Salmos 78
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 78 (77) *78 Reflexión sobre la historia santa. El autor sigue este hilo conductor: liberación-rebeldía-castigo-misericordia. Releyendo la historia santa, puede servirnos lo escrito en 1Co 10:11 : Todo esto les sucedía alegóricamente . Lecciones de la historia (1) Poema de Asaf. Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; | inclina el oído a las palabras de mi boca:
2que voy a abrir mi boca a las sentencias, | para que broten los enigmas del pasado.
3Lo que oímos y aprendimos, | lo que nuestros padres nos contaron,
4no lo ocultaremos a sus hijos, | lo contaremos a la futura generación: | las alabanzas del Señor, su poder, | las maravillas que realizó;
5porque él estableció una norma para Jacob, | dio una ley a Israel. | Él mandó a nuestros padres | que lo enseñaran a sus hijos,
6para que lo supiera la generación siguiente, | los hijos que nacieran después. | Que surjan y lo cuenten a sus hijos,
7para que pongan en Dios su confianza | y no olviden las acciones de Dios, | sino que guarden sus mandamientos;
8para que no imiten a sus padres, | generación rebelde y pertinaz; | generación de corazón inconstante, | de espíritu infiel a Dios.
9Los arqueros de la tribu de Efraín | volvieron la espalda en la batalla.
10No guardaron la alianza de Dios, | se negaron a seguir su ley,
11echando en olvido sus acciones, | las maravillas que les había mostrado,
12cuando hizo portentos a vista de sus padres, | en la tierra de Egipto, en el campo de Soán.
13Hendió el mar para darles paso, | sujetando las aguas como muros;
14los guiaba de día con una nube, | de noche con el resplandor del fuego.
15Hendió la roca en el desierto, | y les dio a beber raudales de agua;
16sacó arroyos de la peña, | hizo correr las aguas como ríos.
17Pero ellos volvieron a pecar contra él, | y en el desierto se rebelaron contra el Altísimo:
18tentaron a Dios en sus corazones, | pidiendo una comida a su gusto;
19hablaron contra Dios: «¿Podrá Dios | preparar una mesa en el desierto?
20Él hirió la roca, brotó agua | y desbordaron los torrentes; | pero ¿podrá también darnos pan, | proveer de carne a su pueblo?».
21Lo oyó el Señor, y se indignó; | un fuego se encendió contra Jacob, | hervía su cólera contra Israel,
22porque no tenían fe en Dios | ni confiaban en su auxilio.
23Pero dio orden a las altas nubes, | abrió las compuertas del cielo:
24hizo llover sobre ellos maná, | les dio pan del cielo;
25y el hombre comió pan de ángeles, | les mandó provisiones hasta la hartura.
26Hizo soplar desde el cielo el levante, | y dirigió con su fuerza el viento sur;
27hizo llover carne como una polvareda, | y volátiles como arena del mar;
28los hizo caer en mitad del campamento, | alrededor de sus tiendas.
29Ellos comieron y se hartaron, | así satisfizo su avidez;
30pero, con la avidez recién saciada, | con la comida aún en la boca,
31la ira de Dios hirvió contra ellos: | mató a los más robustos, | doblegó a la flor de Israel.
32Y, con todo, volvieron a pecar, | y no dieron fe a sus milagros:
33entonces consumió sus días en un soplo, | sus años en un momento.
34Y, cuando los hacía morir, lo buscaban, | y madrugaban para volverse hacia Dios;
35se acordaban de que Dios era su roca, | el Dios altísimo su redentor.
36Lo adulaban con sus bocas, | pero sus lenguas mentían:
37su corazón no era sincero con él, | ni eran fieles a su alianza.
38Él, en cambio, sentía lástima, | perdonaba la culpa y no los destruía: | una y otra vez reprimió su cólera, | y no despertaba todo su furor,
39acordándose de que eran de carne, | un aliento fugaz que no torna.
40¡Qué rebeldes fueron en el desierto | enojando a Dios en la estepa!
41Volvían a tentar a Dios, | a irritar al Santo de Israel,
42sin acordarse de aquella mano | que un día los rescató de la opresión.
43Cuando hizo prodigios en Egipto, | portentos en el campo de Soán.
44Cuando convirtió en sangre los canales | y los arroyos para que no bebieran;
45cuando les mandó tábanos que los picasen | y ranas que los hostigasen;
46cuando entregó a la langosta sus cosechas | y al saltamontes el fruto de sus sudores;
47cuando aplastó con granizo sus viñedos, | y con escarcha sus higueras;
48cuando entregó sus ganados al pedrisco, | y al rayo sus rebaños.
49Cuando lanzó contra ellos el incendio de su ira, | su cólera, su furor, su indignación, | enviándolos como siniestros mensajeros.
50Dio curso libre a su ira: | no los salvó de la muerte, | entregó sus vidas a la peste;
51cuando hirió a los primogénitos en Egipto, | a las primicias de la virilidad en las tiendas de Cam.
52Sacó como un rebaño a su pueblo, | los guió como un hato por el desierto,
53los condujo seguros, sin alarmas, | mientras el mar cubría a sus enemigos.
54Los hizo entrar por las santas fronteras, | hasta el monte que su diestra había adquirido;
55ante ellos rechazó a las naciones, | les asignó por suerte su heredad: | instaló en sus tiendas a las tribus de Israel.
56Pero ellos tentaron al Dios altísimo y se rebelaron, | negándose a guardar sus preceptos;
57desertaron y traicionaron como sus padres, | fallaron como un arco engañoso;
58con sus altozanos lo irritaban, | con sus ídolos provocaban sus celos.
59Dios lo oyó y se indignó | y rechazó totalmente a Israel;
60abandonó su morada de Siló, | la tienda en que habitaba con los hombres;
61abandonó sus valientes al cautiverio, | su orgullo a las manos enemigas;
62entregó su pueblo a la espada, | encolerizado contra su heredad;
63el fuego devoraba a los jóvenes, | y sus doncellas no llegaron a casarse;
64los sacerdotes caían a espada, | y sus viudas no los lloraban.
65Pero el Señor se despertó como de un sueño, | como un soldado vencido por el vino:
66hirió al enemigo en la espalda | infligiéndole una derrota perdurable.
67Repudió las tiendas de José, | no escogió la tribu de Efraín;
68escogió la tribu de Judá | y el monte Sión, su preferido.
69Construyó su santuario como el cielo, | como la tierra, que cimentó para siempre.
70Escogió a David, su siervo, | lo sacó de los apriscos del rebaño;
71de andar tras las ovejas, lo llevó | a pastorear a su pueblo, Jacob; | a Israel, su heredad.
72Los pastoreó con corazón íntegro, | los guiaba con mano inteligente.