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2 Reyes 4

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

13. ALGUNOS MILAGROS DE ELISEO Elías 1 R 17:8-15 socorre a la viuda. Una mujer, de las mujeres de los discípulos de los profetas, clamó a Eliseo diciendo: «Tu siervo, mi marido, ha muerto. Tú sabes que tu siervo temía a Yahvé y ahora viene un acreedor a llevarse a mis dos hijos como esclavos.»

2Eliseo le respondió: «¿Qué puedo hacer por ti? Dime, ¿qué tienes en casa?.» Ella respondió: «Tu sierva no tiene nada en casa; sólo un frasco de aceite de perfume.»

3Él dijo: «Anda y pide a todas tus vecinas vasijas de las de importación, vasijas que estén vacías, y no te vayas a quedar corta al final.

4Entra luego y cierra la puerta tras de ti y de tus hijos. Vierte (aceite) en todas las vasijas, poniendo a parte las llenas.»

5Ella le dejó y cerró la puerta tras de sí y de sus hijos. Ellos le acercaban las vasijas y ella vertía el aceite.

6Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a su hijo: «Tráeme otra vasija.» Él le respondió: «Ya no quedan más.» Entonces dejó de fluir el aceite.

7Ella fue a decírselo al hombre de Dios 4:7 Título corriente de Eliseo en los relatos procedentes de los «discípulos de los profetas», ver cap. 4; 2 R 5:8 ; 2 R 6:17 . , que dijo: «Ve a vender el aceite y paga a tu acreedor. Así tú y tu hijo podréis vivir de lo restante.»

8Eliseo, la sunamita y su hijo. Eliseo 1 R 1:3 pasó un día por Sunén, donde vivía una mujer principal que le porfió a que se quedara a comer. Desde entonces, cada vez que pasaba, se detenía allí a comer.

9Ella dijo a su marido: «Estoy segura de que es un santo hombre de Dios, que pasa siempre junto a nosotros.

10Construyamos en la terraza una pequeña habitación y pondremos allí para él una cama, una mesa, una silla y una lámpara, para que, cuando venga junto a nosotros, pueda retirarse allí arriba 4:10 El mobiliario era lujoso para una época en la que la gente se sentaba, comía y dormía en el suelo. .»

11Llegó el día en el que Eliseo se acercó por allí y se retiró a la habitación de arriba, donde se acostó.

12Él dijo a Guejazí, su criado: «Llama a esta sunamita.» Éste la llamó y ella se quedó de pie ante él.

13Eliseo dijo a su criado: «Dile: “Te has tomado todas estas molestias por nosotros, ¿qué podemos hacer por ti?, ¿hemos de hablar en tu favor al rey o al jefe del ejército?”» Ella respondió: «Yo vivo tranquila entre las gentes de mi pueblo 4:13 Eliseo se ofrece a intervenir en la corte. La mujer responde con altivez que le basta la protección de su clan. .»

14Él dijo: «¿Qué podemos hacer entonces por ella?» Guejazí respondió: «Por desgracia ella no tiene hijos y su marido es ya anciano.»

15Dijo él: «Llámala.» La llamó y ella se detuvo a la entrada.

16Él dijo: Gn 18:10 «El año próximo, por esta época, tú estarás abrazando un hijo.» Ella respondió: «No, mi señor 4:16 El hebr. añade «hombre de Dios». , no engañes a tu sierva.»

17La mujer concibió y dio a luz un niño por la época 4:17 «por la época», conj.; hebr. repite «al año próximo, por este mismo tiempo» de 2 R 4:16 . que le había dicho Eliseo.

18El niño creció y un día fue donde estaba su padre con los segadores,

19y dijo a su padre: «¡Ay, mi cabeza, mi cabeza!» El padre dijo a un criado: 1 R 17:17-24 «Llévalo a su madre.»

20Lo cogió y lo llevó a su madre. Estuvo sentado en las rodillas de la madre hasta el mediodía y luego murió.

21Entonces ella lo subió y lo acostó sobre el lecho del hombre de Dios. Lo dejo cerrado y salió 4:21 Fe de esta mujer: Eliseo, que le ha conseguido un hijo, podrá devolvérselo; mientras tanto, nadie debe saber nada de su muerte, 2 R 4:23 , y ella oculta el cadáver. .

22Llamó a su marido y le dijo: «Envíame uno de los criados y una de las burras. Voy corriendo junto al hombre de Dios y vuelvo.»

23Él dijo: «¿Por qué vas donde él? Hoy no es novilunio ni sábado 4:23 Había, pues, costumbre de visitar a los santos personajes por las fiestas. .» Pero ella se despidió: «Paz.»

