Eclesiástico (Sirácide) 23
Sagrada Biblia (CEE 2011) ›1ECLESIÁSTICO 23 Si 1 - Si 2 - Si 3 - Si 4 - Si 5 - Si 6 - Si 7 - Si 8 - Si 9 - Si 10 - Si 11 - Si 12 - Si 13 - Si 14 - Si 15 - Si 16 - Si 17 - Si 18 - Si 19 - Si 20 - Si 21 - Si 22 - Si 23 - Si 24 - Si 25 - Si 26 - Si 27 - Si 28 - Si 29 - Si 30 - Si 31 - Si 32 - Si 33 - Si 34 - Si 35 - Si 36 - Si 37 - Si 38 - Si 39 - Si 40 - Si 41 - Si 42 - Si 43 - Si 44 - Si 45 - Si 46 - Si 47 - Si 48 - Si 49 - Si 50 - Si 51 Índice de libros ¡Oh Señor, padre y dueño de mi vida, | no me abandones a su capricho, | y no me dejes caer por su culpa!
2¿Quién aplicará el látigo a mis pensamientos, | y a mi corazón la disciplina de la sabiduría, | para que no queden impunes mis faltas, | ni se pasen por alto mis pecados?
3No sea que mis errores aumenten | y se multipliquen mis pecados, | que yo caiga ante mis adversarios, | y mi enemigo se burle de mí; | para ellos está lejos la esperanza de tu misericordia.
4Señor, padre y Dios de mi vida, | no dejes que sea altiva mi mirada,
5y aparta de mí la concupiscencia.
6Que la sensualidad y la lujuria no se apoderen de mí, | no me entregues a una pasión vergonzosa.
7Escuchad, hijos, la instrucción sobre el hablar, | quien la guarde no quedará atrapado.
8El pecador se enreda en sus propios labios, | el calumniador y el soberbio tropiezan en ellos.
9No habitúes tu boca al juramento, | ni te acostumbres a nombrar al Santo.
10Pues, igual que un criado continuamente vigilado | no quedará libre de golpes, | así el que jura y nombra a Dios a todas horas | no quedará libre de pecado.
11El hombre que mucho jura se llena de maldad, | y el látigo no se apartará de su casa *23:11 El que está acostumbrado a jurar puede hacerlo sin motivo, a la ligera o en falso (véase Pro 19:5 ; Pro 21:28 ; Pro 25:18 ). En cualquier caso, su pecado le acarreará multitud de desgracias a él y a su familia. . | Si se equivoca, su pecado le cae encima. | y si no cumple, peca dos veces, | Si jura en falso, no será absuelto: | su casa ciertamente se llenará de desgracias.
12Hay un lenguaje equiparable a la muerte: | ¡que no se encuentre en la heredad de Jacob! | Pues los piadosos están lejos de todas estas cosas | y no se revuelcan en los pecados.
13No te acostumbres a la baja grosería, | porque en ella hay motivo de pecado.
14Acuérdate de tu padre y de tu madre, | cuando te sientes en medio de los grandes, | no sea que te descuides ante ellos | y, comportándote como un necio, | llegues a desear no haber nacido | y a maldecir el día de tu nacimiento.
15El que está acostumbrado a injurias | no se corregirá en toda su vida.
16Dos clases de personas multiplican los pecados, | y una tercera provoca la ira:
17el sensual que arde como el fuego | no se apagará hasta consumirse; | el lujurioso con su propia familia | no cejará hasta que el fuego lo abrase; | para el lujurioso cualquier pan es dulce, | no descansará hasta que haya muerto.
18El que es infiel a su mujer | dice para sí: «¿Quién me ve?, | la oscuridad me envuelve y las paredes me encubren, | y nadie me ve, ¿qué he de temer?; | el Altísimo no se acordará de mis pecados».
19Solo teme los ojos de los humanos, | y no sabe que los ojos del Señor | son diez mil veces más brillantes que el sol, | observan todos los caminos de los humanos, | y penetran hasta los rincones más ocultos.
20Antes de ser creadas, todas las cosas le eran conocidas, | y también lo son después de concluidas.
21Este hombre será castigado en las plazas de la ciudad, | y cuando menos lo espere, será detenido.
22Así también la mujer que es infiel a su marido, | y le da un heredero nacido de un extraño.
23Primero, ha desobedecido la ley del Altísimo; | segundo, ha faltado a su marido; | tercero, se ha prostituido con adulterio | y le ha dado hijos de un extraño.
24Esta será llevada a la asamblea, | y el castigo caerá sobre sus hijos.
25Sus hijos no echarán raíces, | y sus ramas no darán frutos.
26Dejará un recuerdo maldito, | y su infamia no se borrará.
27Y los que vengan después de ella reconocerán | que nada es mejor que el temor del Señor, | nada más dulce que guardar sus mandamientos.
28Grande gloria es seguir a Dios, | abundancia de días, que tú seas acogido por él.