Salmos 28
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1SALMO 28 (27) Súplica y acción de gracias De David. A ti alzo mi voz, Yahvé, roca Sal 18:3+ [ Sal 18:2 ] mía, no enmudezcas; pues si te callas seré igual que los que bajan a la fosa.
2Oye la voz de mi súplica, cuando te pido socorro, cuando Sal 5:8 [ Sal 5:7 ]; Sal 134:2 ; 1 R 8:48 levanto mis manos, hacia tu santo templo.
3No me Sal 26:9 arrastres con los malvados, tampoco con los malhechores, que hablan Sal 12:3 [ Sal 12:2 ]; Sal 55:22 [ Sal 55:21 ]; Sal 62:5 [ Sal 62:4 ]; Pr 26:24-25 de paz a su vecino y el mal se oculta en su corazón.
4Págales, Yahvé, según sus obras, según la malicia de sus actos, trátalos Jr 50:29 conforme a sus acciones, págales con su misma moneda.
5No entienden Is 5:12 las obras de Yahvé, lo que han hecho sus manos: ¡que los Sal 52:7 [ Sal 52:5 ] derribe y no los reconstruya!
6¡Bendito Yahvé, que ha escuchado la voz de mi plegaria!
7Yahvé es mi fuerza y mi escudo, en él confía mi corazón: su ayuda me llena de alegría, le doy gracias con mi canto.
8Yahvé es la fuerza de su pueblo, un baluarte que salva a su ungido 28:8 Según el paralelismo, el «ungido» (o «mesías») parece ser aquí el pueblo de Dios, consagrado a su servicio, ver Ex 19:3+ ; Sal 105:15 ; Ha 3:13 , más que el príncipe, Sal 20:7 [ Sal 20:6 ], o el sumo sacerdote, Sal 84:10 [ Sal 84:9 ]. .
9Salva Sal 3:9 [ Sal 3:8 ]; Sal 29:11 ; Ex 19:4 a tu pueblo, bendice a tu heredad, pastoréalos y llévalos por siempre.