24Hizo aparejar la burra y dijo a su criado: «Conduce. En marcha y no me frenes el trote a no ser que te lo diga.»

25Hizo camino hasta llegar donde el hombre de Dios en el monte Carmelo. Cuando el hombre de Dios la vio a lo lejos, dijo a su criado Guejazí: «Ahí viene aquella mujer sunamita.

26Corre a su encuentro y pregúntale: ¿Estás bien? ¿Está bien tu marido? ¿Está bien el niño?» Ella respondió: «Bien.»

27Pero cuando llegó junto al hombre de Dios, a lo alto del monte, se abrazó a sus pies. Guejazí se acercó para apartarla, pero el hombre de Dios dijo: «Déjala, porque está pasando una amargura y Yahvé me lo ha ocultado, no me lo ha manifestado.»

28Ella dijo: «¿Pedí yo acaso a mi señor un hijo? ¿No te dije: “No me engañes”?»

29Él dijo a Guejazí: «Ciñe tu cintura y toma mi bastón en tu mano. Si encuentras a Lc 10:4 alguien no le saludes, y si alguien te saluda no le respondas 4:29 (a) No saludar a nadie es señal de una misión urgente. . Ve y coloca mi bastón 4:29 (b) Parece atribuirse un poder mágico al bastón de Eliseo (como al de Moisés, Ex 4:17 ), pero lo que sigue pondrá de manifiesto que nada se puede hacer sin la oración y la intervención personal del profeta. sobre la cara del niño.»

30Pero la madre del niño dijo: «Por el Dios vivo y por tu vida que no te dejaré.» Entonces él se alzó y marchó tras ella.

31Guejazí había pasado antes que ellos y había colocado el bastón sobre la cara del niño, pero no se escuchó voz ni respuesta alguna. Se volvió al encuentro de Eliseo y le comunicó: «El niño no ha despertado.»

32Eliseo entró en la casa; allí estaba el niño, muerto, acostado en su lecho.

33Entró, cerró la puerta con ellos dos 1 R 17:21 dentro, y oró a Yahvé.

34Se subió (a la cama) y se tumbó sobre el niño, boca con boca, ojos con ojos, manos con manos. Se mantuvo recostado sobre él y la carne del niño iba entrando en calor.

35Se bajó y se puso a caminar por la casa de acá para allá. Se subió y se recostó insuflando sobre él hasta siete veces. El niño estornudó 4:35 Seguimos el orden del griego y de Vet. Lat.; el hebr. dice «hasta siete veces» después de «el niño estornudó». -Yahvé insufla el espíritu de vida en las narices de Adán, Gn 2:7 , y por las narices respira el hombre, Is 2:22 . El estornudo manifiesta la vuelta a la vida. y abrió sus ojos.

36Llamó a Guejazí y le dijo: «Llama a la sunamita.» Y la llamó. Cuando llegó, él le dijo: «Toma tu hijo.»

37Ella entró y se echó a sus pies postrada en tierra. Luego tomó a su hijo y salió.

38La olla envenenada. Eliseo 2 R 2:1 regresó a Guilgal cuando había una hambruna en el país. Los discípulos de los profetas estaban sentados ante él y dijo a su criado: «Coloca la olla grande y cuece un potaje para los discípulos de los profetas.»

39Uno de ellos salió al campo a recoger hierbas comestibles; encontró unas cepas silvestres y arrancó calabazas silvestres 4:39 Frutos amarguísimos y de violento efecto purgante. hasta llenar su vestido. Llegó y, sin saber lo que era, las cortó en pedazos en la olla del potaje.

40Lo sirvieron a los hombres para que comieran y, mientras estaban comiendo, comenzaron a dar gritos: «¡Muerte en la olla, hombre de Dios!» Y no podían comer.

41Él dijo: «Traedme harina». La echó en la olla y dijo: «Servidlo a la gente y que coman.» Y no había ya mal alguno en la olla.

42La Mt 14:13-21+ ; Mt 15:32-38+ multiplicación de los panes. Un hombre de Baal Salisá llegó trayendo al hombre de Dios primicias de pan, veinte panes de cebada y grano fresco en espiga 4:42 Traducción conjetural. Algunos corrigen «en su alforja». . Eliseo dijo: «Dáselo a la gente y que coman.»

43Su servidor replicó: «¿Cómo voy a poner esto delante de cien hombres?» Él dijo: «Dáselo a la gente y que coman, porque así dice Yahvé: “Comerán y sobrará”.»

44Lo puso ante ellos, comieron y dejaron todavía sobras, conforme a la palabra de Yahvé.

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