Eclesiástico (Sirácide) 28
Biblia del Peregrino (1993) ›1Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas.
2Perdona la ofensa a tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas.
3¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor?
4No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados?
5Si él, que es carne, conserva la ira, ¿quién expiará por sus pecados?
6Piensa en tu fin y cesa en tu enojo, en la muerte y corrupción, y guarda los mandamientos.
7Recuerda los mandamientos y no te enojes con tu prójimo, la alianza del Señor, y perdona el error.
8Huye de riñas y disminuirás los pecados, el iracundo enciende la riña;
9el pecador provoca a los amigos y siembra discordia entre bien avenidos.
10Cuanta más leña, más arde el fuego; cuanta más terquedad, más arde la riña; cuanto más poder, mayor es la cólera; cuanta más riqueza, más crece la ira.
11Una centella provoca un incendio, riña acalorada derrama sangre;
12si soplas la chispa, la atizarás; si escupes en ella, la apagarás; las dos cosas salen de tu boca.
13Maldice al murmurador y al doblado, pues ha destruido muchas amistades;
14lengua entrometida ha zarandeado a muchos, y haciéndolos huir de pueblo en pueblo, ha destruido plazas fuertes y ha derribado palacios de nobles;
15lengua entrometida ha expulsado a mujeres capaces privándolas del fruto de sus fatigas;
16el que le hace caso no tendrá paz ni podrá vivir tranquilo;
17golpe de látigo deja un moretón, golpe de lengua rompe los huesos;
18muchos cayeron a filo de espada, pero no tantos como las víctimas de la lengua;
19dichoso el que se protege de ella y no es víctima de su furor, el que no arrastra su yugo ni se enreda en sus cadenas;
20porque su yugo es de hierro y sus cadenas de bronce;
21la muerte que causa es terrible, se está mejor en el Abismo.
22Pero no podrá dominar a los buenos, que no se quemarán en su fuego;
23los que abandonan al Señor caerán en él, prenderá en ellos y no se apagará; lo soltarán tras ellos como un león, y los destrozará como una pantera.
24Rodea tu posesión con seto de espinos, guarda bien tu oro y tu plata;
25para las palabras hazte balanza y platillos; para la boca, puerta y cerrojo.
26Cuidado, no resbales con la lengua, y no caerás ante los que te acechan.