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2 Macabeos 7

Nueva Biblia de Jerusalén (1998)

12 MACABEOS 7 2M 1 - 2M 2 - 2M 3 - 2M 4 - 2M 5 - 2M 6 - 2M 7 - 2M 8 - 2M 9 - 2M 10 - 2M 11 - 2M 12 - 2M 13 - 2M 14 - 2M 15 Índice de libros El martirio Hb 11:35 de los siete hermanos Cap. 7 Después del ejemplo de un venerable doctor de la Ley, se nos da el de una madre de familia y sus hijos. La persecución, en la que se empleaban medios muy crueles en aquella época, se había extendido en efecto hasta las mujeres y los niños, ver 1 M 1:60s . Es, pues, histórico el fondo del relato, y la elaboración literaria se manifiesta sobre todo en los discursos que se ponen en boca de los protagonistas. El culto de los «siete hermanos macabeos» se extendió hasta Occidente, donde se les dedicaron varias iglesias. El relato llamado «Pasión de los santos macabeos» tuvo una amplia difusión y sirvió de modelo a diversas Actas de Mártires. . Sucedió también que siete hermanos apresados Jr 15:9 junto con su madre eran forzados por el rey, flagelados con azotes y nervios de buey, a probar carne de puerco (prohibida por la Ley).

2Uno de ellos, hablando en nombre de los demás, decía así: «¿Qué quieres preguntar y saber de nosotros? Estamos dispuestos a morir antes que violar las leyes de nuestros padres.»

3El rey, fuera de sí, ordenó poner al fuego sartenes y calderas.

4En cuanto estuvieron al rojo, mandó cortar la lengua al que había hablado en nombre de los demás, arrancarle el cuero cabelludo y cortarle las extremidades de los miembros, en presencia de sus demás hermanos y de su madre.

5Cuando quedó totalmente mutilado, pero respirando todavía, mandó que le acercaran al fuego y le tostaran en la sartén. Mientras el humo de la sartén se difundía lejos, los demás hermanos, junto con su madre, se animaban mutuamente a morir con generosidad, y decían:

6«El Señor Dios vela y con toda seguridad se apiadará de nosotros, como declaró Moisés en el cántico Dt 32:36 que atestigua claramente: “Se apiadará de sus siervos”.»

7Cuando el primero hizo así su tránsito, llevaron al segundo al suplicio y, después de arrancarle la piel de la cabeza con los cabellos, le preguntaban: «¿Vas a comer antes de que tu cuerpo sea torturado miembro a miembro?»

8Él, respondiendo en su lenguaje patrio 7:8 Esta expresión se repite en 2 M 7:21 y 2 M 7:27 , y el autor parece haberla entendido como si aludiera al hebreo, ver 2 M 12:37 ; 2 M 15:29 . En realidad, la lengua de esta mujer más bien parece que sería el arameo. , dijo: «¡No!» Por ello, también éste sufrió a su vez la tortura, como el primero.

9Al llegar a su último suspiro dijo: «Tú, criminal, nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo, a nosotros que morimos por sus leyes, nos resucitará a una 2 M 12:38-46+ vida eterna 7:9 Lit. «a una revivificación eterna de vida». -Aquí (y ver 2 M 7:11 , 2 M 7:14 , 2 M 7:23 , 2 M 7:29 , 2 M 7:36 ) y en el pasaje de Dn 12:2-3 , éste, a su vez, relacionado con la persecución de Antíoco Epifanes (Dn 11), se afirma por vez primera la fe en la resurrección de los cuerpos, que no se desprende con certeza de Is 26:19 y de Jb 19:26-27 (ver las notas). Ver también 2 M 12:38-46 ; 2 M 14:46 . Los mártires resucitarán, en virtud del poder del Creador, 2 M 7:23 , a la vida, 2 M 7:14 , ver Jn 5:29 , a la vida eterna, 2 M 7:9 , 2 M 7:36 . Enlazamos así con la doctrina de la inmortalidad, que será desarrollada, en ambiente griego y sin referencias a la resurrección de los cuerpos, por Sb 3:1-5 ; Sb 5:15-16 . Mas, para el pensamiento hebreo, que no distinguía entre cuerpo y alma, la idea de una supervivencia implicaba la resurrección de los cuerpos, como lo vemos aquí. El texto no enseña directamente la resurrección de todos los hombres, y sólo trata del caso de los justos, ver v 14. Dn 12:2-3 es más claro. .»

10Después de éste, fue castigado el tercero; en cuanto se lo pidieron, presentó la lengua, tendió decidido las manos

11(y dijo con valentía: «Por don del Cielo poseo estos miembros, por sus leyes los desdeño y de Él espero recibirlos de nuevo 7:11 Este v., omitido por varios mss latinos, está en contradicción con el precedente: la lengua presentada debió ser inmediatamente cortada, ver 2 M 7:4 . ).»

12Hasta el punto de que el rey y sus acompañantes estaban sorprendidos del ánimo de aquel muchacho, que en nada temía los dolores.

13Llegado éste a su tránsito, maltrataron de igual modo con suplicios al cuarto.

14Cerca ya del fin decía así: «Es preferible morir a manos de hombres con la esperanza que Dios otorga de ser resucitados de nuevo por él; para ti, en cambio, no habrá resurrección a la vida.»

15En seguida llevaron al quinto y se pusieron a atormentarlo.

16Él, mirando al rey, dijo: «Tú, porque tienes poder entre los hombres aunque eres mortal, haces lo que quieres. Pero no creas que Dios ha abandonado a nuestra raza.

