Eclesiástico (Sirácide) 36
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1ECLESIÁSTICO 36 Si 1 - Si 2 - Si 3 - Si 4 - Si 5 - Si 6 - Si 7 - Si 8 - Si 9 - Si 10 - Si 11 - Si 12 - Si 13 - Si 14 - Si 15 - Si 16 - Si 17 - Si 18 - Si 19 - Si 20 - Si 21 - Si 22 - Si 23 - Si 24 - Si 25 - Si 26 - Si 27 - Si 28 - Si 29 - Si 30 - Si 31 - Si 32 - Si 33 - Si 34 - Si 35 - Si 36 - Si 37 - Si 38 - Si 39 - Si 40 - Si 41 - Si 42 - Si 43 - Si 44 - Si 45 - Si 46 - Si 47 - Si 48 - Si 49 - Si 50 - Si 51 Índice de libros Oración por Sal 79 Israel Cap. 36 Esta oración revela los sentimientos de los judíos piadosos hacia el 190, en vísperas de la sublevación nacional de los Macabeos. Cosa rara en Ben Sirá, esta oración deja entrever algunos rasgos mesiánicos, al igual que el salmo final hebreo, Si 51:12+ . . Ten piedad de nosotros, Señor, Dios del universo, mira y siembra tu temor sobre Jr 10:25 ; Sal 79:6 todas las naciones.
2Alza tu mano contra las naciones extranjeras, para que reconozcan tu señorío.
3Como ante Ex 28:22 ; Ex 38:23 ellas te has mostrado santo con nosotros, así ante nosotros muéstrate grande con ellas.
4Que te reconozcan, Dt 32:39 ; Is 45:14 ; 1 R 8:43 ; 1 Cro 17:20 como nosotros hemos reconocido que no hay Dios fuera de ti, Señor.
5Renueva tus prodigios, repite tus maravillas, glorifica tu mano y tu brazo derecho.
6Despierta tu furor Sal 79:6 y derrama tu ira, extermina al adversario y aniquila al enemigo.
7Acelera la hora, recuerda el juramento, y que se divulguen tus grandezas 36:7 Hebr.: «apresura el fin, recuerda el plazo. Pues ¿quién te dirá: Qué haces?» .
8Que el fuego de tu ira devore a los supervivientes, y perezcan los que hacen daño a tu pueblo.
9Aplasta la cabeza de los jefes enemigos, que dicen: «Fuera de nosotros no hay nadie.»
10Reúne todas las tribus de Jacob, dales su heredad como al principio 36:10 Esta esperanza de una reunión de las tribus, especialmente viva en tiempos del Destierro, se perpetuó en el Judaísmo mucho después del regreso de los desterrados; los judíos consideraron siempre la dispersión en el extranjero como situación provisional y lamentable a la que pondría fin la venida del Mesías. .
11Ten piedad, Señor, Ex 4:22 ; Dt 7:6+ del pueblo llamado con tu nombre, de Israel, a quien trataste como a tu primogénito.
12Ten compasión de tu ciudad santa, de Jerusalén, lugar 2 S 5:9+ de tu descanso.
13Llena a Sión de tu alabanza, y el templo de tu gloria 36:13 «de tu alabanza»; var. hebr.: «de tu majestad». -«templo» (naon) con hebr.; «pueblo» (laon) griego. .
14Da testimonio en favor de tus primeras criaturas 36:14 ¿Se trata del pueblo de Israel en su conjunto, o de los patriarcas, a quienes un antiguo midrás coloca entre las siete cosas creadas antes que el mundo? ¿O de la sabiduría creada, primicias de la creación ( Pr 8:22 )? ¿O considera el autor que el mesías o el reino mesiánico, creados antes que todas las cosas, van a manifestarse pronto en la tierra? Es difícil precisar el pensamiento. , cumple las profecías hechas en tu nombre.
15Da su recompensa a los que esperan en ti, y que tus profetas sean acreditados.
16Escucha, Señor, la súplica de tus siervos 36:16 «tus siervos» mss griego, hebr.; «los que te imploran» texto recibido. , según la bendición de Nm 6:22-27 Aarón sobre tu pueblo.
17Y todos los habitantes de la tierra reconozcan que tú eres el Señor, el Dios eterno.
18El discernimiento. El estómago consume todo tipo de alimentos, pero unos son mejores que otros.
19El paladar distingue la carne de caza, y el corazón inteligente las palabras mentirosas.
20El hombre perverso provoca desgracias, pero el experimentado le da su merecido.
21Elección Pr 5:15+ de esposa. La mujer acepta cualquier marido, pero unas jóvenes son mejores que otras 36:21 Basándose en el paralelismo, se ha preguntado si no será necesario leer más bien: «A cualquier mujer acepta el marido, pero...». Sin embargo, el hebr. ofrece la misma construcción que el griego. Tal como aparece, el texto parece subrayar la ventaja del hombre que puede elegir a su mujer, mientras que para ésta no hay posibilidad de elección. .
22La belleza de la mujer recrea la mirada, y el hombre la desea más que ninguna otra cosa.
23Si en su lengua Pr 15:4 hay bondad y dulzura, su marido ya no es como los demás hombres.
24El que consigue una mujer, empieza a hacer fortuna, una ayuda semejante a él 36:24 Hebr: «una ciudad fortificada». y Gn 2:18 columna de apoyo.
25Donde no hay valla, la propiedad es saqueada, donde no hay mujer, el hombre Gn 4:12 gime a la deriva.
26¿Quién se fiará del ladrón ágil, que va saltando de ciudad en ciudad?
27Lo mismo ocurre con el hombre sin hogar, que se cobija donde la noche le sorprende.