Isaías 47
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Lamentación Is 13+ sobre Babilonia Cap. 47 Este poema es una qînah, es decir, una lamentación de ritmo asimétrico. Es el único ejemplo en el Segundo Isaías del tipo de oráculos contra las naciones que hay en los demás profetas; su estilo recuerda los oráculos de castigo contra Jerusalén. . ¡Baja, siéntate en el polvo, virgen, hija de Babel 47:1 Lit. «Virgen de la hija de Babilonia», expresión frecuente para designar a una ciudad o un país personificados, ver Is 37:22 ; 2 R 19:21 ; Lm 2:13 (Sión); Is 23:12 (Sidón); Jr 46:11 (Egipto); Lm 1:15 (Judá); Jr 14:17 («mi pueblo»). ! ¡Siéntate en tierra, destronada, hija de los caldeos! Ya no se te volverá a llamar la dulce, la exquisita.
2Toma el molino y muele la harina. Despójate de tu velo, descubre la cola de tu vestido, desnuda tus piernas y vadea los ríos.
3Descubre Jr 13:22 ; Os 2:5+ [ Os 2:3 ] tu desnudez y se vean tus vergüenzas. Voy a vengarme y nadie intervendrá 47:3 «intervendrá» conj.; el hebr. trae la primera persona. .
4Nuestro Is 41:14+ redentor, cuyo nombre es Yahvé Sebaot, el Santo de Israel, dice 47:4 Este v., sin verbo en el hebr., puede ser una glosa; pero el griego, al que aquí seguimos, añade «dice». :
5Siéntate en silencio y entra en la tiniebla, hija de los caldeos, que ya no se te volverá a llamar señora de reinos.
6Irritado estaba Is 10:6 ; Za 1:15 yo contra mi pueblo, había profanado mi heredad y en tus manos los había entregado; pero tú no tuviste piedad de ellos; hiciste caer pesadamente tu yugo sobre el anciano.
7Tú decías: «Seré por siempre Dt 32:28-29 la señora eterna.» No has meditado esto en tu corazón, no te has acordado de su fin.
8Pero ahora, voluptuosa, escucha esto, tú que te sientas Ap 18:7-8 ; | So 2:15 en seguro y te dices en tu corazón: «¡Yo, y nadie más 47:8 Parece que Babilonia quiere igualarse con Yahvé, ver Is 42:8 ; Is 45:14 ; Is 46:9 . Será castigada por su orgullo. ! No seré viuda, ni sabré lo que es carecer de hijos.»
9Estas dos desgracias vendrán sobre ti en un instante, en el mismo día. Carencia de hijos y viudez caerán súbitamente sobre ti, a pesar de tus numerosas hechicerías y del poder de tus muchos sortilegios.
10Te sentías segura en tu maldad, te decías: «Nadie me ve.» Tu sabiduría y tu misma ciencia te han desviado. Dijiste en tu corazón: «¡Yo, y nadie más!»
11Vendrá sobre ti una desgracia que no sabrás conjurar; caerá sobre ti un desastre que no podrás evitar. Vendrá sobre ti súbitamente una devastación que no sospechas.
12¡Quédate, Ap 18:23 pues, con tus sortilegios y tus muchas hechicerías con que te fatigas desde tu juventud! ¿Te podrán servir de algo? ¿Acaso harás temblar?
13Te agotaste de tanto cavilar. ¡Que se pongan en pie y te salven! Sí: Los astrólogos y observadores de estrellas, los que te pronostican cada luna lo que te va a sobrevenir 47:13 El griego difiere en matiz: el profeta ironiza sobre la capacidad adivinatoria de estos personajes. .
14Mira, ellos serán como tamo que el fuego quemará. No librarán sus vidas del poder de las llamas. No serán brasas para el pan ni llama ante la cual sentarse.
15Eso serán para ti tus hechiceros 47:15 El término significa habitualmente «mercaderes» (etimológicamente: «los que van y vienen»?); pero, confrontándolo con una palabra idéntica en acádico, puede entendérsela en el sentido de «adivino», «hechicero», ver Is 47:9 , Is 47:12-13 . , por los que te has fatigado desde tu juventud. Cada uno errará por su camino, y no habrá quien te salve.