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Marcos 2

Nuevo Testamento CEBIHA

1CURA A UN PARALITICO (Mt 9, 1; Lc 5, 17).— Entró de nuevo en Cafarnaúm, después de algunos días, y se supo que estaba en casa.

2Y tantos acudieron, que ni a la puerta cabían, y Él les dirigió la palabra.

3Tráenle un paralítico, llevado entre cuatro.

4Y, no pudiendo presentárselo a causa de la gente, levantaron la techumbre donde Él estaba, hicieron un boquete, y descolgaron la camilla con el paralítico.

5Al ver Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, perdonados son tus pecados.

6Algunos escribas allí sentados, pensaban entre sí:

7¿Cómo habla así éste? ¡Blasfema! ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios?

8Y al punto, conociendo Jesús en su espíritu cómo discurrían dentro de sí, les dice: ¿A qué pensáis eso en vuestros corazones?

9¿Qué es más fácil, decir al paralítico: perdonados son tus pecados, o decirle: levántate, carga con tu camilla y anda?

10Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder para perdonar pecados sobre la tierra —dice al paralítico—:

11¡Tú; levántate, carga con tu camilla y anda a tu casa!

12Se levantó y, al punto, cargando con su camilla, salió a vista de todos, de modo que todos se maravillaron y glorificaban a Dios, diciendo: Jamás hemos visto cosa igual.

13VOCACIÓN DE MATEO (Mt 9, 9; Lc 5, 27).— Salió otra vez junto al lago, y toda la gente venía a Él, y la adoctrinaba.

14Al pasar, vio a Leví, el de Alfeo, sentado en su despacho de recaudación de tributos, y le dice: Sígueme. Levantóse, y le siguió.

15Y estando en casa de él a la mesa, se pusieron también muchos publícanos y pecadores a la mesa con Jesús y sus discípulos, pues eran muchos los que le seguían.

16Los escribas de los fariseos, al verlo comiendo con los pecadores y publícanos, decían a sus discípulos: ¿Con publícanos y pecadores come?

17Y oyendo Jesús les dijo: No han menester de médico los sanos, sino los enfermos; ni he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.

18CUESTIÓN DEL AYUNO.— Y los discípulos de Juan y los fariseos pasaban un día de ayuno. Vienen y le dicen: ¿Por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunan, y, en cambio, los tuyos no ayunan?

19Jesús les dijo: ¿Pueden ayunar los invitados a bodas, mientras el esposo está con ellos? Mientras tienen consigo al esposo no pueden ayunar.

20Pero vendrán días en que les arrebaten al esposo, y entonces ayunarán.

21Nadie cose un remiendo de paño sin tundir en un vestido viejo, pues el remiendo nuevo tiraría de lo viejo, y el roto se haría mayor.

22Ni echa nadie vino nuevo en odres viejos, pues el vino rompería los odres y se perderían vino y odres; sino el vino nuevo en odres nuevos.

23OBSERVANCIA DEL SÁBADO (Mt 12, 1; Lc 6, 1).— Un sábado iba caminando por entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a cortar espigas al pasar.

24Entonces los fariseos le dijeron: Mira; ¿cómo hacen en sábado lo que no es lícito?

25Y les respondió: ¿Jamás leisteis lo que hizo David, cuando tuvo necesidad y sintió hambre él y los suyos ?

26¿ Cómo entró en la casa de Dios, siendo pontífice Abiatar, y comió los panes de la proposición, que sólo pueden comer los sacerdotes, y dio también a los que con él iban?

27Y añadió: El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.

28Así que el Hijo del hombre es dueño también del sábado.

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