Salmos 143
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 143 (142) *143 Súplica individual. Los males que sufre el salmista son consecuencia de la sentencia dictada por Dios. Quien así ora es «siervo» de Dios. Cae muy bien el título de «Siervo» en labios de Jesús. Petición de ayuda ante el enemigo (1) Salmo de David. Señor, escucha mi oración; | tú, que eres fiel, atiende a mi súplica; | tú, que eres justo, escúchame.
2No llames a juicio a tu siervo, | pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
3El enemigo me persigue a muerte, | empuja mi vida al sepulcro, | me confina a las tinieblas | como a los muertos ya olvidados.
4Mi aliento desfallece, | mi corazón dentro de mí está yerto.
5Recuerdo los tiempos antiguos, | medito todas tus acciones, | considero las obras de tus manos
6y extiendo mis brazos hacia ti: | tengo sed de ti como tierra reseca. (Pausa)
7Escúchame enseguida, Señor, | que me falta el aliento. | No me escondas tu rostro, | igual que a los que bajan a la fosa.
8En la mañana hazme escuchar tu gracia, | ya que confío en ti. | Indícame el camino que he de seguir, | pues levanto mi alma a ti.
9Líbrame del enemigo, Señor, | que me refugio en ti.
10Enséñame a cumplir tu ley, | ya que tú eres mi Dios. | Tu espíritu, que es bueno, | me guíe por tierra llana.
11Por tu nombre, Señor, consérvame vivo; | por tu clemencia, sácame de la angustia.
12Por tu fidelidad, dispersa a mis enemigos, | destruye a todos mis agresores, | pues soy tu siervo.