Salmos 74
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 74 (73) *74 Lamentación y súplica comunitaria. La destrucción del templo generó preguntas angustiosas e inspiró súplicas apremiantes. Dios, pastor y rey desde antiguo, cuidará la vida de su tórtola. Lamentación por la ruina del templo (1) Poema de Asaf ¿Por qué, oh Dios, nos rechazas para siempre | y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
2Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, | de la tribu que rescataste para posesión tuya, | del monte Sión donde pusiste tu morada.
3Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio; | el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
4Rugían los agresores en medio de tu asamblea, | levantaron sus propios estandartes.
5Como quien se abre paso | entre la espesa arboleda,
6todos juntos derribaron sus puertas, | las abatieron con hachas y mazas.
7Prendieron fuego a tu santuario, | derribaron y profanaron | la morada de tu nombre.
8Pensaban: «Acabaremos con ellos», | e incendiaron los templos de Dios en el país.
9Ya no vemos nuestros signos, | ni hay profeta: | nadie entre nosotros sabe hasta cuándo.
10¿Hasta cuándo, oh Dios, nos va a afrentar el enemigo? | ¿No cesará de despreciar tu nombre el adversario?
11¿Por qué retraes tu mano izquierda | y tienes tu derecha escondida en el pecho?
12Pero tú, Dios mío, eres rey desde siempre, | tú ganaste la victoria en medio de la tierra.
13Tú hendiste con fuerza el mar, | rompiste las cabezas del dragón marino;
14tú aplastaste las cabezas del Leviatán, | se lo echaste en pasto a las bestias del mar;
15tú alumbraste manantiales y torrentes, | tú secaste ríos inagotables.
16Tuyo es el día, tuya la noche, | tú colocaste la luna y el sol;
17tú plantaste los linderos del orbe, | tú formaste el verano y el invierno.
18Tenlo en cuenta, Señor, que el enemigo te ultraja, | que un pueblo insensato desprecia tu nombre;
19no entregues a los buitres la vida de tu tórtola, | ni olvides sin remedio la vida de los pobres.
20Piensa en tu alianza: que los rincones del país | están llenos de violencias.
21Que el humilde no se marche defraudado, | que pobres y afligidos alaben tu nombre.
22Levántate, oh Dios, defiende tu causa: | recuerda los ultrajes continuos del insensato;
23no olvides las voces de tus enemigos, | el tumulto creciente de los rebeldes contra ti.