Salmos 73
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1LIBRO III (73-89) Salmo 73 (72) *73 Reflexión sapiencial. La prosperidad del malvado, despreocupado y cada día más rico, plantea un problema intelectual y pone en crisis la actitud existencial del inocente, que se resolverá en contacto con Dios, en el seno de la oración. . De la crisis a la luz (1) Salmo de Asaf. ¡Qué bueno es Dios para el justo, | Dios para los limpios de corazón!
2Pero yo por poco doy un mal paso, | casi resbalaron mis pisadas:
3porque envidiaba a los perversos, | viendo prosperar a los malvados.
4Para ellos no hay sinsabores, | están sanos y orondos;
5no pasan las fatigas humanas, | ni sufren como los demás.
6Por eso su collar es el orgullo, | y los cubre un vestido de violencia;
7de las carnes les rezuma la maldad, | el corazón les rebosa de malas ideas.
8Insultan y hablan mal, | y desde lo alto amenazan con la opresión.
9Su boca se atreve con el cielo. | Y su lengua recorre la tierra.
10Por eso se sientan en lo alto | y las aguas no los alcanzan.
11Ellos dicen: «¿Es que Dios lo va a saber, | se va a enterar el Altísimo?».
12Así son los malvados: | siempre seguros, acumulan riquezas.
13Y dije: ¿para qué he limpiado yo mi corazón | y he lavado en la inocencia mis manos?
14¿Para qué aguanto yo todo el día | y me corrijo cada mañana?
15Si yo dijera: «Voy a hablar con ellos», | renegaría de la estirpe de tus hijos.
16Meditaba yo para entenderlo, | porque me resultaba muy difícil.
17Hasta que entré en el santuario de Dios, | y comprendí el destino de ellos.
18Es verdad: los pones en el resbaladero, | los precipitas en la ruina.
19En un momento causan horror, | y acaban consumidos de espanto.
20Como un sueño al despertar, Señor, | al despertarte desprecias sus sombras.
21Cuando mi corazón se agriaba | y me punzaba mi interior,
22yo era un necio y un ignorante, | yo era un animal ante ti.
23Pero yo siempre estaré contigo, | tú agarrarás mi mano derecha;
24me guías según tus planes, | y después me recibirás en la gloria.
25¿No te tengo a ti en el cielo? | Y contigo, ¿qué me importa la tierra?
26Se consumen mi corazón y mi carne; | pero Dios es la roca de mi corazón y mi lote perpetuo.
27Sí: los que se alejan de ti se pierden; | tú destruyes a los que te son infieles.
28Para mí lo bueno es estar junto a Dios, | hacer del Señor Dios mi refugio, | y contar todas tus acciones | en las puertas de Sión.