Génesis 12
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1II. Historia de Abrahán Cap. 12 (a) Título que debe entenderse de forma neutra: relatos en torno a los patriarcas. Vocación Sb 10:5 ; Hch 7:2-3 ; Hb 11:8s de Abrahán Cap. 12 (b) Los relatos sobre Abrahán, tal como se presentan en el Génesis, son una «teología de la promesa»: la doble promesa divina de descendencia y del don de la tierra son los dos ejes centrales en torno a los cuales, de un modo u otro, se organiza todo lo que los escritores sagrados tienen que decir sobre el patriarca. . Cap. 12 (c) Los capítulos 12-13 pertenecen en lo esencial a las tradiciones yahvistas, pero no todo se sitúa en el mismo nivel de la tradición o de su fijación escrita. Muy probablemente una breve noticia de salida de Jarán y de llegada a Canaán, especie de itinerario, con la orden divina de abandonar Jarán, Gn 12:1 , Gn 12:4 , y un primer punto de asentamiento alrededor de Betel, Gn 12:8 ; Gn 13:3 , son el núcleo central de la tradición. El itinerario continúa con el relato de la separación de Abrahán y Lot, Gn 13:3s . Promesas de descendencia y de bendición, Gn 12:2-3 , y luego del don de la tierra, Gn 12:7 , han podido ser añadidas en un estadio relativamente antiguo de la tradición, lo mismo que el relato de la bajada a Egipto, Gn 12:10-20 , relato que no habla de Lot, con Gn 13:1-4 . Un desarrollo más reciente puede ser la promesa solemne de Gn 13:14-17 . A los autores sacerdotales se deben algunos complementos en los que se insiste en la riqueza de Abrahán y de Lot, motivo de su separación, Gn 12:4-5 ; Gn 13:2 , Gn 13:4 . Si tal ha podido ser el desarrollo de los dos capítulos, la doble promesa de descendencia y del don de la tierra vienen a ocupar un lugar cada vez más preponderante. Rompiendo todos sus vínculos terrenos, Abrahán sale para un país desconocido, con su mujer estéril, Gn 11:30 , porque Dios le ha llamado y le ha prometido una posteridad. Primer acto de fe de Abrahán, que volverá a expresarse cuando le sea renovada la promesa, Gn 15:5-6+ , y que Dios pondrá a prueba reclamándole a Isaac, fruto de esta promesa, 22+. La existencia y el porvenir del pueblo elegido dependen de este acto absoluto de fe, Hb 11:8-19 . No se trata solamente de su descendencia carnal, sino de todos aquellos a quienes la misma fe hará hijos de Abrahán, como enseña san Pablo, Rm 4; Ga 3:7 . Yahvé dijo a Abrán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré.
2De ti haré una nación grande y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre; y sé tú una bendición.
3Bendeciré a quienes te bendigan y maldeciré a quienes te maldigan. Por ti se Jr 4:2 ; Si 44:21 ; Hch 3:25 ; Ga 3:8 bendecirán todos los linajes de la tierra 12:3 La fórmula se repite (con la palabra “nación” o “linaje”) en Gn 18:18 ; Gn 22:18 ; Gn 26:4 ; Gn 28:14 . En sentido estricto, significa (ver Gn 12:2 y Gn 48:20 ; Jr 29:22 ): «las gentes se dirán: “Bendito seas como Abrahán”». Pero Si 44:21 , la trad. de los LXX y el NT han entendido: «En ti serán benditas todas las naciones». .»
4Marchó, pues, Abrán, como se lo había dicho Yahvé, y con él marchó Lot. Tenía Abrán setenta y cinco años cuando salió de Jarán.
5Tomó Abrán a Saray, su mujer, y a Lot, hijo de su hermano, con toda la hacienda que habían logrado y el personal que habían adquirido en Jarán, y salieron para dirigirse a Canaán. Llegaron a Gn 33:18-20 Canaán,
6y Abrán atravesó el país hasta el lugar sagrado de Siquén, hasta la encina de Moré. Por entonces estaban los cananeos Gn 13:15 ; Gn 15:18 ; Gn 17:8 ; Gn 26:3s ; Hch 7:5 ; Ga 3:16 ; Gn 23+ en el país.
7Yahvé se apareció a Abrán y le dijo: «A tu descendencia he de dar esta tierra 12:7 Donación de la Tierra Santa. .» Entonces él edificó allí un altar a Yahvé que se le había aparecido.
8De allí pasó a la montaña, al oriente de Betel, y desplegó su tienda, entre Betel al occidente y Ay al oriente. Allí edificó un altar a Yahvé e invocó su nombre.
9Luego Abrán fue desplazándose por acampadas hacia el Negueb.
10Abrahán = Gn 20 = Gn 26:1-11 en Egipto 12:10 (a) Este relato, cuyo tema se repite en cap. 20 (otra vez Sara) y en Gn 26:1-11 , quiere celebrar la hermosura de la matriarca de la raza, la astucia del patriarca y la protección que Dios concede a los dos. El relato lleva el sello de una edad moral en que la conciencia no siempre reprobaba la mentira y en que la vida del marido valía más que el honor de la esposa. La humanidad, guiada por Dios, sólo progresivamente ha ido tomando conciencia de la ley moral. . Hubo hambre en el país, y Abrán bajó a Egipto a pasar allí una temporada, pues el hambre abrumaba al país 12:10 (b) También por causa de un período de hambre irán a Egipto los hermanos de José, Gn 42:1-5 . El hambre obliga a bajar a Egipto a Jacob y a todos sus hijos, 46. .
11Estando ya próximo a entrar en Egipto, dijo a su mujer Saray: «Mira, yo sé que eres mujer hermosa.
12En cuanto te vean los egipcios, dirán: “Es su mujer”, y me matarán a mí, y a ti te dejarán viva.
13Di, por favor, que eres mi hermana 12:13 Se ha establecido un paralelo con una costumbre de la Alta Mesopotamia: en la aristocracia hurrita un marido podía adoptar, por ficción, a su esposa como «hermana», con lo que ésta gozaba de una consideración superior y de privilegios especiales. Ésta habría sido la situación de Saray, y Abrán se habría jactado de ello ante los egipcios, que a su vez se equivocaron, Gn 12:19 , lo mismo que el autor bíblico, que no conocía la costumbre. La explicación es dudosa. , a fin de que me vaya bien por causa tuya, y viva yo gracias a ti.»
14Efectivamente, cuando Abrán entró en Egipto, vieron los egipcios que la mujer era muy hermosa.
15La vieron los oficiales del faraón, que se la ponderaron, y la mujer fue llevada al palacio del faraón.
16Éste trató bien por causa de ella a Abrán, que tuvo ovejas, vacas, asnos, siervos, siervas, asnas y camellos.
17Pero Yahvé hirió al faraón y a su casa con grandes plagas por lo de Saray, la mujer de Abrán.
18Entonces el faraón llamó a Abrán y le dijo: «¿Qué has hecho commigo? ¿Por qué no me avisaste de que era tu mujer?
19¿Por qué dijiste: “Es mi hermana”, de manera que yo la tomé por mujer? Ahora, pues, aquí tienes a tu mujer: tómala y vete.»
20Y el faraón ordenó a unos cuantos hombres que le despidieran con su mujer y todo lo suyo.