Eclesiástico (Sirácide) 21
Biblia del Peregrino (1993) ›1Hijo mío, ¿has pecado? No lo repitas, sino reza por los pecados pasados;
2huye del pecado como de la culebra: si te acercas, te morderá; sus dientes son dientes de león que destrozan vidas humanas.
3La injusticia es espada de dos filos y su herida es insanable;
4crueldad y arrogancia destruyen la hacienda, la casa del soberbio quedará desierta;
5la súplica del pobre va de la boca a los oídos y Dios le hace justicia enseguida.
6Quien odia la corrección sigue las huellas del pecador, quien teme al Señor se arrepiente de corazón.
7Al fanfarrón se lo conoce desde lejos, el sensato reconoce sus limitaciones.
8El que construye su casa con dinero ajeno recoge piedras para su mausoleo.
9Una banda de malhechores es un haz de estopa que termina en una llamarada.
10El camino de los malvados está pavimentado, pero desemboca en lo hondo del Abismo.
11El que guarda la ley domina sus pensamientos, respetar al Señor es el culmen de la sabiduría.
12El que no es habilidoso no aprende, pero hay una habilidad que produce amargura;
13el saber del sabio es riada que crece, su consejo es fuente de vida;
14la mente del necio es vasija rota que no retiene ningún conocimiento.
15Cuando el inteligente oye una palabra sabia, la alaba y añade otra; la oye el imbécil, se burla y no le presta atención.
16La explicación del necio es fardo en el viaje, los labios del prudente saben agradar;
17la asamblea solicita el discurso del prudente y reflexiona sobre sus palabras.
18Casa en ruinas es la sabiduría del necio; y el conocimiento del tonto, palabras incoherentes.
19la instrucción es para el necio como grillos a los pies, como argolla en el brazo derecho;
20El necio ríe a carcajadas, el sabio apenas sonríe;
21la instrucción es para el inteligente joya de oro, brazalete en el brazo derecho.
22el pie del necio se precipita en la casa, el hombre de experiencia se detiene con respeto;
23el necio espía la casa desde la puerta, el bien educado se queda fuera;
24es mala educación pegar el oído a la puerta, el sensato se moriría de vergüenza.
25Los insolentes hablan con insistencia, el prudente pesa sus palabras en la balanza;
26el necio dice todo lo que piensa, el sabio piensa todo lo que dice.
27Cuando el impío maldice a Satanás, se maldice a sí mismo;
28el que murmura se denigra a sí mismo, y lo detestan en la vecindad.