1 Samuel 25
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1Muerte = 1 S 28:3 de Samuel. Samuel murió. Todo Israel se congregó para llorarle y lo sepultaron en su heredad, en Ramá. Historia de Nabal y Abigail. David se puso en marcha y bajó al desierto de Parán 25:1 Región al sur de Judá, que se extiende hasta la frontera de Egipto. .
2Había un hombre en Maón que tenía su hacienda 1 S 15:12 en Carmelo. Era un hombre muy rico; poseía tres mil ovejas y mil cabras. Estaba entonces en Carmelo, esquilando su rebaño.
3El hombre se llamaba Nabal y su mujer se llamaba Abigail; ella era muy prudente y hermosa, pero el hombre era duro y de mala conducta. Era calebita.
4Supo David en el desierto que Nabal estaba esquilando su rebaño
5y mandó diez muchachos. David dijo a los muchachos 25:5 El esquileo de las ovejas es ocasión de fiesta, ver 2 S 13:23s , en la que un rico propietario debe mostrarse generoso. David se aprovecha de ello para exigir la tasa que los nómadas imponen a las ciudades vecinas por la «protección» que les conceden no saqueándolas y alejando a los merodeadores, 1 S 25:16 . Es el derecho de «fraternidad». : «Subid a Carmelo y llegad donde Nabal y le saludáis en mi nombre.
6Le diréis: “Que sea así también el año que viene. Salud para tí, salud para tu casa y salud para todo lo tuyo 25:6 Deseo de prosperidad que abre el saludo, ya que estamos en tiempo del esquileo de las ovejas. .
7He sabido que estás de esquileo; pues bien, tus pastores han estado con nosotros y nunca les hemos molestado ni han echado en falta nada de lo suyo mientras estuvieron en Carmelo.
8Pregunta a tus criados y ellos te lo dirán. Que estos muchachos encuentren, pues, gracia a tus ojos, ya que hemos venido en un día de fiesta, y dales lo que tengas a mano para tus siervos y tu hijo David.”»
9Llegaron los muchachos de David, dijeron a Nabal todas estas palabras en nombre de David y se quedaron esperando.
10Pero Nabal respondió a los servidores de David: «¿Quién es David y quién es el hijo de Jesé? Abundan hoy en día los siervos que andan huídos de sus señores.
11¿Voy a tomar acaso mi pan y mi agua y las reses que he sacrificado para los esquiladores y se las voy a dar a unos hombres que no sé de dónde son?»
12Los muchachos de David dieron la vuelta y se volvieron por su camino, y en llegando le comunicaron todas estas palabras.
13David dijo a sus hombres: «Que cada uno ciña su espada.» Todos ciñeron su espada. También David se ciñó su espada. Subieron detrás de David unos cuatrocientos hombres, quedándose doscientos con el bagaje.
14Uno de los servidores avisó a Abigail, mujer de Nabal, diciendo: «Mira que David ha enviado mensajeros desde el desierto para saludar a nuestro amo, y se ha lanzado contra ellos.
15Sin embargo, esos hombres han sido muy buenos con nosotros, no nos han molestado y nada echamos en falta mientras anduvimos con ellos, cuando estábamos en el campo.
16Fueron nuestra defensa noche y día todo el tiempo que estuvimos con ellos guardando el ganado.
17Date cuenta y mira lo que debes hacer, porque ya está decretada la ruina de nuestro amo y de toda la casa, y es un necio al que nada se puede decir.
18Tomó Abigail a toda prisa doscientos panes y dos odres de vino, cinco carneros ya preparados, cinco arrobas de trigo tostado, cien racimos de uvas pasas y doscientos panes de higos secos, y lo cargó sobre unos asnos,
19diciendo a sus servidores: «Pasad delante de mí, que yo os sigo.» Pero nada dijo a su marido Nabal.
20Cuando bajaba ella, montada en el asno, por lo cubierto de la montaña, David y sus hombres bajaban a su encuentro y se tropezó con ellos.
21David se decía: «Muy en vano he guardado en el desierto todo lo de este hombre para que nada de lo suyo le faltase, pues me devuelve mal Rt 1:17+ por bien.
22Esto haga Dios a David 25:22 (a) El hebr. lee «a los enemigos de David», que es un eufemismo como en 1 S 20:16 para evitar la imprecación directa a David. y esto otro añada si para el alba dejo con vida ni un solo varón 25:22 (b) Lit. «que orina contra la pared». de los de Nabal.»
