Éxodo 19
Biblia del Peregrino (1993) ›1Aquel día, al cumplir tres meses de salir de Egipto, los israelitas llegaron al desierto del Sinaí;
2saliendo de Rafidín llegaron al desierto de Sinaí y acamparon allí, frente al monte.
3Moisés subió hacia el monte de Dios y el Señor lo llamó desde el monte, y le dijo:
4Habla así a la casa de Jacob, diles a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto lo que hice a los egipcios, os llevé en alas de águila y los traje a mí;
5por tanto, si queréis obedecerme y guardar mi alianza, entre todos los pueblos seréis mi propiedad, porque es mía toda la tierra.
6Seréis un pueblo sagrado, un reino sacerdotal. Esto es lo que debes decir a los israelitas.
7Moisés volvió, convocó a las autoridades del pueblo y les expuso todo lo que le había mandado el Señor.
8Todo el pueblo a una respondió: Haremos cuanto dice el Señor.
9Moisés comunicó al Señor la respuesta, y el Señor le dijo: Voy a acercarme a ti en una nube espesa, para que el pueblo pueda escuchar lo que hablo contigo y te crea en adelante. Moisés comunicó al Señor lo que el pueblo había dicho.
10El Señor dijo a Moisés: Vuelve a tu pueblo, purifícalos hoy y mañana, que se laven la ropa,
11y estén preparados para pasado mañana, pues pasado mañana bajará el Señor al monte Sinaí, a la vista del pueblo.
12Traza un límite alrededor y avisa al pueblo que se guarde de subir al monte o acercarse a la falda; el que se acerque al monte es reo de muerte.
13Lo ejecutaréis, sin tocarlo, a pedradas o con flechas, sea hombre o animal; no quedará con vida. Sólo cuando suene el cuerno podrán subir al monte.
14Moisés bajó del monte adonde estaba el pueblo, lo purificó y le hizo lavarse la ropa.
15Después les dijo: Estad preparados para pasado mañana, y no toquéis a vuestras mujeres.
16Al tercer día por la mañana hubo truenos y relámpagos y una nube espesa en el monte, mientras el toque de la trompeta crecía en intensidad, y el pueblo se echó a temblar en el campamento.
17Moisés sacó al pueblo del campamento a recibir a Dios, y se quedaron firmes al pie de la montaña.
18El monte Sinaí era todo una humareda, porque el Señor bajó a él con fuego; se alzaba el humo como de un horno, y toda la montaña temblaba.
19El toque de la trompeta iba creciendo en intensidad mientras Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno.
20El Señor bajó a la cumbre del monte Sinaí, y llamó a Moisés a la cumbre. Cuando éste subió,
21el Señor le dijo: Baja al pueblo y mándales que no traspasen los límites para ver al Señor, porque morirían muchísimos.
22Y a los sacerdotes que se han de acercar al Señor purifícalos, para que el Señor no arremeta contra ellos.
23Moisés contestó al Señor: El pueblo no puede subir al monte Sinaí, pues tú mismo nos has mandado trazar un círculo que marque la montaña sagrada.
24El Señor insistió: Anda, baja y después sube con Aarón; que el pueblo y los sacerdotes no traspasen el límite para subir adonde está el Señor, pues él arremetería contra ellos.
25Entonces Moisés bajó al pueblo y se lo dijo.