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Génesis 27

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

1Jacob suplanta a Esaú en la bendición paterna Cap. 27 Relato yahvista que celebra la astucia de Jacob, pero matizado en su redacción definitiva por una discreta reprobación de la astucia de Rebeca y cierto sentimiento de piedad hacia Esaú. La mentira aquí relatada dentro de los principios de una moral imperfecta todavía sirve misteriosamente a la acción de Dios, cuya libre elección ha preferido Jacob a Esaú, Gn 25:23 , ver Ml 1:2s ; Rm 9:13 . . Como hubiese envejecido Isaac y ya no viese por tener debilitados sus ojos, llamó a Esaú, su hijo mayor, y le dijo: «¡Hijo mío!» Él respondió: «Aquí estoy.»

2«Mira, dijo, me he hecho viejo e ignoro el día de mi muerte.

3Así pues, toma tus saetas, tu aljaba y tu arco, sal al campo y me cazas alguna pieza.

4Luego me haces un guiso suculento, como a mí me gusta, y me lo traes para que lo coma, a fin de bendecirte antes de morir.»

5—Ahora bien, Rebeca estaba escuchando la conversación de Isaac con su hijo Esaú.— Esaú se fue al campo a cazar alguna pieza para Gn 25:28 el padre,

6y entonces Rebeca dijo a su hijo Jacob: «Acabo de oír a tu padre que hablaba con tu hermano Esaú y le decía:

7Tráeme caza y hazme un guiso suculento para que yo lo coma y te bendiga delante de Yahvé antes de morir.

8Pues bien, hijo mío, hazme caso en lo que voy a recomendarte.

9Ve al rebaño y tráeme de allí dos cabritos hermosos. Yo haré con ellos un guiso suculento para tu padre, como a él le gusta,

10y tú se lo presentas a tu padre, que lo comerá, para que te bendiga antes de morir.»

11Jacob dijo Gn 25:25 a su madre Rebeca: «¡Pero si mi hermano Esaú es velludo, y yo soy lampiño!

12¡A ver si me palpa mi padre y le parece que estoy mofándome de él! ¡Entonces me habré buscado una maldición en vez de una bendición!»

13Dícele su madre: «¡Sobre mí tu maldición, hijo mío! Tú obedéceme y basta; ve y me los traes.»

14Él fue a buscarlos y los llevó a su madre, que hizo un guiso suculento, como le gustaba a su padre.

15Después tomó Rebeca ropas de Esaú, su hijo mayor, las más preciosas que tenía en casa, y vistió a Jacob, su hijo pequeño.

16Luego, con las pieles de los cabritos le cubrió las manos y la parte lampiña del cuello,

17y puso el guiso y el pan que había hecho en las manos de su hijo Jacob.

18Éste entró adonde su padre y dijo: «¡Padre!» Él respondió: «Aquí estoy; ¿quién eres, hijo?»

19Jacob dijo a su padre: «Soy tu primogénito Esaú. He hecho como dijiste. Anda, levántate, siéntate y come de mi caza, para que me bendigas.»

20Dice Isaac a su hijo: «¡Qué listo has andado en hallarla, hijo!» Respondió: «Sí; es que Yahvé, tu Dios, me la puso delante 27:20 Apelar así a Dios con mentira nos parece una blasfemia, pero la mentalidad oriental no veía nada malo en ello, refiriéndolo todo a Dios y desentendiéndose de las «causas segundas». .»

21Dice Isaac a Jacob: «Acércate, que te palpe, hijo, a ver si realmente eres o no mi hijo Esaú.»

22Jacob se acercó a su padre Isaac, que lo palpó y dijo: «La voz es la de Jacob, pero las manos son las manos de Esaú.»

23Y no lo reconoció, porque sus manos estaban velludas, como las de su hermano Esaú. Luego se dispuso a bendecirlo.

24Dijo, pues: «¿Eres tú realmente mi hijo Esaú?» Respondió: «El mismo.»

25Dijo entonces: «Acércamelo, que coma de la caza, hijo, para que pueda bendecirte.» Le acercó la caza y comió; le trajo también vino, y bebió.

26Luego le dice su padre Isaac: «Acércate y bésame, hijo.»

27Él se acercó y le besó, y al aspirar Isaac el aroma de sus ropas, lo bendijo diciendo 27:27 Esta bendición, que promete a Jacob, el pastor, una felicidad campesina, e igualmente la de Esaú, Gn 27:39-40 , no son meramente personales, sino que sus consecuencias alcanzan también a los pueblos que proceden de ellos. : Gn 22:17-18 ; Hb 11:20 «Es el aroma de mi hijo como el aroma de un campo que ha bendecido Yahvé.

28¡Pues que Dios te dé el rocío del cielo y la grosura de la tierra, cantidad de trigo y mosto!

