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Eclesiástico (Sirácide) 29

Biblia del Peregrino (1993)
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1Quien presta al prójimo hace obra de misericordia, quien le echa una mano guarda los mandamientos.

2Presta a tu prójimo cuando lo necesite, y paga pronto lo que debes al prójimo,

3cumple la palabra y séle fiel, y en todo momento obtendrás lo que necesitas.

4Muchos tomaron un préstamo como un hallazgo y perjudicaron al que les prestó:

5hasta conseguirlo le besan las manos, ante las riquezas del prójimo humillan la voz; a la hora de devolver dan largas, echan la culpa a las circunstancias y piden una prórroga.

6Importunando apenas recobrará la mitad, y lo considerará buena suerte; en otro caso se quedará sin dinero y se habrá ganado un enemigo de balde, que le pagará con maldiciones e insultos, con injurias, en vez de honor.

7Muchos se retraen, no por maldad, sino temiendo que los despojen sin razón.

8Con todo, ten paciencia con el pobre y no le des larga en la limosna;

9por amor a la ley recibe al pobre, y en su indigencia no lo despidas de vacío;

10pierde tu dinero por el hermano y el prójimo, no dejes que se oxide bajo una piedra;

11invierte tu tesoro según el mandato del Altísimo, y te producirá más que el oro;

12guarda limosnas en tu despensa, y ellas te librarán de todo mal;

13mejor que escudo resistente o poderosa lanza, lucharán contra el enemigo a tu favor.

14El hombre bueno sale fiador por su prójimo, el que no tiene vergüenza lo abandona;

15no olvides el favor del que fió por ti, pues se expuso por tu causa;

16quien disipa los bienes del fiador es un pecador, quien abandona a su salvador es un desagradecido.

17La fianza ha arruinado a muchos ricos y los ha sacudido como a olas del mar;

18dejó sin casa a hombres adinerados, que tuvieron que emigrar al extranjero.

19El pecador que cayó en fianzas por afán de lucro se enredará en pleitos.

20Ayuda a tu prójimo según tus posibilidades, pero ten cuidado de no arruinarte.

21Son esenciales para la vida agua, pan, casa y un vestido para cubrir la desnudez.

22Más vale vida pobre al reparo del propio techo que banquete en casa ajena;

23conténtate con lo que tienes, poco o mucho, y no oirás las burlas de la vecindad.

24Es vida dura ir de casa en casa, donde eres forastero no abrirás la boca;

25recibirás abochornado hospedaje y bebida, y encima tendrás que oír frases hirientes:

26Anda, forastero, prepara la mesa, dame de comer lo que tengas;

27vete, forastero, que viene gente importante, llega mi hermano a hospedarse y necesito la casa.

28Duro es esto para el hombre sensato: injurias del casero, burlas del prestamista.

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