17Aguarda tú y contemplarás su magnífico poder, cómo te atormentará a ti y a tu linaje.»

18Después de éste, trajeron al sexto, que, estando 2 M 5:17-20 ; 2 M 6:12-16 a punto de morir, decía: «No te hagas ilusiones, pues nosotros por nuestra propia culpa padecemos; por haber pecado contra nuestro Dios (nos suceden cosas sorprendentes).

19Pero no pienses quedar 2 Cro 13:12 ; Hch 5:39 impune tú que te has atrevido a luchar contra Dios.»

20Admirable de todo punto y digna de glorioso recuerdo fue aquella madre que, al ver morir a sus siete hijos en el espacio de un solo día, sufría con valor porque tenía la esperanza puesta en el Señor.

21Animaba a cada uno de ellos en su lenguaje patrio y, llena de generosos sentimientos y estimulando con ardor varonil sus reflexiones de mujer, les decía:

22«Yo no sé Jb 10:8-12 ; Sal 139:13-15 ; Qo 11:5 cómo aparecisteis en mis entrañas, ni fui yo quien os regaló el espíritu y la vida, ni tampoco organicé yo los elementos de cada uno.

23Pues así el Creador del mundo, el que modeló al hombre en su nacimiento y proyectó el origen de todas las cosas, os devolverá el espíritu y la vida con misericordia, porque ahora no miráis por vosotros mismos por amor a sus leyes.»

24Antíoco creía que se le despreciaba a él y sospechaba que eran palabras injuriosas. Mientras el menor seguía con vida, no sólo trataba de ganarle con palabras, sino hasta con juramentos le prometía hacerle rico y muy feliz, con tal de que abandonara las tradiciones de sus padres; le haría su amigo y le confiaría altos cargos.

25Pero como el muchacho no le hacía ningún caso, el rey llamó a la madre y la invitó a que aconsejara al adolescente para salvar su vida.

26Tras de instarla él varias veces, ella aceptó persuadir a su hijo.

27Se inclinó sobre él y, burlándose del cruel tirano, le dijo en su lengua patria: «Hijo, ten compasión de mí que te llevé en el seno por nueve meses, te amamanté por tres años, te crié y te eduqué hasta la edad que tienes (y te alimenté).

28Te ruego, hijo, que mires al cielo y a la tierra y, al ver todo lo que hay en ellos, sepas que a partir de la nada lo hizo Dios 7:28 Lit. «no de cosas que existían», primera afirmación explícita de la creación ex nihilo, pero ver ya Is 44:24 ; ver también Jn 1:3 ; Col 1:15s . -Algunos mss y el sir. leen: «de cosas que no son», expresión que para el filósofo judío Filón designa la materia inorganizada; ver Sb 11:17+ . y que también el género humano ha llegado así a la existencia.

29No temas a este verdugo, antes bien, mostrándote digno de tus hermanos, acepta la muerte, para que vuelva yo a encontrarte con tus hermanos en la misericordia.»

30En cuanto 7:30 «en cuanto» arti conj.; «todavía» eti griego. ella terminó de hablar, el muchacho dijo: «¿Qué esperáis? No obedezco el mandato del rey; obedezco el mandato de la Ley dada a nuestros padres por medio de Moisés.

31Y tú, que eres el causante de todas las desgracias de los hebreos 7:31 Término arcaizante, aquí y en 2 M 11:13 ; 2 M 15:37 ; ver Jdt 10:12 ; Jdt 12:11 ; Jdt 14:18 . Los LXX lo emplean rara vez fuera del Pentateuco. , no escaparás de las manos de Dios.

32(Cierto 2 M 5:17-20 ; 2 M 6:12-16 que nosotros padecemos por nuestros pecados.)

33Si es verdad que nuestro Señor, que vive, está momentáneamente irritado para castigarnos y corregirnos, también se reconciliará de nuevo con sus siervos.

34Pero tú, ¡oh impío y el más criminal de todos los hombres!, no te engrías neciamente, entregándote a vanas esperanzas y alzando la mano contra sus siervos 7:34 «sus siervos» algunos mss y versiones; «los siervos celestes» griego. ;

35porque todavía no has escapado del juicio del Dios que todo lo puede y todo lo ve.

36Pues ahora nuestros hermanos, después de haber soportado una corta pena por una vida perenne, cayeron por la alianza de Dios 7:36 «por una vida perenne» mss latinos; «cayeron por» conj., ver 2 M 6:28 ; 1 M 5:20 ; el griego es ininteligible. ; tú, en cambio, por el justo juicio de Dios cargarás con la pena merecida por tu soberbia.

37Yo, como mis hermanos, entrego mi cuerpo y mi vida por las leyes de mis padres, invocando a Dios para que pronto se muestre propicio con nuestra nación, y que tú con pruebas y azotes llegues a confesar que él es el único Dios 7:37 Antíoco IV pretendía ser como los dioses, ver 2 M 9:12+ . -Sobre la noción de un Dios absolutamente universal y su rival posible, ver 1 Cro 17:20 ; Si 36:4 , y ya Is 45:14 . .

38Que en mí y en mis hermanos se detenga la cólera del Todopoderoso justamente descargada sobre toda nuestra raza.»

39El rey, fuera de sí, se ensañó con éste con mayor crueldad que con los demás, por resultarle amargo el sarcasmo.

40También éste tuvo un limpio tránsito, con entera confianza en el Señor.

41Por último, después de los hijos murió la madre.

42Sea esto bastante para tener noticia de los banquetes sacrificiales y de las crueldades sin medida.

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