1 Macabeos 1
Nueva Biblia de Jerusalén (1998) ›11 MACABEOS 1 1M 1 - 1M 2 - 1M 3 - 1M 4 - 1M 5 - 1M 6 - 1M 7 - 1M 8 - 1M 9 - 1M 10 - 1M 11 - 1M 12 - 1M 13 - 1M 14 - 1M 15 - 1M 16 Índice de libros I. Preámbulo Alejandro y los Diadocos. Alejandro de Macedonia, hijo de Filipo, partió del país de los Queteos 1:1 (a) Los Queteos eran los habitantes de Kition o Citium y, de una manera más general, de la isla de Chipre, Gn 10:4 ; 1 Cro 1:7 ; Is 23:1 . Después, la denominación se extendió a las islas, Jr 2:10 ; Ez 27:6 , y a las regiones situadas más al oeste, como Macedonia, 1 M 8:5 , y finalmente al mundo romano. , derrotó a Darío, rey de los persas y los medos, y reinó en su lugar, empezando por la Hélada 1:1 (b) El término designa una región más amplia que Grecia propiamente dicha. Su correspondiente hebreo Yaván, Is 66:19 ; Ez 27:13 , designa ante todo a Jonia en Asia Menor. .
2Suscitó muchas guerras, se apoderó de plazas fuertes y dio muerte a reyes de la tierra.
3Avanzó hasta los confines del mundo y se hizo con el botín de multitud de pueblos. La tierra enmudeció ante él y su corazón se ensoberbeció y se llenó de orgullo.
4Reunió un ejército potentísimo y ejerció el mando sobre tierras, pueblos y príncipes, que le pagaban tributo.
5Después cayó enfermo y se dio cuenta que se moría.
6Hizo llamar entonces a sus servidores, a los nobles que con él se habían criado desde su juventud y, antes de morir, repartió entre ellos su reino.
7Alejandro murió tras doce años de reinado 1:7 En Junio del 323 a. C. Esta convocatoria hizo concebir la idea de una partición a la muerte de Alejandro; en realidad, los intentos de partición no se impusieron a la noción de imperio único hasta después de la batalla de Ipsos, el 301. También Dn 8:12 , Dn 8:22 ; Dn 10:4 alude al fraccionamiento del imperio. .
8Sus generales entraron en posesión del poder, cada uno en su región.
9A su muerte, todos ellos se ciñeron la diadema, y sus hijos después de ellos durante largos años; y multiplicaron los males sobre la tierra.
10Antíoco Epífanes 1:10 (a) 175-164. Hermano menor de Seleuco IV e hijo de Antíoco III. -El epíteto real de epífanes («que se manifiesta con esplendor») denota la pretensión del rey de ser la manifestación terrestre de Zeus. y la penetración del helenismo en Israel. De ellos surgió un renuevo pecador, Antíoco Epífanes, hijo 2 M 4:7 del rey Antíoco, que había estado como rehén 1:10 (b) Antíoco IV formó parte de los rehenes entregados por su padre a los romanos el 189, tras la derrota de Magnesia de Sípilos. en Roma. Subió al trono el año ciento treinta y siete del imperio de los griegos 1:10 (c) Es decir, de la era seléucida, que en Siria comenzó el otoño del 312 (fecha teórica de la fundación de Antioquía) y en Babilonia en la primavera del 311. .
11En aquellos días surgieron | 2 M 4:9-17 de Israel unos hijos rebeldes 1:11 Lit. «transgresores de la Ley», expresión que en los LXX generalmente traduce a «hijos de Belial», Dt 13:14 [ Dt 13:13 ]. que sedujeron a muchos diciendo: «Vamos, concertemos alianza con los pueblos que nos rodean, porque desde que nos separamos de ellos, nos han sobrevenido muchos males.»
12Estas palabras les parecieron bien,
13y algunos del pueblo se apresuraron a acudir donde el rey y obtuvieron de él autorización para seguir las costumbres de los paganos 1:13 Lit. «de las naciones»; equivale a la palabra hebrea goyîm, que con frecuencia designa a las naciones paganos, en contraposición al «pueblo (de Israel)» `am (aunque con excepciones, 1 M 3:59 ; 1 M 8:23s ; 1 M 9:29 , ver Gn 12:2 ; Ex 32:10 , etc.). .
