Ezequiel 20
Biblia del Peregrino (1993) ›1El año séptimo, el día décimo del quinto mes, vinieron algunos concejales de Israel a consultar al Señor y se sentaron frente a mí.
2Entonces me dirigió la palabra el Señor:
3Hijo de Adán, habla así a los concejales de Israel: Esto dice el Señor Dios: ¿Conque venís a consultarme? Por mi vida juro que no me dejaré consultar por vosotros -oráculo del Señor Dios-.
4¡Júzgalos tú, júzgalos tú, Hijo de Adán! Denúnciales las abominaciones de sus padres,
5diciéndoles: Esto dice el Señor Dios: Cuando elegí a Israel, juré con la mano en alto al linaje de la casa de Jacob; cuando me manifesté a ellos en Egipto les dije con la mano en alto: Yo soy el Señor, vuestro Dios.
6Aquel día les juré con la mano en alto sacarlos de Egipto y llevarlos a una tierra que yo mismo les había explorado: manaba leche y miel, era la perla de las naciones.
7Y les dije: Arrojad los fetiches que os encandilan y no os contaminéis con los ídolos de Egipto. Yo soy el Señor, vuestro Dios.
8Pero se rebelaron contra mí y no quisieron obedecerme; ninguno arrojó los fetiches que lo encadilaban ni se deshizo de los ídolos de Egipto. Entonces pensé derramar mi cólera sobre ellos para agotar en ellos mi ira en territorio egipcio.
9Pero actué por respeto a mi Nombre, para que no fuera profanado ante los paganos con los que vivían, y en cuya presencia me manifesté a ellos para sacarlos de Egipto.
10Los saqué de Egipto y los llevé al desierto.
11Les di mis preceptos y les enseñé mis mandamientos, que dan la vida al que los cumple.
12Les di también mis sábados como señal recíproca, para que se supiera que yo soy el Señor que los santifico.
13Pero se rebeló contra mí la Casa de Israel en el desierto: no caminaron según mis preceptos, rechazaron mis mandamientos, que dan la vida al que los cumple, y profanaron gravemente mis sábados. Entonces pensé derramar mi cólera sobre ellos, en el desierto, para exterminarlos.
14Pero actué por respeto a mi Nombre, para que no fuera profanado ante los paganos, en cuya presencia los había sacado.
15No obstante, juré en el desierto, con la mano en alto, no llevarlos a la tierra que les había asignado, que manaba leche y miel y era la perla de las naciones,
16por haber rechazado mis mandamientos, por no haber caminado según mis preceptos, por haber profanado mis sábados, porque se les iba el corazón tras sus ídolos.
17Pero, compadecido de ellos, no los aniquilé ni acabé con ellos en el desierto.
18A sus hijos les dije en el desierto: No caminéis según los preceptos de vuestros padres, ni guardéis sus mandamientos, ni os contaminéis con sus ídolos.
19Yo soy el Señor, vuestro Dios: caminad según mis preceptos, guardad mis mandamientos y cumplidlos;
20santificad mis sábados: serán señal recíproca para que se sepa que soy el Señor, vuestro Dios.
21Pero sus hijos se rebelaron contra mí: no caminaron según mis preceptos, ni guardaron ni cumplieron mis mandamientos, que dan la vida al que los cumple, y profanaron mis sábados. Entonces pensé derramar mi cólera sobre ellos para agotar en ellos mi ira en el desierto.
22Pero retraje mi mano y actué por respeto a mi Nombre, para que no fuera profanado ante los paganos, en cuya presencia los había sacado.
23Con todo, juré en el desierto, con la mano en alto, dispersarlos por las naciones y esparcirlos por los países,
24por no haber cumplido mis mandamientos, por haber rechazado mis preceptos y haber profanado mis sábados, por habérseles ido los ojos tras los ídolos de sus padres.
25¿Acaso les di yo preceptos no buenos, mandamientos que no les darían la vida?
26¿Los contaminé con las ofrendas que hacían inmolando a sus primogénitos? ¿Los horroricé para que así supieran que yo soy el Señor?
27Por tanto, Hijo de Adán, habla así a la Casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: Vuestros padres encima me ofendieron cometiendo esta traición:
28Cuando los introduje en la tierra que con la mano en alto había jurado darles, al ver un collado alto, al ver un árbol copudo, allí hacían sus sacrificios, allí depositaban su irritante ofrenda, allí ponían sus oblaciones de aroma que aplaca, allí vertían sus libaciones.
29Entonces les pregunté: ¿Qué hay en ese altozano que frecuentáis? Y se quedó con el nombre de Altozano hasta el día de hoy.
30Por tanto, dile a la Casa de Israel: Esto dice el Señor Dios: Os contamináis igual que vuestros padres, fornicáis con sus fetiches,
31ofrecéis a vuestros hijos pasándolos por el fuego, os seguís contaminando con vuestros ídolos, ¿y voy a dejarme consultar por vosotros, Casa de Israel? Por mi vida -oráculo del Señor Dios-, juro que no me dejaré consultar.
32Jamás se realizarán los planes que estáis pensando: Seremos como los demás pueblos, como las razas de otros países, sirviendo al leño y a la piedra.
33¡Por mi vida! -oráculo del Señor Dios-, juro que con mano poderosa, con brazo extendido, con cólera incontenible, reinaré sobre vosotros
34y os sacaré de los países y os reuniré de entre las naciones por las que andáis dispersos, con mano poderosa, con brazo extendido, con cólera incontenible.
35Y os llevaré al desierto de los pueblos para pleitear allí con vosotros cara a cara.
36Igual que pleiteé con vuestros padres en el desierto de Egipto, así pleitearé con vosotros -oráculo del Señor-.
37Os haré pasar bajo el cayado y os haré entrar uno a uno por el aro de la alianza,
38y excluiré a los rebeldes que se sublevan contra mí; los sacaré del país de su destierro, pero no entrarán en la tierra de Israel. Y sabréis que yo soy el Señor.
39A vosotros, Casa de Israel, esto os dice el Señor Dios: Cada uno que vaya a servir a sus ídolos si no quiere obedecerme, pero que no siga profanando mi santo Nombre con sus ofrendas idolátricas.
40Porque en mi Monte Santo, en el más alto monte de Israel -oráculo del Señor Dios-, allí en la tierra, me servirá la Casa de Israel toda entera. Allí los aceptaré, allí os pediré vuestros tributos, vuestras primicias y vuestros dones sagrados.
41Como aroma que aplaca os aceptaré cuando os saque de los países y os reúna de entre las naciones en las que estáis dispersos y muestre en vosotros mi santidad a la vista de los paganos.
42Y sabréis que yo soy el Señor cuando os lleve a la tierra de Israel, al país que con la mano en alto juré dar a vuestros padres.
43Allí, cuando os acordéis de vuestra conducta y de las malas obras con que os contaminasteis sentiréis asco de vosotros mismos por las maldades que cometisteis.
44Y sabréis que yo soy el Señor cuando os trate como exige mi Nombre, no según vuestra mala conducta y vuestras obras perversas, Casa de Israel -oráculo del Señor Dios-.