2 Samuel 16
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1David y Sibá. Había pasado David un poco más allá de la cumbre, cuando le salió al encuentro 2 S 4:4 ; 2 S 9:1-13 Sibá, criado de Mefibóset, con dos asnos aparejados, cargados con doscientos panes, cien racimos de uvas pasas, cien frutas maduras y un odre de vino.
2El rey preguntó a Sibá: «¿Para qué es esto?» Sibá contestó: «Los asnos son para que la familia del rey pueda montar, los panes y frutas son para que los muchachos coman y el vino para que beba el que se fatigue en el desierto.»
3El rey preguntó: «¿Dónde está el hijo de tu señor?» Sibá respondió al rey: «Se ha quedado en Jerusalén porque se ha dicho: Hoy me devolverá la casa de Israel el reino de mi padre.»
4El rey dijo a Sibá: «Todo 2 S 19:25-31 [ 2 S 19:24-30 ] lo de Mefibóset es para ti.» Sibá respondió: «Me postro ante ti. ¡Que halle yo gracia a tus ojos, oh rey mi señor!»
5Semeí maldice a David. Cuando 2 S 3:16 el rey David llegó a Bajurín, salió de allí un hombre de la misma familia que la casa de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá. Iba maldiciendo mientras avanzaba.
6Tiraba piedras a David y a todos los servidores del rey, mientras toda la gente y todos los servidores se colocaban a derecha e izquierda.
7Semeí decía maldiciendo: «Vete, vete, hombre sanguinario y malvado.
8Yahvé te devuelva toda la sangre de la casa de Saúl 16:8 Una alusión a la matanza narrada en 2 S 21:1-14 , que se refiere a los comienzos del reinado, ver 2 S 9:1 . , cuyo reino usurpaste. Así Yahvé ha entregado tu reino en manos de Absalón tu hijo. Has caído en tu propia maldad, porque eres un hombre sanguinario.»
9Abisay, 1 S 26:6 hijo de Sarvia, dijo al rey: «¿Por qué ha de maldecir este perro muerto a mi señor el rey? Voy ahora mismo y le corto la cabeza.»
1016:10 Texto del v. dudoso. Respondió el rey: «¿Qué 2 S 19:23 [ 2 S 19:22 ]; 2 S 15:25-26 tengo yo con vosotros, hijos de Sarvia? Deja que maldiga, pues si Yahvé le ha dicho: “Maldice a David” ¿quién le puede decir: “Por qué haces esto”?»
11Y añadió David a Abisay y a todos sus siervos: «Mirad, mi hijo, salido de mis entrañas, busca mi muerte, pues ¿cuánto más ahora un benjaminita? Dejadle que maldiga, pues se lo ha mandado Yahvé.
12Acaso Yahvé mire mi aflicción y me devuelva Yahvé bien por las maldiciones de este día.»
13Y David y sus hombres prosiguieron su camino, mientras Semeí marchaba por el flanco de la 2 S 19:19-24 [ 2 S 19:18-23 ] montaña, paralelo a él; iba maldiciendo, tirando piedras 16:13 Después de «tirando piedras», el hebr. repite «paralelo a él». y arrojando polvo.
14El rey y todo el pueblo que iba con él, llegaron extenuados a... 16:14 Falta en el texto el nombre geográfico que se esperaría aquí. Parece que David ha llegado ya al Jordán. y allí tomaron aliento.
15Jusay se une a Absalón. Absalón y todos los hombres de Israel entraron en Jerusalén; Ajitófel estaba con 2 S 15:32-37 él.
16Llegó Jusay el arquita, amigo de David, donde Absalón y dijo Jusay a Absalón: «¡Viva el rey, viva el rey!»
17Absalón dijo a Jusay: «¿Es éste tu afecto por tu amigo? ¿Por qué no te has ido con tu amigo?»
18Jusay respondió a Absalón: «No. Yo quiero estar y permanecer con aquel a quien ha elegido Yahvé, este pueblo y todos los hombres de Israel.
19Por lo demás ¿a quién voy a servir? ¿No es a su hijo? Como he servido a tu padre, te serviré a ti.»
20Absalón y las concubinas de David. Absalón dijo a Ajitófel: «Tomad consejo sobre lo que se debe hacer.»
21Ajitófel dijo 2 S 15:16 a Absalón: «Llégate a las concubinas que tu padre ha dejado para guardar la casa; todo Israel sabrá que te has hecho odioso a tu padre y se fortalecerán las manos de todos los que están contigo 16:21 La acción de Absalón no es un alarde de inmoralidad, pues, tomando posesión del harén de su padre, afirma su derecho a la sucesión, ver 2 S 3:7+ . .»
22Se levantó, pues, una tienda para 2 S 12:11-12 Absalón sobre el terrado y Absalón se unió a las concubinas de su padre a la vista de todo Israel.
23El consejo que daba Ajitófel aquellos días era como si se hubiese pedido un oráculo a Dios. Así era tenido el consejo de Ajitófel, tanto por David como por Absalón.