Salmos 17
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 17 (16) *17 Súplica individual. El salmista pide justicia en voz alta. Expone su inocencia y la maldad de sus adversarios, que son inmisericordes, y espera como recompensa máxima ver el rostro divino. Los escritores antiguos escuchan en este salmo la voz de Cristo en la pasión y de la Iglesia en la persecución. Oración de un perseguido (1) Oración de David. Señor, escucha mi apelación, | atiende a mis clamores, | presta oído a mi súplica, | que en mis labios no hay engaño:
2emane de ti la sentencia, | miren tus ojos la rectitud.
3Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche; | aunque me pruebes al fuego, | no encontrarás malicia en mí.
4Mi boca no ha faltado como suelen los hombres; | según las palabras de tu boca | he evitado las sendas de los violentos.
5Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, | y no vacilaron mis pasos.
6Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; | inclina el oído y escucha mis palabras.
7Muestra las maravillas de tu misericordia, | tú que salvas de los adversarios | a quien se refugia a tu derecha.
8Guárdame como a las niñas de tus ojos, | a la sombra de tus alas escóndeme
9de los malvados que me asaltan, | del enemigo mortal que me cerca.
10Han cerrado sus entrañas | y hablan con boca arrogante;
11ya me rodean sus pasos, | se hacen guiños para derribarme,
12como un león ávido de presa, | como un cachorro agazapado en su escondrijo.
13Levántate, Señor, hazle frente, doblégalo, | que tu espada me libre del malvado,
14y tu mano, Señor, de los mortales, | los mortales de este mundo, | que no tendrán parte en la vida. | Pero de tu despensa les llenarás el vientre, | se saciarán sus hijos | y dejarán a sus pequeños lo que sobra.
15Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, | y al despertar me saciaré de tu semblante.