Gálatas 3
Biblia del Peregrino (1993) ›1¡Gálatas insensatos! ¿Quién os ha hechizado, a vosotros, a cuya vista fue presentado Jesucristo crucificado?
2Una cosa quiero que me expliquéis: ¿Habéis recibido el Espíritu por cumplir la ley o por haber escuchado con fe?
3¿Tan insensatos sois? Empezasteis con Espíritu, ¿y acabáis en el instinto?
4¿Cosas tan grandes habéis experimentado en vano? Supuesto que haya sido en vano.
5Pues bien, el que os suministra el Espíritu y hace milagros por medio vuestro, ¿lo hace porque cumplís la ley o porque escucháis con fe?
6Por ejemplo, Abrahán se fio de Dios y se le apuntó a su haber.
7Comprended que hijos de Abrahán son los que tienen fe.
8La Escritura preveía que los paganos alcanzarían la justificación por la fe, y así Dios anticipa a Abrahán la Buena Noticia: Por ti todas las naciones serán benditas.
9Así los creyentes son benditos con el creyente Abrahán.
10Los que dependen del cumplimiento de la ley caen bajo una maldición. Pues está escrito: Maldito quien no mantenga lo escrito en el código de la ley poniéndolo por obra.
11Y que nadie es justo ante Dios por cumplir la ley se prueba porque el justo vivirá por la fe.
12En cambio la ley no depende de la fe, antes bien: quien la cumpla vivirá por ella.
13El Mesías, sometiéndose a la maldición, nos rescató de la maldición de la ley, como está escrito: Maldito el que cuelga de un leño.
14Así la bendición de Abrahán, por medio del Mesías Jesús se extiende a los paganos, para que podamos recibir por la fe el Espíritu prometido.
15Hermanos, emplearé un lenguaje corriente: un testamento debidamente otorgado, aunque sea por un hombre, nadie puede anularlo ni añadirle nada.
16Ahora bien, las promesas se le hicieron a Abrahán y a su descendencia: no dice descendientes en plural, sino en singular y a tu descendiente, que es el Mesías.
17Pues yo digo: un testamento ya otorgado por Dios no puede anularlo una ley que llega cuatrocientos treinta años más tarde, invalidando la promesa.
18Pues bien, si la herencia vale en virtud de la ley, ya no lo es en virtud de la promesa; y a Abrahán se la regaló Dios en virtud de la promesa.
19Entonces, ¿para qué la ley? Se añadió para delatar las transgresiones, hasta que llegara el descendiente beneficiario de la promesa; y fue promulgada por ángeles, por un mediador.
20Ahora bien, si la parte es uno solo, no hay mediador; y Dios es único.
21Entonces, ¿va la ley contra las promesas [de Dios ? De ningún modo. Si se hubiera dado una ley capaz de dar vida, ciertamente por la ley se alcanzaría la justicia.
22Pero la Escritura incluye a todos bajo el pecado, de modo que lo prometido se entregue a los creyentes por la fe en Jesucristo.
23Antes de que llegara la fe éramos prisioneros, custodiados por la ley hasta que se revelase la fe futura.
24De modo que la ley era nuestro ayo hasta que viniera el Mesías y recibiéramos la justicia por la fe;
25pero al llegar la fe, ya no dependemos del ayo.
26Por la fe en el Mesías Jesús todos sois hijos de Dios.
27Los que os habéis bautizado consagrándoos al Mesías os habéis revestido del Mesías.
28Ya no se distinguen judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, pues con el Mesías Jesús todos sois uno.
29Y si vosotros pertenecéis al Mesías sois descendencia de Abrahán, herederos de la promesa.