedado vuestra dicha? Estoy seguro de que, si fuera posible, os habríais sacado los ojos para dármelos.

16Entonces, ¿me he enemistado con vosotros por deciros la verdad?

17Algunos os hacen la corte no con buena intención, sino para que os apartéis y les hagáis la corte a ellos.

18Es grato recibir siempre atenciones sinceras y no sólo cuando estoy con vosotros.

19Hijitos míos, a los que doy a luz de nuevo hasta que adquiráis la figura del Mesías,

20quisiera estar con vosotros ahora para cambiar el tono de voz, pues no sé qué hacer con vosotros.

21Decidme, los que queréis someteros a la ley, ¿no oís lo que dice la ley?

22Está escrito que Abrahán tuvo dos hijos: uno de la esclava y otro de la libre.

23El de la esclava nació naturalmente; el de la libre, en virtud de una promesa.

24Se trata de una alegoría que representa dos alianzas. Una procede del monte Sinaí y engendra esclavos: es Agar.

25Sinaí es una montaña de Arabia que corresponde a la Jerusalén actual, que vive con sus hijos en esclavitud.

26En cambio, la Jerusalén de arriba es libre y es nuestra madre.

27Está escrito: Alégrate, la estéril, que no dabas a luz, rompe a cantar de júbilo la que no tenías dolores, porque la abandonada tendrá más hijos que la casada.

28Vosotros, hermanos, lo mismo que Isaac, sois hijos de una promesa.

29Pero como entonces el nacido naturalmente perseguía al de la profecía, así sucede hoy.

30Pero, ¿qué dice la Escritura? Expulsa a esa criada y a su hijo; el hijo de esa esclava no compartirá la herencia con el hijo de la libre.

31Así que, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la libre.

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