Salmos 40
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 40 (39) *40 Salmo mixto. Solo Dios, cuya ley está inscrita en las entrañas del salmista, merece confianza. El sacrificio que le agrada es el cumplimiento de su ley. Reconocimiento y súplica (1) Al Director. Salmo de David. (2) Yo esperaba con ansia al Señor; | él se inclinó y escuchó mi grito:
2(3) me levantó de la fosa fatal, | de la charca fangosa; | afianzó mis pies sobre roca, | y aseguró mis pasos;
3(4) me puso en la boca un cántico nuevo, | un himno a nuestro Dios. | Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos | y confiaron en el Señor.
4(5) Dichoso el hombre que ha puesto | su confianza en el Señor, | y no acude a los idólatras, | que se extravían con engaños.
5(6) Cuántas maravillas has hecho, | Señor, Dios mío, | cuántos planes en favor nuestro; | nadie se te puede comparar. | Intento proclamarlas, decirlas, | pero superan todo número.
6(7) Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, | y, en cambio, me abriste el oído; | no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
7(8) entonces yo digo: «Aquí estoy | —como está escrito en mi libro—
8(9) para hacer tu voluntad. | Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas».
9(10) He proclamado tu justicia | ante la gran asamblea; | no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.
10(11) No me he guardado en el pecho tu justicia, | he contado tu fidelidad y tu salvación, | no he negado tu misericordia y tu lealtad | ante la gran asamblea.
11(12) Tú, Señor, no me cierres tus entrañas; | que tu misericordia y tu lealtad me guarden siempre,
12(13) porque me cercan desgracias sin cuento. | Se me echan encima mis culpas, y no puedo ver; | son más que los pelos de mi cabeza, | y me falta el valor.
13(14) Señor, dígnate librarme; | Señor, date prisa en socorrerme.
14(15) Queden confundidos y avergonzados | los que intentan quitarme la vida; | retrocedan y queden aturdidos | los que desean mi daño.
15(16) Vuelvan atrás avergonzados | los que se burlan de mí.
16(17) Alégrense y gocen contigo | todos los que te buscan; | digan siempre: «Grande es el Señor», | los que desean tu salvación.
17(18) Yo soy pobre y desgraciado, | pero el Señor se cuida de mí; | tú eres mi auxilio y mi liberación: | Dios mío, no tardes.