Lamentaciones 4
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1*4 Elegía relacionada con la segunda. Si aquella se centraba en la caída de Jerusalén y del reino, esta lo hace en las consecuencias para la población, en el hundimiento de su mundo religioso, político y cultural. Sitúa por ello en primera línea la suerte desgraciada de los diversos grupos sociales. (Álef) ¡Cómo se ha deslucido el oro, | cómo ha cambiado el oro más puro!; | las piedras sagradas se han esparcido | por las esquinas de las calles.
2Los hijos de Sión, los honorables, | valiosos como el oro fino, | son considerados como cacharros de barro, | obra de alfarero.
3(Guímel) Hasta los chacales ofrecen las ubres | y amamantan a sus cachorros; | pero la hija de mi pueblo se ha vuelto cruel | como los avestruces del desierto.
4(Dálet) A los niños de pecho | se les pega la lengua al paladar por la sed; | los pequeños piden pan, | y no hay quien se lo dé.
5(He) Los que comían manjares exquisitos | desfallecen por las calles; | los que se habían criado entre púrpuras | se revuelcan en la basura.
6(Vau) La culpa de la hija de mi pueblo | es más grave que el pecado de Sodoma, | que fue derribada en un momento | sin que mano alguna la tocara.
7(Zain) Brillaban sus consagrados más que la nieve, | blanqueaban más que la leche; | su cuerpo era más rojo que el coral, | su aspecto como el zafiro.
8(Jet) Ahora están más negros que el carbón, | no se los reconoce por las calles; | su piel se ha pegado a sus huesos, | está seca como la leña.
9(Tet) Más suerte tuvieron los muertos a espada | que las víctimas del hambre, | que caen extenuadas | por la falta de alimento.
10(Yod) Manos de piadosas mujeres | cocieron a sus hijos; | ellos fueron su alimento | mientras caía la hija de mi pueblo.
11(Kaf) El Señor apuró su furor, | derramó el ardor de su ira; | prendió un fuego en Sión | que devora sus cimientos.
12(Lámed) Nunca creyeron los reyes de la tierra, | ni los habitantes del orbe, | que adversarios y enemigos | entrarían por las puertas de Jerusalén.
13(Mem) Ocurrió por los pecados de sus profetas | y las culpas de sus sacerdotes, | que derramaron en medio de ella | sangre inocente.
14(Nun) Como ciegos vagaban por las calles, | manchados de sangre, | sin que nadie pudiera | tocar sus vestidos.
15(Sámek) «¡Apartaos! ¡Impuro! —les gritaban—. | ¡Apartaos, apartaos! ¡No toquéis!». | Y al huir errantes por las naciones, | les decían: «¡Marchaos de aquí!».
16(Pe) El rostro del Señor los ha dispersado | y no volverá a mirarlos; | no se respeta a los sacerdotes, | nadie se compadece de los ancianos.
17(Ayin) Nuestros ojos se consumían | aguardando una ayuda, ¡vana ilusión!; | desde nuestras atalayas oteábamos a un pueblo | incapaz de socorrer.
18(Sade) Acechaban nuestros pasos | y no podíamos caminar por nuestras plazas; | se acercaba nuestro final, se nos agotaba el tiempo; | sí, llegaba nuestro fin.
19(Qof) Nuestros perseguidores, | más rápidos que las águilas del cielo, | nos hostigaban por los montes, | nos tendían emboscadas en el desierto.
20El que era nuestro aliento, el Ungido del Señor, | ha caído apresado en sus fosas; | aquel de quien decíamos: | «¡A su sombra viviremos entre las naciones!».
21(Sin) ¡Alégrate y salta de júbilo, hija de Edón, | que moras en la tierra de Us!; | también a ti llegará la copa, | te embriagarás y quedarás desnuda.
22(Tau) Expiada está tu culpa, hija de Sión; | el Señor no volverá a desterrarte; | juzgará tu culpa, hija de Edón, | y dejará al descubierto tus pecados.