29Sírvante pueblos, adórente naciones, sé señor Gn 25:23+ de tus hermanos y adórente los hijos de tu madre. ¡Quien te maldijere, maldito sea, y quien te bendijere, sea bendito!»

30Así que hubo concluido Isaac de bendecir a Jacob, y justo cuando acababa de salir Jacob de la presencia de su padre Isaac, llegó su hermano Esaú de su cacería.

31Hizo también él un guiso suculento y, llevándoselo a su padre, le dijo: «Levántese mi padre y coma de la caza de su hijo, para que puedas bendecirme.»

32Le dice su padre Isaac: «¿Quién eres tú?» Contestó: «Soy tu hijo primogénito, Esaú.»

33A Isaac le entró un temblor fuerte, y le dijo: «Pues entonces, ¿quién es uno que ha cazado una pieza y me la ha traído? Porque de hecho yo he comido antes que tú vinieses, y le he bendecido, y bendito está 27:33 Las bendiciones (como las maldiciones) son eficaces e irrevocables, una vez pronunciadas. .»

34Al oír Esaú las palabras de su padre, lanzó un grito fuerte y por extremo amargo, y dijo a su padre: «¡Bendíceme también a mí, padre mío!»

35Le respondió: «Ha venido astutamente Gn 25:26 ; Gn 25:29 ; Jr 9:3 [ Jr 9:4 ]; Os 12:4 [ Os 12:3 ]; Is 43:27 tu hermano y se ha llevado tu bendición.»

36Dijo Esaú: «Con razón se llama Jacob, pues me ha suplantado dos veces: se llevó mi primogenitura y ahora se ha llevado mi bendición 27:36 Juego de palabras entre primogenitura, bekorâh, y «bendición» berakâh. .» Y añadió: «¿No has reservado alguna bendición para mí?»

37Respondió Isaac y dijo a Esaú: «Mira, le he puesto por señor tuyo, le he dado por siervos a todos sus hermanos y le he abastecido de trigo y vino. Según eso, ¿qué voy a hacer por ti, hijo mío?»

38Dijo Esaú a su padre: «¿Es que tu bendición es única, padre mío? ¡Bendíceme también a mí, padre mío!» Isaac guardó silencio 27:38 «Isaac guardó silencio» según griego; omitido por hebr. y Esaú alzó la voz y rompió a llorar.

39Su padre Isaac le dijo por respuesta 27:39 Esaú (i. e. su descendencia) habitará fuera de la Palestina fértil (la Vulg. incurre aquí en contrasentido) y estará sometido a Jacob (a su descendencia, 2 S 8:13-14 ). Todo ello se le ha dado a su hermano, Gn 27:37 , y la única bendición que le queda es la de «vivir de su espada», de la rapiña y del bandolerismo. : «Lejos de la grosura de la tierra será tu morada, y lejos del rocío que baja del cielo.

40De tu espada vivirás y a tu hermano servirás. Mas luego, cuando te hagas libre, partirás su yugo de sobre tu cerviz 27:40 Esta última frase, que no es rítmica, alude probablemente a la liberación de los edomitas bajo Salomón, 2 R 8:20-22 , pero «cuando te hagas libre» es traducción conjetural. .»

41Esaú se = Gn 27:46—28:5 enemistó con Jacob a causa de la bendición con que le había bendecido su padre; y se dijo Esaú: «Se acercan ya los días del luto por mi padre. Entonces mataré a mi hermano Jacob.»

42Se dio aviso a Rebeca de las palabras de Esaú, su hijo mayor; y ella envió a llamar a Jacob, su hijo pequeño, y le dijo: «Mira, tu hermano Sb 10:10 Esaú va a vengarse de ti matándote.

43Ahora, pues, hijo mío, hazme caso: Gn 24:29 avíate y huye a Jarán, a donde mi hermano Labán,

44y te quedas con él una temporada, hasta que se calme la cólera de tu hermano;

45hasta que se calme la ira de tu hermano contra ti, y olvide lo que has hecho. Entonces enviaré yo a que te traigan de allí. ¿Por qué he de perderos a los dos en un mismo día 27:45 Esaú caería, por homicida, bajo la venganza de sangre, Nm 35:19+ . ?»

46Isaac = Gn 27:41-45 manda a Jacob a casa de Labán 27:46 Equivalente a Gn 27:41-45 , según la tradición sacerdotal. Ésta, que descartaba la desagradable historia del cap. 27, basaba en una razón distinta la marcha de Jacob a Mesopotamia. Nótese la equivalencia establecida entre las «hijas de Het», Gn 27:46 , y las hijas de Canaán, Gn 28:1 . . Rebeca dijo a Isaac: «Me da asco vivir al lado de las hijas de Het. Si Jacob toma mujer de las hijas de Het como las que hay por aquí, ¿para qué seguir viviendo?»

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