1 Corintios 8
Biblia del Peregrino (1993) ›1Sobre la carne inmolada a los ídolos, es cosa sabida que todos tenemos conocimiento. Pero el conocimiento infla mientras que el amor edifica.
2Si alguien cree conocer algo, aún no lo conoce como se debe conocer.
3En cambio, si uno ama a Dios, es conocido por Dios.
4En cuanto a comer carne sacrificada a los ídolos, sabemos que no existen los ídolos del mundo, que Dios es uno solo.
5Aunque existiesen en el cielo o en la tierra los llamados dioses, y hay muchos dioses y señores de ésos,
6para nosotros existe un solo Dios, el Padre, que es principio de todo y fin nuestro, y existe un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y también nosotros.
7Pero no todos poseen este conocimiento. Algunos, acostumbrados a la idolatría, comen la carne como realmente sacrificada a los ídolos, y su conciencia débil se contamina.
8No es la comida lo que nos acerca a Dios: nada perdemos si no comemos, nada ganamos si comemos.
9No obstante, tened cuidado para que esa libertad vuestra no sea tropiezo para los débiles.
10Pues si uno te ve a ti, que tienes conocimiento, recostado en un templo idolátrico, ¿no se animará su conciencia débil a comer carne sacrificada a los ídolos?
11Y así por tu conocimiento se pierde el débil, un hermano por quien el Mesías murió.
12De ese modo, pecando contra los hermanos y sacudiendo su conciencia débil, pecáis contra el Mesías.
13En conclusión, si un alimento escandaliza a mi hermano, no comeré jamás carne, para no escandalizar al hermano.