14En consecuencia, levantaron en Jerusalén un gimnasio al uso de los 1 Co 7:18 paganos,
15rehicieron sus prepucios, renegaron de la alianza santa para atarse al yugo de los paganos, y se vendieron para obrar el mal 1:15 La religión, la Ley, las costumbres, hacían de los judíos un grupo aparte, un cuerpo extraño en el mundo oriental, unificado y helenizado desde la conquista de Alejandro. La asimilación, que proporcionaba las ventajas humanas de la nueva civilización, no podría realizarse más que rompiendo los cuadros que aseguraban la fidelidad a la fe. Todavía no se identificaban las innovaciones con las prácticas idolátricas que el rey impondrá siete años después, pero sí multiplicaban las ocasiones de participar en ellas. Es el drama que late en los dos libros de los Macabeos. Este movimiento de los judíos helenófilos no podía menos de encontrar apoyo en Antíoco Epífanes, entusiasta de la cultura griega, ver 1 M 1:41-51 . .
16Primera campaña de Egipto y saqueo del templo 1:16 Es la primera campaña contra Tolomeo Filométor, el 169. El autor de 2 M la omite y sólo menciona «la segunda expedición», 2 M 5:1 , que aquí se omite. El curso de los hechos aparece con mayor claridad en el libro de Daniel, 1 M 11:25-27 : primera campaña; 1 M 1:28 : saqueo del templo; 1 M 1:29 : segunda campaña e intervención romana; 1 M 1:30 : represión en Jerusalén; 1 M 1:31-39 : abolición del culto. . Antíoco, una vez asentado en el reino, concibió el proyecto de reinar sobre el país de Egipto para ser rey de ambos reinos.
17Con Dn 11:25-28 ; 2 M 5:1 un fuerte ejército, con carros, elefantes 1:17 Procedían de la India, y el centro de la preparación de estos animales de combate, ver cap. 6, era Apamea. , (jinetes) y numerosa flota, entró en Egipto
18y trabó batalla con el rey de Egipto, Tolomeo. Éste evitó su presencia y huyó; muchos cayeron heridos.
19Ocuparon las ciudades fuertes de Egipto, y Antíoco se hizo con los despojos del | 2 M 5:11-16 país.
20El año ciento cuarenta y tres, después de vencer a Egipto, emprendió el camino de regreso. Subió contra Israel y llegó a Jerusalén con un fuerte ejército.
21Entró con insolencia en el santuario y se llevó el altar de oro, el candelabro de la luz con todos sus accesorios,
22la mesa de la proposición, los vasos de las libaciones, las copas, los incensarios de oro, la cortina, las coronas, y arrancó todo el decorado de oro que recubría la fachada del 2 M 5:21 templo.
23Se apropió también de la plata, oro, objetos de valor y de cuantos tesoros ocultos pudo encontrar.
24Tomándolo todo, partió para su tierra después de derramar mucha sangre y de hablar con gran insolencia 1:24 El orgullo de Epífanes, que se hacía igual a Zeus, había asombrado a sus contemporáneos, que, jugando con su nombre, le llamaban epímanes, «loco», ver 2 M 5:17 , 2 M 5:21 ; 2 M 9:4-11 Dn 7:8 , Dn 7:25 ; Dn 11:36 . .
25En todo el país hubo gran duelo por Israel.
26Jefes y ancianos gimieron, languidecieron doncellas y jóvenes, la belleza de las mujeres se marchitó.
27El recién casado entonó un canto de dolor; sentada en el lecho nupcial, la esposa lloraba.
28Se estremeció la tierra por sus habitantes, y toda la casa de Jacob se cubrió de vergüenza 1:28 Es la primera de las composiciones poéticas del libro, ver también 1 M 1:38-42 ; 1 M 2:8-13 , 1 M 2:49 ; 1 M 3:3-9 , 1 M 3:45 ; 1 M 14:4-14 . .
29Intervención del Misarca. Construcción de la Ciudadela. Dos años 2 M 5:24-26 después, envió el rey a las ciudades de Judá al Misarca 1:29 «al Misarca» conj. según 2 M 5:24 (que da su nombre: Apolonio); griego: «prefecto de los tributos»; las dos palabras son parecidas en hebreo. -Ejercía el mando de los mercenarios de Misia, de ahí su título. Vino a Jerusalén el 167. Se le volverá a encontrar en 1 M 3:10 . , que se presentó en Jerusalén con un fuerte ejército.
30Habló dolosamente palabras de paz y, cuando se hubo ganado la confianza, cayó de repente sobre la ciudad y le asestó un duro golpe matando a muchos del pueblo de Israel.
31Saqueó la ciudad, la incendió y arrasó sus casas y la muralla que la rodeaba.
32Sus hombres hicieron cautivos a mujeres y niños, y se adueñaron del ganado.
33Después reconstruyeron la Ciudad de David con una muralla grande y fuerte, con torres poderosas, y la hicieron su Ciudadela 1:33 El nombre de «Ciudad de David» se había extendido a la gran colina occidental. Convertido en Ciudadela, Akra en griego, este barrio albergará a la guarnición siro-macedonia y a los judíos helenizantes; será una amenaza para el templo, situado al este, más abajo, sobre lo que entonces se llamaba el monte Sión. La toponimia de este tiempo no corresponde a la del período davídico, ver 2 S 5:9+ . .
