1 Reyes 17
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›1V. El ciclo de Elías 1. LA GRAN SEQUÍA El anuncio del castigo. Elías, el tesbita, de Tisbé de Galaad 17:1 «de Tisbé» griego; «de los habitantes» (mittosabê) hebr. -El documento sobre la historia de Elías, utilizado a partir de aquí (ver Introd.), refería sin duda los antecedentes del profeta, pero el autor lo toma en el punto en que se une a su relato: la sequía debe castigar el establecimiento del culto de Baal, 1 R 16:32-33 . , dijo a Ajab: «Vive Yahvé, Dios de Israel, ante quien sirvo, que no habrá en estos años rocío St 5:17 ; Ap 11:6 ni lluvia si no es por la palabra de mi boca.»
2En el torrente de Querit. La palabra de Yahvé llegó a Elías diciendo:
3«Sal de aquí, dirígete hacia oriente y escóndete en el torrente de Querit que está frente al Jordán.
4Habrás de beber del torrente y he ordenado a los cuervos que te suministren allí alimento.»
5Procedió según la palabra de Yahvé, y fue a establecerse en el torrente de Querit que está frente al Jordán.
6Los cuervos Ex 16:8 ; Ex 16:12 le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde 17:6 Traducido según el griego; «pan y carne por la mañana, pan y carne por la tarde» hebr. , y bebía del torrente, pero al cabo de los días el torrente se secó, porque no había lluvia en el país.
7En 2 R 4:1-7 Sarepta. El milagro de la harina y el aceite.
8La palabra de Yahvé llegó a Elías diciendo: Lc 4:25-26
9«Álzate, vete a Sarepta de Sidón y establécete allí, pues he ordenado a una mujer viuda de allí que te suministre alimento.»
10Se alzó y fue a Sarepta. Entraba en la puerta de la ciudad cuando una mujer viuda estaba allí recogiendo leña. Elías la llamó y le dijo: «Tráeme, por favor, un poco de agua en el jarro y beberé.»
11Ella fue a traérsela, pero le gritó: «Tráeme, por favor, en tu mano un trozo de pan.»
12Ella respondió: «Vive Yahvé, tu Dios, que no me queda pan cocido; sólo un puñado de harina en el cántaro y un poco de aceite en la aceitera. Estoy recogiendo un par de palos, entraré y prepararé el pan para mí y mi hijo, lo comeremos y luego moriremos.»
13Pero Elías le dijo: «No temas. Entra y haz como has dicho, pero primero haz con él para mí una pequeña torta y tráemela. Para ti y tu hijo la harás después.
14Porque así dice Yahvé, Dios de Israel: El cántaro de harina no quedará vacío, la aceitera de aceite no se agotará, hasta el día en que Yahvé conceda lluvia sobre la superficie de la tierra.
15Ella se fue e hizo según la palabra de Elías, y comieron él y ella y su familia 17:15 «y su familia» hebr., que añade «mucho tiempo»; griego: «y su hijo», ver 1 R 17:12-13 . .
16Por mucho tiempo 17:16 «Por mucho tiempo», al comienzo del v., según el griego. el cántaro de harina no quedó vacío y la aceitera de aceite no se agotó, según la palabra que Yahvé había dicho por boca de Elías.
17La 2 R 4:18-37 ; Lc 7:11-17 resurrección del hijo de la viuda. Después de esto, el hijo de la dueña de la casa cayó enfermo; la enfermedad se agravó hasta el punto de que no le quedaba ya aliento.
18Entonces ella dijo a Elías: «¿Se acabó todo entre tú y yo, hombre de Dios? ¡Has venido a recordarme mis faltas y a causar la muerte de mi hijo 17:18 La mujer atribuye su desgracia a la intrusión de Elías; un hombre de Dios es como un testigo: con su presencia, las faltas ocultas o inconscientes se manifiestan y atraen el castigo. !»
19Elías respondió: «Entrégame a tu hijo.» Él lo tomó de su regazo y lo subió a la habitación de arriba, donde él vivía, y lo acostó en su lecho.
20Luego clamó a Yahvé, diciendo: «Yahvé, Dios mío, ¿vas a hacer mal también a la viuda que me hospeda, causando la muerte de su 2 R 4:33-36 hijo?»
21Se tendió tres veces sobre el niño, y gritó Hch 20:10 a Yahvé: «Yahvé, Dios mío, que vuelva la vida de este niño a su cuerpo.»
22Yahvé escuchó el grito de Elías, y volvió la vida del niño a su cuerpo y revivió.
23Elías tomó al niño, lo bajó de la habitación de arriba al interior de la casa y lo entregó a su madre. Dijo Elías: «Mira, tu hijo está vivo.»
24La mujer dijo a Elías: «Ahora sé que eres un hombre de Dios, y que la palabra de Yahvé está de verdad en tu boca.»