Génesis 3
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1La caída. La serpiente 3:1 La serpiente sirve aquí de disfraz a un ser hostil a Dios y enemigo del hombre, y en el cual la Sabiduría, y luego el NT y toda la tradición cristiana, han reconocido al Adversario, al Diablo, ver Jb 1:6+ . Sin embargo, el autor de este relato no hace sino presentar como un diálogo entre la serpiente y la mujer lo que no es más que el resultado de un proceso humano: el atractivo del fruto prohibido lleva a la trasgresión; Gn 3:6 describe este proceso humano. era el más astuto de todos los animales del campo que Yahvé Dios había hecho. Sb 2:24 ; Jn 8:44 ; Ap 12:9 ; Ap 20:2 ; Rm 5:12-21 Y dijo a la mujer: «¿Cómo es que Dios os ha dicho: No comáis de ninguno de los árboles del jardín?»
2Respondió la mujer a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.
3Mas del fruto del árbol que está en medio del jardín, ha dicho Dios: No comáis de él, ni lo toquéis, so pena de muerte.»
4Replicó la serpiente a la mujer: «De ninguna Gn 2:17 ; Gn 3:22 manera moriréis.
5Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, Is 14:14+ se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.»
6Y como viese la mujer que el árbol era bueno para comer, apetecible a la vista y excelente para lograr sabiduría, tomó de su fruto y comió, y dio también a su marido, que igualmente comió.
7Entonces se les abrieron a ambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos 3:7 Lo que el hombre y la mujer perciben como novedad es en realidad una experiencia turbadora. En la conciencia de su desnudez habría ya una manifestación del desajuste introducido por el pecado en la armonía y el orden de la creación. ; y, cosiendo hojas de higuera, se hicieron unos ceñidores.
8Oyeron luego el ruido de los pasos de Yahvé Dios que se paseaba 1 R 19:12 por el jardín a la hora de la brisa, y el hombre y su mujer se ocultaron de la vista de Yahvé Dios por entre los árboles del jardín.
9Yahvé Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?»
10Éste contestó: «Te he oído andar por el jardín y he tenido miedo, porque estoy desnudo; por eso me he escondido.»
11Él replicó: «¿Quién te ha hecho ver que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?»
12Dijo el hombre: «La mujer que me diste por compañera me dio del árbol y comí.»
13Dijo, pues, Yahvé Dios a la mujer: «¿Por qué lo has hecho?» Contestó la mujer: 2 Co 11:3 «La serpiente me sedujo, y comí.»
14Entonces Yahvé Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todas las bestias y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre Is 65:25 caminarás, y polvo comerás todos los días de tu vida.
15Enemistad Ap 12:17 pondré entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas 3:15 Este versículo, conocido como «Protoevangelio» o primer buen anuncio, afirma la aversión radical entre la serpiente y la humanidad, pero deja entrever la superioridad y la victoria final de ésta. La traducción griega, al comenzar la última frase con un pronombre masculino, atribuye esa victoria no al linaje de la mujer en general, sino a uno de los descendientes de la mujer. Así queda esbozada la interpretación mesiánica de este texto, presente ya en la exégesis judía antigua y recogida y explicitada luego por muchos Padres de la Iglesia. Junto con el Mesías va incluida su madre, de ahí que la interpretación mariológica de la traducción latina ipsa conteret caput tuum se haya hecho tradicional en la Iglesia. tú su calcañar.»
16A la mujer le dijo 3:16 Aunque Dios no condena directamente a la pareja, sino a la serpiente y a la tierra, hombre y mujer se ven profundamente afectados por ella: la mujer en cuanto madre y esposa (a tenor de la antropología cultural semita), y el hombre, como trabajador, sufren las consecuencias de su transgresión. El hombre debe esforzarse por arrancar sus medios de subsistencia a una tierra hostil que está muy lejos de parecerse al jardín del Edén. La mujer deja de ser la asociada del hombre y su igual, Gn 2:18-24 , porque el hombre actúa ya como señor y somete a la mujer. No se puede concluir apresuradamente que sin el pecado la condición de la pareja hubiera sido diferente, pero sí hay una percepción profunda de las consecuencias de la transgresión: el pecado del hombre y de la mujer trastorna la armonía y el orden dispuestos por Dios. Sin embargo, para que de aquí se infiera claramente la enseñanza de un pecado hereditario, habrá que esperar a que san Pablo ponga en paralelo la solidaridad de todos en Cristo salvador y en Adán pecador, Rm 5. : «Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus embarazos: con dolor parirás Ap 12:2 los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te Gn 2:22+ dominará.»
17Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea Rm 8:20 ; Os 4:3+ ; Is 11:6+ el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.
18Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo.
19Con el sudor de tu rostro comerás el pan, Gn 2:7 ; Jb 34:15 ; Sal 90:3 ; Sal 104:29 ; Qo 3:20 ; Qo 12:7 ; Rm 5:12 hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.»
20El hombre llamó a su mujer «Eva», por ser ella la madre de todos los vivientes 3:20 Etimología popular: el nombre de Eva, jawwah, es explicado por la raíz jayah, «vivir». .
21Yahvé Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de piel y los vistió.
22Y dijo Yahvé Dios: «¡Resulta que el hombre ha venido Gn 2:17+ a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal 3:22 (a) El hombre pecador se ha erigido en juez del bien y del mal, Gn 2:17+ , lo cual es privilegio de Dios. ! Ahora, pues, cuidado, no alargue su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre 3:22 (b) El árbol de la vida había sido mencionado en Gn 2:9 junto al árbol de «la ciencia del bien y del mal». Esta última expresión está en relación con la capacidad de discernimiento y el uso de razón (ver Is 7:16 ), y, como expresión polar, se refiere a «todo lo que existe entre el bien y el mal», es decir, a todas las manifestaciones sujetas al discernimiento ético. La mención aquí del árbol de la vida cumple con una función: impedir que el ser humano se apodere de su fruto y coma de él; de ahí la vigilancia mencionada en Gn 3:24 . Se trata de una tradición paralela a la del árbol de la ciencia del bien y del mal, pero sirve al plan del autor: la búsqueda de la inmortalidad está inscrita en el corazón del ser humano y, al mismo tiempo, fuera de sus posibilidades. Es un don divino del que se hará eco la palabra de Dios cuando llegue el tiempo oportuno. .»
23Y lo echó Yahvé Dios del jardín de Edén, para que labrase el suelo de donde había sido tomado.
24Tras expulsar al hombre, puso delante del jardín de Edén querubines 3:24 Los querubines o querubes eran seres representados en forma de esfinge (ver Ex 25:18 ), a tenor de la iconografía asirio-babilónica. Pero estos guardianes del Paraíso no son querubines con una espada, sino más bien los querubines y la «llama de espada vibrante (o fulgurante)». El alejamiento del Paraíso traduce en términos espaciales el alejamiento de Dios: en el jardín donde había sido puesto el hombre, Gn 2:15 , ¡hasta el propio Dios venía a tomar la brisa de la tarde! ( Gn 3:8 ). , y la llama de espada vibrante, para guardar Ap 22:1s ; Ap 22:14 el camino del árbol de la vida.