34Establecieron allí una raza pecadora de rebeldes, que en ella se hicieron fuertes.
35La proveyeron de armas y vituallas, y depositaron en ella el botín que habían reunido del saqueo de Jerusalén. Fue un peligroso lazo.
36Se convirtió en asechanza contra el santuario, en adversario maléfico para Israel en todo tiempo.
37Derramaron sangre inocente en torno al santuario y lo profanaron.
38Por ellos los habitantes de Jerusalén huyeron; vino a ser ella habitación de extraños, extraña para los que en ella nacieron, pues sus hijos la abandonaron.
39Quedó su santuario desolado como un desierto, sus fiestas convertidas en duelo, sus sábados en irrisión, su honor en desprecio.
40A medida de su gloria creció su deshonor, su grandeza se volvió aflicción.
41Establecimiento de cultos paganos. El rey publicó un edicto en todo su reino ordenando que todos formaran un único pueblo
42y abandonara cada uno sus peculiares costumbres. Los paganos acataron todos el edicto real
43y muchos israelitas aceptaron su culto, sacrificaron a los ídolos y profanaron el sábado.
44También a Jerusalén y a las ciudades de Judá hizo el rey llegar, por medio de mensajeros, el edicto 1:44 Procurando la unidad de su imperio, Antíoco Epífanes impone a los judíos prácticas de los paganos, abrogando de este modo el privilegio que Antíoco III había concedido el 198 a los judíos, reconociéndoles la Ley de Moisés con su estatuto legal (como lo habían hecho los reyes de Persia al regreso del Destierro). Con ello, la fidelidad a la ley se convertía en un acto de rebeldía política, y de ahí la persecución. La libertad religiosa se restablecerá con el rescripto de Antíoco V, 1 M 6:57-61 ; 2 M 11:22-26 . que ordenaba seguir costumbres extrañas al país.
45Debían suprimir en el santuario holocaustos, sacrificios y libaciones; profanar sábados y fiestas;
46mancillar el santuario y lo santo;
47levantar altares, recintos sagrados y templos idolátricos; sacrificar puercos y animales impuros;
48dejar a sus hijos incircuncisos; volverse abominables con toda clase de impurezas y profanaciones,
49de modo que olvidasen la Ley y cambiasen todas sus costumbres.
50El que no obrara conforme a la orden del rey, moriría.
51En el mismo tono escribió a todo su reino, nombró inspectores para todo el pueblo y ordenó a las ciudades de Judá que en cada una de ellas se ofrecieran sacrificios.
52Muchos del pueblo, todos los que abandonaban la Ley, se unieron a ellos. Causaron males al país
53y obligaron a Israel a ocultarse en toda suerte de refugios.
54El día quince del mes de Quisleu del año ciento cuarenta Dn 9:27 ; Dn 11:31 y cinco 1:54 (a) De la era seléucida, computándola desde la primavera. Nos hallamos en diciembre del 167. levantó el rey sobre el altar de los holocaustos la Abominación de la Desolación 1:54 (b) La «Abominación de la desolación», Dn 9:27 ; Dn 11:31 , es el altar de Baal Samem o Zeus Olímpico, edificado sobre el gran altar de los holocaustos. . También construyeron altares en las ciudades de alrededor de Judá.
55A las puertas de las casas y en las plazas quemaban incienso.
56Rompían y echaban al fuego los libros de la Ley 1:56 Libro de «la Alianza» o libros de «la Ley»: aquí el Pentateuco. que podían hallar.
57Al que encontraban con un ejemplar de la Alianza en su poder, o bien descubrían que observaba los preceptos de la Ley, era condenado a muerte por decisión real.
58Actuaban violentamente contra los israelitas que sorprendían un mes y otro en las ciudades;
59el día veinticinco de cada mes 1:59 Día mensual del aniversario del rey, ver 2 M 6:7 , que también lo fue de la inauguración del altar. Judas celebrará la dedicación del nuevo altar, 1 M 4:52s , tres años más tarde, día por día. ofrecían sacrificios en el ara que se alzaba sobre el altar de los holocaustos.
60A las | 2 M 6:10 mujeres que hacían circuncidar a sus hijos las llevaban a la muerte, conforme al edicto,
61con sus criaturas colgadas al cuello. La misma suerte corrían sus familiares y los que habían efectuado la circuncisión.
62Muchos en Israel se mantuvieron firmes y se resistieron a comer cosa impura.
63Prefirieron morir antes que contaminarse con aquella comida y profanar la alianza santa; y murieron.
64Inmensa fue la Cólera que descargó sobre Israel.