Salmos 104
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1Salmo 104 (103) *104 Himno al Rey y Creador. La mirada del poeta se pasea por todos los espacios de la creación y se sorprende ante la belleza de lo creado. Dios se complace en ello. Lo único que afea tanta hermosura es el pecado. Alabanza al Creador (1) Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres! | Te vistes de belleza y majestad,
2la luz te envuelve como un manto. | Extiendes los cielos como una tienda,
3construyes tu morada sobre las aguas; | las nubes te sirven de carroza, | avanzas en las alas del viento;
4los vientos te sirven de mensajeros; | el fuego llameante, de ministro.
5Asentaste la tierra sobre sus cimientos, | y no vacilará jamás;
6la cubriste con el manto del océano, | y las aguas se posaron sobre las montañas;
7pero a tu bramido huyeron, | al fragor de tu trueno se precipitaron,
8mientras subían los montes y bajaban los valles: | cada cual al puesto asignado.
9Trazaste una frontera que no traspasarán, | y no volverán a cubrir la tierra.
10De los manantiales sacas los ríos, | para que fluyan entre los montes;
11en ellos beben las fieras de los campos, | el asno salvaje apaga su sed;
12junto a ellos habitan las aves del cielo, | y entre las frondas se oye su canto.
13Desde tu morada riegas los montes, | y la tierra se sacia de tu acción fecunda;
14haces brotar hierba para los ganados, | y forraje para los que sirven al hombre. | Él saca pan de los campos,
15y vino que le alegra el corazón; | aceite que da brillo a su rostro, | y el pan que le da fuerzas.
16Se llenan de savia los árboles del Señor, | los cedros del Líbano que él plantó:
17allí anidan los pájaros, | en su cima pone casa la cigüeña.
18Los riscos son para las cabras, | las peñas son madriguera de erizos.
19Hiciste la luna con sus fases, | el sol conoce su ocaso.
20Pones las tinieblas y viene la noche, | y rondan las fieras de la selva;
21los cachorros del león rugen por la presa, | reclamando a Dios su comida.
22Cuando brilla el sol, se retiran | y se tumban en sus guaridas;
23el hombre sale a sus faenas, | a su labranza hasta el atardecer.
24Cuántas son tus obras, Señor, | y todas las hiciste con sabiduría; | la tierra está llena de tus criaturas.
25Ahí está el mar: ancho y dilatado, | en él bullen, sin número, | animales pequeños y grandes;
26lo surcan las naves, y el Leviatán | que modelaste para que retoce.
27Todos ellos aguardan | a que les eches comida a su tiempo:
28se la echas, y la atrapan; | abres tu mano, y se sacian de bienes;
29escondes tu rostro, y se espantan; | les retiras el aliento, y expiran | y vuelven a ser polvo;
30envías tu espíritu, y los creas, | y repueblas la faz de la tierra.
31Gloria a Dios para siempre, | goce el Señor con sus obras;
32cuando él mira la tierra, ella tiembla; | cuando toca los montes, humean.
33Cantaré al Señor, | tocaré para mi Dios mientras exista:
34que le sea agradable mi poema, | y yo me alegraré con el Señor.
35Que se acaben los pecadores en la tierra, | que los malvados no existan más. | ¡Bendice, alma mía, al Señor! | ¡Aleluya!