Salmos 16
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 16 (15) *16 Confesión en el seno de un salmo de confianza. El Señor es el único Bueno, de él procede todo bien: la hospitalidad, el don de la tierra, una estrecha relación amorosa que ni la muerte interrumpirá. Este salmo es releído por Hch 2:24-31 (v. Sal 16:8-11 ); Hch 13:34 s (v. Sal 16:10 ). Tú eres mi Bien Epigrama. De David. Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
2Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». | No hay bien para mí fuera de ti.
3En los santos que hay en la tierra, varones insignes, | pongo toda mi complacencia.
4Se multiplican las desgracias | de quienes van tras dioses extraños; | yo no derramaré sus libaciones con mis manos, | ni tomaré sus nombres en mis labios.
5El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, | mi suerte está en tu mano:
6me ha tocado un lote hermoso, | me encanta mi heredad.
7Bendeciré al Señor que me aconseja, | hasta de noche me instruye internamente.
8Tengo siempre presente al Señor, | con él a mi derecha no vacilaré.
9Por eso se me alegra el corazón, | se gozan mis entrañas, | y mi carne descansa esperanzada.
10Porque no me abandonarás en la región de los muertos | ni dejarás a tu fiel ver la corrupción.
11Me enseñarás el sendero de la vida, | me saciarás de gozo en tu presencia, | de alegría perpetua a tu derecha.