23Apenas vio a David, se apresuró Abigail a bajar del asno y cayendo ante David se postró en tierra, y
24arrojándose a sus pies le dijo: «Caiga sobre mí la falta, señor. Deja que tu sierva hable a tus oídos y escucha las palabras de tu sierva.
25No haga caso mi señor de este necio de Nabal; porque le va bien el nombre: necio 25:25 En hebreo, el término nabal designa al insensato que se porta mal con Dios y con los hombres, estúpido a la vez que impío y malvado, ver Is 32:5s . La mujer asocia nabal con nebalah, la infamia. se llama y la vileza está con él; yo, tu sierva, no vi a los siervos que mi señor había enviado.
26Ahora, mi señor, por Yahvé y por tu vida, por Yahvé que te ha impedido derramar sangre y tomarte la justicia por tu propia mano, que sean como Nabal 25:26 Participando de su trágica muerte, que Abigail prevé. tus enemigos y los que buscan la ruina de mi señor.
27Cuanto a este presente que tu sierva ha hecho traer para mi señor, que sea entregado a los muchachos que marchan en pos de mi señor.
28Perdona, por favor, la falta de tu sierva, ya que ciertamente hará Yahvé una casa permanente a mi señor, pues mi señor combate las batallas de Yahvé y no vendrá mal sobre ti en toda tu vida.
29Y aunque se alza un hombre para perseguirte y buscar tu vida, la vida de mi señor está encerrada en la bolsa de la Sal 69:29 [ Sal 69:28 ]; Is 4:3 ; Dn 12:1 ; Ap 3:5 vida 25:29 En ella conserva Dios como un tesoro la vida de sus amigos. Imagen semejante a la del «libro de la vida», Sal 69:29 [ Sal 69:28 ]; Is 4:3 ; Dn 12:1 ; Ap 3:5 . , al lado de Yahvé tu Dios, mientras que la vida de los enemigos de mi señor la volteará en el hueco de la honda.
30Cuando haga Yahvé a mi señor todo el bien que te ha prometido y te haya establecido como caudillo de Israel,
31que no haya turbación ni remordimiento en el corazón de mi señor por haber derramado sangre inocente y haberse tomado mi señor la justicia por su mano; y cuando Yahvé haya favorecido a mi señor, acuérdate de tu sierva.»
32David dijo a Abigail: «Bendito sea Yahvé, Dios de Israel, que te ha enviado hoy a mi encuentro.
33Bendita sea tu prudencia y bendita tú misma que me has impedido derramar sangre y tomarme la justicia por mi mano.
34Pero con todo, vive Yahvé, Dios de Israel, que me ha impedido hacerte mal, que de no haberte apresurado a venir a mi encuentro, no le hubiera quedado a Nabal, al romper el alba, ni un solo varón.»
35Tomó David de mano de ella lo que le traía y le dijo: «Sube en paz a tu casa; mira, he escuchado tu voz y he accedido a tu petición.»
36Cuando Abigail llegó donde Nabal, estaba celebrando en su casa un banquete regio; estaba alegre su corazón y completamente borracho. No le dijo una palabra, ni grande ni pequeña, hasta el lucir del día.
37Pero a la mañana, cuando se le pasó el vino a Nabal, le contó su mujer lo sucedido; el corazón se le murió en el pecho y se le quedó como una piedra.
38Al cabo de unos diez días hirió Yahvé a Nabal y murió.
39Oyó David que Nabal había muerto y dijo: «Bendito sea Yahvé que ha defendido mi causa contra la injuria de Nabal y ha preservado a su siervo de hacer mal. Yahvé ha hecho caer la maldad de Nabal sobre su cabeza.» Envió David mensajeros para proponer a Abigail que fuera su mujer.
40Llegaron los mensajeros de David a casa de Abigail en Carmelo y le hablaron diciendo: «David nos envía a ti para tomarte por mujer.»
41Se levantó ella y se postró rostro en tierra diciendo: «Tu sierva es una esclava para lavar los pies de los siervos de mi señor.»
42Se levantó Abigail apresuradamente, montó en su asno y, seguida de cinco de sus siervas, se fue tras los enviados de David y fue su mujer.
43David había tomado también por mujer a Ajinoán de Yizreel y las dos fueron mujeres 1 S 18:20s ; 1 S 19:10s ; 2 S 3:13s suyas.
44Saúl había dado su hija Mical, mujer de David, a Paltí, hijo de Layis, de Galín.