Lucas 16
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1El administrador infiel. 16:1 Este cap. reúne dos parábolas y varios logia de Jesús referentes al buen y mal uso del dinero. Los vv. Lc 16:16-18 , que se refieren a tres temas distintos, oscurecen la composición. Decía también a sus discípulos: «Había un hombre rico que tenía un administrador a quien acusaron ante él de malbaratar su hacienda.
2Le llamó y le dijo: “¿Qué oigo decir de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no seguirás en el cargo.”
3Se dijo entre sí el administrador: “¿Qué haré ahora que mi señor me quita la administración? Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza.
4Ya sé lo que voy a hacer, para que cuando sea destituido del cargo me reciban en sus casas.”
5«Y llamando uno por uno a los deudores de su señor, dijo al primero: “¿Cuánto debes a mi señor?”
6Respondió: “Cien medidas de aceite.” Él le dijo: “Toma tu recibo, siéntate en seguida y escribe cincuenta.”
7Después dijo a otro: “Tú, ¿cuánto debes?” Contestó: “Cien cargas de trigo.” Dícele: “Toma tu recibo y escribe ochenta.”
8«El señor alabó al administrador injusto porque había obrado con sagacidad 16:8 Según la costumbre entonces tolerada en Palestina, el mayordomo tenía derecho a autorizar préstamos de los bienes de su amo y, como no percibía sueldo, a resarcirse aumentando en el recibo la cantidad prestada, para que en el reembolso pudiera beneficiarse de la diferencia como de un excedente que representaba su interés. En el caso presente, sin duda no había prestado en realidad más que cincuenta medidas de aceite y ochenta cargas de trigo; al rebajar el recibo a su cantidad real, no hace más que privarse del beneficio ciertamente usurario, que había negociado. Su «injusticia», v. Lc 16:8 , no está, pues, en la reducción de recibos, que no es más que el sacrificio de sus intereses inmediatos, hábil maniobra que su amo puede alabar, sino más bien en las malversaciones anteriores que han motivado su despido, v. Lc 16:1 . , pues los hijos de este mundo son más sagaces con los Jn 8:12+ de su clase que los hijos de la luz.
9Buen uso de las riquezas. «Yo os digo: Haceos amigos con el dinero injusto 16:9 El vuestro, evidentemente. Se llama «injusto» al dinero no sólo porque quien lo posee lo ha adquirido con malas artes, sino también, de un modo más general, porque en el origen de casi todas las fortunas hay alguna injusticia. , para Lc 12:33+ ; Lc 6:24 ; Tb 4:9-10 que, cuando llegue a faltar, os reciban en las eternas moradas.
10El que es fiel en lo insignificante, lo es también en lo | Mt 25:21 ; | Lc 19:17 importante; y el que es injusto en lo insignificante, también lo es en lo importante.
11Si, pues, no fuisteis fieles en el dinero injusto, ¿quién os confiará lo verdadero?
12Y si no fuisteis fieles con lo ajeno 16:12 (a) Es decir, con un bien exterior al hombre: la riqueza. , ¿quién os dará lo vuestro 16:12 (b) «Lo vuestro»; Var.: «lo nuestro». -Se trata de bienes espirituales, los cuales sí pueden pertenecer al hombre. ?
13«Ningún criado | Mt 6:24 puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se dedicará a uno y desdeñará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero.»
14Contra los fariseos, amigos de las riquezas. Estaban oyendo todas estas cosas los fariseos, que son amigos del dinero, y se burlaban de él.
15Y les Mt 6:1 ; Mt 23:28 ; Lc 18:9 ; Jr 11:20 dijo: «Vosotros sois los que os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones; porque lo que es estimable para los hombres, es abominable ante Dios.
16Al asalto | Mt 11:12-13 del Reino. «La Ley y los profetas llegan hasta Juan; a partir de ahí comienza a anunciarse la Buena Nueva del Reino de Dios, y todos emplean la violencia frente a él.
17Perennidad | Mt 5:18 de la Ley. «Más fácil es que el cielo y la tierra pasen que no que caiga un ápice de la Ley.
18Indisolubilidad | Mt 5:32 ; Mt 19:9 del matrimonio. «Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra comete adulterio; y el que se casa con una repudiada por su marido comete adulterio.
19El rico malo y Lázaro el pobre 16:19 Historia-parábola, sin relación alguna con la historia. . «Había un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas.
20Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas,
21deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico 16:21 Adic.: «pero nadie le daba», ver Lc 15:16 . ...pero hasta los perros venían y le lamían las llagas.
22Sucedió, pues, que murió el pobre y los ángeles le llevaron al seno de Abrahán 16:22 (a) Expresión judaica que responde a la antigua locución bíblica «reunirse con sus padres», es decir, con los patriarcas, Jc 2:10 : ver Gn 15:15 ; Gn 47:30 ; Dt 31:16 . La imagen expresa la intimidad, Jn 1:18 , y la proximidad con Abrahán en el banquete mesiánico, ver Jn 13:23 ; Mt 8:11+ . . Murió también el rico y fue sepultado 16:22 (b) Vulg.: «fue sepultado en el infierno». .
23«Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno.
24Y, gritando, dijo: “Padre Abrahán, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama.”
25Pero Abrahán le dijo: “Hijo, recuerda que recibiste Lc 6:24-25 tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado.
26Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo 16:26 El abismo simboliza la imposibilidad, tanto para los elegidos como para los condenados, de cambiar su destino. , de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan hacerlo; ni de ahí puedan pasar hacia nosotros.”
27«Replicó: “Pues entonces, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre,
28porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan también ellos a este lugar de tormento.”
29Abrahán le dijo: Lc 24:44 “Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan.”
30Él dijo: “No, padre Abrahán, que si alguno de entre los muertos va a ellos, se convertirán.”
31Le contestó: Jn 5:46-47 “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aunque un muerto resucite.”»