Romanos 13
Biblia de Jerusalén 4 Edición (2009) ›1Que todos se sometan a las autoridades establecidas * , pues no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que existen, por Dios han sido constituidas.
2De modo que, quien se opone a la autoridad, se resiste al orden divino, y los que se resisten se están buscando ellos el castigo.
3En efecto, no hay por qué temer a los magistrados cuando se actúa correctamente, sino cuando se comete alguna fechoría. ¿Te gustaría vivir sin miedo a la autoridad? Pues actúa correctamente, y obtendrás de ella elogios.
4Piensa que es un servidor de Dios para tu bien. Pero, si cometes alguna fechoría, tienes razones para temer, pues no en vano lleva espada. Piensa que es un servidor de Dios para hacer justicia y castigar * al que hace algo malo.
5Por tanto, es preciso someterse, no sólo por temor al castigo, sino también en conciencia.
6Por eso precisamente pagáis los impuestos, porque son funcionarios de Dios, ocupados en ese oficio.
7Dad a cada cual lo que se le debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor.
8Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo, ha cumplido la ley * .
9En efecto, lo de ‘ No adulterarás, no matarás, no robarás * , no codiciarás’ ,y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: Amarás a tu prójimo * como a ti mismo .
10La caridad no hace mal al prójimo. La caridad es, por tanto, la ley en su plenitud.
11Tened en cuenta el momento * en que vivís e id pensando en espabilaros del sueño, pues la salvación está más cerca de nosotros que cuando abrazamos la fe.
12La noche está avanzada; el día se acerca. Despojémonos * , pues, de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz.
13Vivamos con decoro, como en pleno día: nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos; nada de rivalidades y envidias.
14Revestíos más bien del Señor Jesucristo, y no andéis tratando de satisfacer las malas inclinaciones de la naturaleza humana.