Lamentaciones 5
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1*5 El contenido de este lamento se distancia del momento preciso de la caída de Jerusalén y refleja la situación creada tras este trágico suceso. Se destaca la inversión del orden normal de las cosas: antes todo era armonía, ahora es un caos. Sin embargo, se confiesa la eterna realeza del Señor, que volverá a manifestarse en una nueva aceptación de sus hijos: él los llamará de nuevo y ellos acudirán a su llamada ( Lam 5:20-22 ). Esta es la esperanza del autor. Recuerda, Señor, lo que nos ha sucedido, | contempla y mira nuestra vergüenza.
2Nuestra heredad ha pasado a extraños, | nuestras casas a extranjeros.
3Hemos quedado huérfanos, sin padre, | nuestras madres, como viudas.
4Bebemos nuestra agua a cambio de plata, | compramos nuestra leña pagando su precio.
5Nos persiguen, están encima de nosotros, | estamos cansados, no encontramos reposo.
6Hemos tendido la mano a Egipto, | a Asiria para saciarnos de pan.
7Nuestros padres pecaron y ya han muerto, | y nosotros cargamos con sus culpas.
8Estamos dominados por unos esclavos, | y nadie nos libera de su mano.
9Arriesgamos la vida por nuestro pan, | desafiando la espada en el desierto.
10Nuestra piel abrasa como un horno, | por los ardores del hambre.
11Violaron a las mujeres en Sión, | a las doncellas en las ciudades de Judá.
12Colgaron a los príncipes de las manos, | los ancianos no han sido respetados.
13Los jóvenes tuvieron que mover el molino, | y los niños desfallecían bajo los haces de leña.
14Los ancianos ya no acuden a la puerta, | los jóvenes han olvidado sus cantares.
15Ha cesado la alegría de nuestro corazón, | nuestra danza se ha convertido en lamento.
16Ha caído la corona de nuestra cabeza, | ¡ay de nosotros, que hemos pecado!
17Por eso está abatido nuestro corazón, | por todo esto se nos nublan los ojos.
18Porque el monte Sión está desolado, | los zorros se pasean por él.
19Pero tú, Señor, permaneces por siempre, | tu trono de generación en generación.
20¿Te olvidarás de nosotros para siempre, | nos abandonarás perpetuamente?
21Haznos volver a ti, Señor, y volveremos, | renueva nuestros días como antaño.
22Aunque nos hayas despreciado inmensamente | y tu enojo contra nosotros haya sido muy grande.