Jeremías 1
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Título. Palabras 1 R 2:26-27 de Jeremías, hijo de Jilquías, de los sacerdotes de Anatot 1:1 Hoy Anata, ciudad a seis kilómetros al nordeste de Jerusalén, donde Salomón desterró al sacerdote Abiatar, ver 1 R 2:26 . , en la tierra de Benjamín,
2a quien fue dirigida la palabra de Yahvé en tiempo de Josías, hijo de Amón, So 1:1 rey de Judá, el año trece de su reinado;
3y también en tiempo de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, hasta cumplirse el año undécimo de Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá, hasta el destierro de Jerusalén, en el mes quinto 1:3 Los vv. Jr 1:2-3 nos llevan del 626 poco más o menos a julio del 587. No abarcan, pues, los caps. 40 a 44. (Ver al final del volumen la cronología de la época). .
4I. Oráculos sobre Judá y Jerusalén 1. EN TIEMPO DE JOSÍAS Vocación del profeta. Entonces me dirigió Yahvé la palabra en estos términos:
5Antes Is 49:1 ; Is 49:5 ; Lc 1:15 ; Ga 1:15 ; Rm 8:29 de haberte formado yo en el vientre, te conocía 1:5 «Conocer», por parte del Señor, equivale a elegir y predestinar: Am 3:2 ; Rm 8:29 . «Consagrar», más que una santificación interior indica una segregación para el ministerio profético. , y antes que nacieses, te tenía consagrado: yo profeta de las naciones te constituí.
6Yo dije: Ex 4:10 ; Is 6:8+ «¡Ah, Señor Yahvé! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho.»
7Y me dijo Yahvé: No digas: «Soy un muchacho», pues adondequiera que yo te envíe irás, y todo lo que te mande dirás.
8No les Ez 2:6 tengas miedo, que contigo estoy para salvarte —oráculo de Yahvé—.
9Entonces Is 6:6-7 ; Ez 3:1-3 alargó Yahvé su mano y tocó mi boca. Y me dijo Yahvé: Mira que he puesto 2 S 23:2 ; Is 59:21 mis palabras en tu boca.
10Desde hoy mismo te doy autoridad sobre las gentes y sobre los reinos para extirpar Os 6:5 ; Jr 18:7 ; Jr 31:28 ; Jr 45:4 y destruir, para perder y derrocar, para reconstruir y plantar.
11Entonces me dirigió Yahvé la palabra en estos términos: «¿Qué estás viendo, Jeremías?» Respondí: «Veo una rama de almendro.»
12Y me dijo Yahvé: «Bien has visto. Ez 12:28 ; Is 55:10-11 ; Dn 9:14 Pues así soy yo, velador de mi palabra para cumplirla 1:12 El almendro en hebreo se llama seqed (vigilante, atento) porque acecha la primavera para ser el primero en echar flores; aquí evoca al Vigilante (sôqed), el Dios siempre en vela. .»
13Nuevamente me dirigió Yahvé la palabra en estos términos: «¿Qué estás viendo?» Respondí: Jr 4:5-31 «Veo un puchero hirviendo que se vuelca de norte a sur 1:13 Lit. «su cara (desde) la parte del norte». También puede entenderse: «su contenido (lit. «su superficie») se inclina desde el norte». .»
14Y me dijo Yahvé: «Es que desde Jr 4:6 ; Jr 6:1 ; Jr 6:22 el norte se iniciará el desastre sobre todos los moradores de esta tierra.
15Porque en seguida voy a llamar a todas las familias de los reinos del norte —oráculo de Yahvé—, y vendrán a instalarse a las puertas mismas de Jerusalén, y frente a todas sus murallas en torno, y contra todas las ciudades de Judá,
16a las que yo sentenciaré por toda su malicia: por haberme dejado a mí para ofrecer incienso a otros dioses y adorar la obra de sus propias manos.
17Por tu parte, te apretarás el cinto, te pondrás Jr 1:7-8 firme y les dirás cuanto yo te mande. No desmayes ante ellos, que yo no te haré desmayar;
18pues, Jr 15:20 por mi parte, mira que hoy te he convertido en plaza fuerte, en pilar de hierro, en muralla de bronce frente a toda esta tierra, así se trate de los reyes de Judá como de sus jefes, de sus sacerdotes o del pueblo de la tierra 1:18 O «pueblo del país». Se trata de la aristocracia rural, de ciudadanos con plenos derechos, defensores de la dinastía davídica y de las tradiciones yahvistas. En el período postexílico esta expresión acabó designando al conjunto de los ciudadanos. .
19Te harán la guerra, mas no podrán contigo, pues contigo estoy yo —oráculo de Yahvé— para salvarte.»