Eclesiástico (Sirácide) 22
Biblia del Peregrino (1993) ›1El holgazán se parece a una piedra ensuciada: la gente silba al ver su indignidad;
2el holgazán se parece a una boñiga: el que la coge, sacude la mano.
3¡Qué desgracia ser padre de un hijo malcriado!, y si es hija, no es menor desgracia.
4Hija prudente enriquece al marido, hija infamada es desgracia de sus padres;
5la de malas costumbres afrenta a padre y marido, y es despreciada de los dos.
6Historia a destiempo es música en duelo, pero corrección y látigo siempre enseñan.
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9Es pegar cascotes enseñar a un necio, o despertar a uno de un profundo sueño;
10quien da explicaciones a un necio se las da a un adormilado, al final le responde: ¿de qué se trata?
11Llora al muerto porque le falta la luz, llora al necio porque le falta el sentido; aunque mejor es llorar al muerto, que ya descansa, pues la vida del necio es peor que la muerte;
12el luto por un muerto dura siete días; el de un necio o impío, toda la vida.
13No hables mucho con el insensato ni vayas con el ignorante guárdate de él, no sea que tropieces o te salpique cuando se sacude; apártate de él y estarás tranquilo y no te irritará su locura.
14¿Qué hay más pesado que el plomo? ¿Cómo se llama? Necio.
15Arena, sal, una bola de hierro se soportan mejor que un insensato.
16Casa trabada con vigas de madera no se deshará en el terremoto; decisión apoyada en consejo ponderado no temerá en el peligro.
17Decisión asentada en reflexión prudente es como estuco en pared bien lisa;
18valla expuesta en una altura no resistirá al viento, decisión cobarde de un plan insensato no resistirá ninguna amenaza.
19Quien hiere el ojo saca lágrimas, quien hiere un corazón revela sus sentimientos;
20quien tira piedras a los pájaros los espanta, quien critica a un amigo destruye la amistad.
21Aunque hayas empuñado la espada contra el amigo, no pierdas la esperanza, que aún hay remedio;
22aunque hayas abierto la boca contra el amigo, no temas, puedes reconciliarte; en cambio, insultos, arrogancia, descubrir secretos y golpes a traición ahuyentan al amigo.
23Gánate la confianza del prójimo mientras es pobre, y gozarás con él de su prosperidad; durante la tribulación hazle compañía, y repartirás la herencia con él.
24Antes de prender, el horno echa vapor y humo; antes de la sangre ha habido insultos.
25No me avergüenzo de saludar a un amigo ni me escondo de su vista;
26si algún mal me sucede por su culpa, el que se entere se guardará de él.
27¡Quién pusiera un centinela en mi boca y un cerrojo de prudencia en mis labios para no caer por su causa, para que no me pierda la lengua!