Martirio de Policarpo 9
Sagrada Biblia Straubinger ›1IX. ⇄ 1. Cuando Policarpo entraba en el estadio, sobrevino una voz del cielo:. «Ten ánimo, Policarpo, pórtate varonilmente!», ¹⁸. Nadie vio al que esto dijo, mas la voz la oyeron los que de nosotros estaban presentes. Y al conducirle al tribunal, se levantó un gran tumulto al correr la voz de que habían prendido a Policarpo.
22. Mas cuando se acercó, el procónsul pregunto si éste era Policarpo. Confesándolo, le persuadió a renegar, diciendo: «Ten consideración a tu edad», y lo que se suele decir en estos casos. «Jura por el genio ¹⁹ del César; cambia de criterio y di: ¡Mueran los ateos!. Pero Policarpo, mirando con grave rostro a la muchedumbre de los paganos impíos que llenaban el estadio, tendiendo hacia ellos la mano, suspirando y mirando al cielo, dijo: ¡Mueran los ateos!».
43. Pero insistiendo el procónsul, le decía: «Jura, y te pongo en libertad; maldice a Cristo!». Policarpo respondió: «Ochenta y seis años le sirvo y nada malo me ha hecho, ¿cómo puedo blasfemar de mi rey, que me ha salvado?