Proverbios 1
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1PROVERBIOS La atribución del libro de los Proverbios a Salomón ( Pro 1:1 ) responde a un convencionalismo literario cultivado con amplitud en el judaísmo y en las culturas adyacentes. En el conjunto es fácil reconocer distintas partes, que vieron la luz en diferentes momentos de la historia de Israel; la obra como tal habría quedado concluida en torno a los siglos iv-iii a.C. A partir del cap. Pro 10:1-32 aflora una temática variopinta en la que se abordan aspectos de la vida personal y social desde una perspectiva práctica: cómo habérselas con los individuos y con el colectivo social en el que uno vive para poder desarrollar una vida plena y armónica. Y, sin embargo, teniendo en cuenta que el orden sobre el que se asientan cosmos y sociedad ha sido establecido por Dios, no es justo calificar de intramundano este esfuerzo sapiencial. Del hincapié en el esfuerzo personal los sabios pasan a considerar el temor (respeto) del Señor como condición indispensable para la adquisición de una vida en plenitud. Este es fundamentalmente el mensaje de Pro 1:1-33 ; Pro 2:1-22 ; Pro 3:1-35 ; Pro 4:1-27 ; Pro 5:1-23 ; Pro 6:1-35 ; Pro 7:1-27 ; Pro 8:1-36 ; Pro 9:1-18 . Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel:
2Para aprender sabiduría y doctrina, | para entender sentencias inteligentes,
3para adquirir disciplina y sensatez, | derecho, justicia y rectitud;
4para enseñar sagacidad al inexperto, | saber y reflexión al muchacho
5(lo escucha el sensato y aumenta su saber, | el prudente adquiere habilidad);
6para entender proverbios y dichos, | sentencias de sabios y enigmas.
7El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor, | los necios desprecian la sabiduría y la disciplina *1:7 Estos necios (y sus sinónimos), mencionados con mucha frecuencia en el libro, se oponen a los «sabios» (y sus sinónimos). Ninguno de los términos correspondientes se limita sin más al aprendizaje, sino que tienen una clara dimensión ética, hasta el punto de ser calificados de «malvados» y «justos» respectivamente. .
8Escucha, hijo mío, los consejos de tu padre, | no rechaces la instrucción de tu madre:
9pues serán diadema en tu cabeza, | como una gargantilla en tu cuello.
10Hijo mío, no te dejes seducir, | no accedas a gente sin escrúpulos.
11Si te dicen: «Ven con nosotros, | preparemos emboscadas mortales, | acechemos sin motivo al honrado;
12lo tragaremos vivo, como el Abismo, | entero, como quien baja a la tumba;
13nos haremos con grandes riquezas, | llenaremos de botín nuestra casa;
14comparte tu suerte con nosotros, | haremos bolsa común».
15Tú, hijo mío, no sigas su camino, | aparta tus pies de su senda,
16pues sus pies corren tras el mal, | se apresuran a derramar sangre.
17Mas en vano se ponen redes | cuando son vistas por las aves.
18Sus emboscadas les resultarán mortales, | atentarán contra su propia vida.
19Este es el fin de los codiciosos: | los mata su propia codicia.
20La sabiduría pregona por las calles, | en las plazas levanta la voz;
21grita en lugares concurridos, | en la plaza pública proclama:
22«¿Hasta cuándo, ignorantes, amaréis la ignorancia, | y vosotros, insolentes, recaeréis en la insolencia, | y vosotros, necios, rechazaréis el saber?
23Prestad atención a mis razones, | derramaré mi espíritu sobre vosotros, | quiero comunicaros mis palabras.
24Os llamé, y vosotros rehusasteis; | extendí mi mano y la rechazasteis;
25despreciasteis mis consejos, | no aceptasteis mis advertencias.
26Pues bien, yo me reiré de vuestra desgracia, | me burlaré cuando os alcance el terror.
27Cuando os alcance como tormenta el terror, | cuando os llegue como huracán la desgracia, | cuando os alcancen la angustia y la aflicción,
28me llamaréis, pero no os escucharé; | me buscaréis, pero no me encontraréis.
29Por haber menospreciado el saber | y no querer temer al Señor,
30por no aceptar mis consejos | y despreciar mis reprensiones,
31comerán el fruto de su conducta, | se hartarán de los planes que hicieron.
32La indisciplina matará a los irreflexivos, | la indolencia acabará con los necios;
33mas quien me escucha vivirá tranquilo, | seguro y sin temor a la desgracia».